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SERPAJ-Ecuador
La revolución liberal de 1806 dirigida por el General Eloy Alfaro será la base del nuevo ejercito ecuatoriano, en pocos años se da un giro en la estructura y visión de las FFAA, incorporando en sus objetivos, lo que mas tarde significaría la profesionalización, traducida como la modernización, acoplándose al nuevo ordenamiento mundial. En 1972 empieza la dictadura militar que coincide con el boom petrolero que rejuvenece la economía del país y le da un aparente crecimiento económico que es un logro que se atribuye a la gestión de la institución castrense, esta nuevo acontecimiento permiten que las FFAA ya institucionalizadas lancen la llamada “revolución nacionalista” e ingresen al mundo de la industria y el comercio, adquiriendo un poderío en vastas áreas de la economía nacional y redefinan el sus formas de participación en la vida social del país. Con el cambio de las relaciones internacionales cambia también el futuro papel del ejército.
La redefinición de las FFAA se percibe sobre todo en la profesionalización de sus institutos y la supeditación del ejército al poder civil, busca desviar su accionar hacia el apoyo comunitario, la educación, la lucha contra el narcotráfico, el mantenimiento de los conflictos fronterizos, dejando en manos de la policía la represión interna contra la población civil, El militarismo (entendido como el fenómeno de influencia, presencia y penetración de diversas formas, normas, ideología y fines militares en la sociedad civil), se refuerza por distintos planes de inserción social legitimizándose en la población civil, captan todos los espacios: económico, social deportivo y cultural. No es de extrañarnos viendo a militares ecuatorianos dando clases en escuelas indígenas en la provincia de Chimborazo, o de gerentes de grandes plantaciones bananeras, banqueros, guías turísticos, etc.
La guerra contra el narcotráfico, la delincuencia y los planes de inserción social redefinen el papel del militarismo ecuatoriano, incorporando a través de ellos prácticas cotidianas de autoritarismo y legitimación de la violencia en el seno mismo de la sociedad y principalmente en las conductas habituales y persistentes del “patriotismo” que justifica las fronteras y promueve la belicosidad nacionalista. Esta estrategia basada en políticas sociales de ayuda asistencial, a pesar de justificar la presencia “humanitaria” de militares en diversas zonas no deja de lado que el militarismo se mantenga como guardián del orden establecido, convirtiendo al ejército en una institución efectiva de intervención que busca la “seguridad ciudadana”, asegurando el libre acceso de los planes económicos impuestos por un modelo neoliberal que fortalece el poder de grupos económicos minoritarios dominantes. Aunque las Fuerzas Armadas han abandonado el poder político, mantienen el control civil ejerciendo gran influencia sobre los Gobiernos “democráticos”.
Abdala Bucaram, instaurándose un gobierno interino decidió por el Comando Conjunto, advirtiendo de esta manera la presencia de gobiernos civiles-militares, Los fueros, cortes y leyes especiales permiten que las permanentes violaciones a los derechos humanos cometidas por militares “cumpliendo ordenes” queden en la impunidad, sin que la justicia civil pueda ejercer algún tipo de acción legal, como fue el caso de Consuelo Benavides, Putumayo, conscriptos muertos en los cuarteles que aparecen como accidentes, etc.
En 1996 la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos registro 460 casos a diferencia de los 374 registrados en 1995 La mayoría de estos casos son producidos por la “eficaz” acción de la policía nacional que ahora se ha constituido en la cuarta Fuerza Armada al mando del Ministerio de Defensa. La nueva visión de las FFAA permitió que sus instituciones adquieran una gran aceptabilidad en la población civil, (el 96% de la población dice que las FFAA deben existir, el 82% que el Servicio Militar es bueno) han incursionado en la empresa privada en múltiples áreas, bananeras, camaroneras, bancos, hoteles, textiles, transportes aéreos, terrestres y marítimos, hospitales, centros de educación, etc., constituyéndose hoy en dia en la empresa mas sólida del país subsidiada por el Estado, con mano de obra gratuita (conscripción) sin impuestos etc, lo que permite que sus precios sean bajos y no tengan competencia en el mercado.
Militarismo y Fuerzas Armadas en el Ecuador
La revolución liberal de 1806 dirigida por el General Eloy Alfaro será la base del nuevo ejercito ecuatoriano.
Creo que hay errores de escritura, 1806 no existía República del Ecuador, el estado ecuatoriano se forma en 1830, y el Genreal Eloy Alfaro nación en 1842, así que imposible que dirigiera una revolución que aún no se daba, en un país inexistente, un general no nato.