Ejército español de ocupación en Afganistán: Comienzan a llegar los ataúdes

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La soldado española Idoia Rodríguez Buján murió hoy y otros dos miembros del Ejército resultaron heridos en un ataque sufrido por un convoy de vehículos militares en las inmediaciones de la localidad de Shindand, en Afganistán, según informó el Ministerio de Defensa. EFE

Los tres soldados viajaban en una ambulancia blindada dentro de un convoy formado por otros cuatro vehículos BMR que realizaban una misión de apoyo a los equipos italianos que instruyen al Ejército afgano.

La soldado muerta era natural de Lugo, mientras que los dos militares que resultaron heridos, César Muñoz Pantoja y Jorge Liaño del Río, están fuera de peligro según las primeras informaciones transmitidas desde la zona.

Diario Información


19 soldados españoles muertos en Afganistán

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El Gobierno se ha negado a reforzar la presencia militar en ese país asiático pese a las peticiones de la OTAN y las autoridades locales. (Nótese el esfuerzo que hace el diario El País para justificar la política belicista del PSOE, con entradillas como esta, nota de Tortuga)

Las tropas españolas en Afganistán han sufrido varios atentados en los últimos meses, y han perdido a 19 soldados, la mayoría (17) en el accidente de un helicóptero en 2005. El pasado mes de noviembre, dos militares resultaron heridos en el primer ataque suicida contra el contingente español. En julio de 2006, la explosión de una mina causó la muerte de un soldado español de origen peruano. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha negado tajantemente a aumentar el despliegue en Afganistán, que está integrado en la actualidad por 690 efectivos.

La Alianza Atlántica había pedido que el Cuartel General Desplegable de Alta Disponibilidad de Bétera (Valencia) aportase el núcleo del Estado Mayor de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) a partir de agosto, y durante un periodo de seis meses. Ello supondría el envío a Kabul de 130 militares españoles más.

Pero también las autoridades afganas habían pedido al Gobierno español que reforzarse su presencia en el país asiático, ante el previsible recrudecimiento de la violencia en la zona norte, donde campan a sus anchas las milicias talibanes. A finales de enero, un atentado acabó con la vida de cinco afganos a sólo 250 metros de la base de Herat, donde hay destacados 440 militares españoles. Fue el primer ataque suicida del año en esa zona, relativamente tranquila. El año pasado, el más violento desde 2001, hubo más de 4.000 muertos en todo Afganistán.

Las Fuerzas Armadas españolas han perdido a 126 soldados en misiones en el exterior, 81 de ellos en el marco de su participación en ISAF. En Afganistán han muerto 19 militares. El peor incidente fue el fallecimiento de 62 personas al estrellarse en mayo de 2003 en Turquía el avión Yakovlev 42 que les trasladaba de Kabul a España.

13 de noviembre. Primer atentado suicida contra las tropas españolas en Afganistán desde su despliegue en enero de 2002. Dos militares resultan heridos leves al estallar un coche bomba al paso de una columna militar española a unos 120 kilómetros al sur de su base de Herat (Afganistán).
Como el de hoy, el atentado tuvo lugar cerca de la localidad de Shindand, una zona donde operan grupos talibanes y señores de la guerra.


18 de septiembre de 2006.
Un ataque contra un convoy que circulaba cerca de Farah causa daños a sus ocupantes. La explosión se produjo a un centenar de metros de distancia, probablemente porque la activación de la bomba se vio interferida por los inhibidores. Tres días después militares españoles repelen a tiros los disparos contra un control policial afgano en la provincia de Badghis.

14 de agosto de 2006. El blindaje de su vehículo camuflado salva la vida a los agentes del Centro Nacional de Inteligencia tiroteados cuando circulaban a 30 kilómetros de Farah. El coche recibió más de 20 impactos de fusiles kaláshnikov.

8 de julio de 2006. La explosión de una mina anticarro a 63 kilómetros de Farah mata al soldado español de origen peruano Jorge Arnaldo Hernández Seminario.

16 de agosto de 2005. 17 militares españoles pierden la vida en el accidente de un helicóptero Cougar. (Muchas fuentes, algunas del propio ejército, sostienen que no fue un accidente, sino un ataque de la resistencia, nota de Tortuga)

2 thoughts on “Muere una soldado española en una acción de guerra en Afganistán”
  1. Muere una soldado española en una acción de guerra en Afganistán
    Siento mucho la muerte de esta soldado. Tambien yo envio el pesame a su familia.

    Hace dos semanas fallecio mi padre y se muy bien lo que se siente cuando se va un ser querido. Toda tu vida pasa por delante de tus ojos mil veces. Todavia me cuesta concentrarme, porque todo lo que hago me recuerda a mi padre. Mi padre es la persona mas buena y curiosa que he conocido. Yo soy solo una parte de su luz, que no se apagará mientras yo viva.

    Aun asi, mi caso es ley natural.

    Lo que no es natural es que unos padres entierren a su hija. No puedo imaginarme el dolor que deben sentir sus padres…

    En otro orden de cosas quisiera saber si en algun lado hay cifras (oficiales u oficiosas) sobre las muertes de afganos ocasionadas por las tropas españolas. Me resulta extraño que los soldados españoles mueran pero no maten…

    No quiero decir con esto que ningun soldado concreto sea un asesino, puesto que los soldados solo obedecen ordenes de sus superiores.

    Lo que no me explico es como se pueden defender las misiones exteriores que causan tanta muerte en todos los bandos, y como se puede «ser de un bando» cuando todos los seres humanos somos iguales.

    La absurdez de la guerra debe terminar. La absurdez de los ejercitos debe terminar. La absurdez de la muerte y el dolor sin fin y sin sentido, de tanta gente, debe terminar.

    No existe ninguna razon por la que morir o matar. Ninguna.

    internete 1234567

    PD: Animo a la familia, la vida debe continuar…

    1. Muere una soldado española en una acción de guerra en Afganistán
      Condolencias, más vuestros allegados descansen en paz sabedores que aquí honramos su presencia y su memoria.

      Es una trágica pérdida, cuyo sórdido victimario parece haber seleccionado cuidadosamente para infligir altas cotas
      de dolor de diseño, a una sociedad atónita por este horror.

      Estoy harto de victimarios, cuya siniestra inteligencia, tan sutil y jodida, me estremece.

      Estos actos parecen caóticos pero están
      diseñados por mentes enfermizamente sofisticadas para conseguir objetivos y efectos fríamente calculados.

      La puta inteligencia «militar», qué descalabro más inmenso. Nos consideran masas de títeres, gigantes de pobre opinión, movidos a golpe de bombas. Nuestra vida tiene un precio, sobretodo la de los obreros-masa.

      Hay más psicópatas a sueldo y mercenarios de lo oculto que soldados de
      uniforme.
      Se remueve el profundo odio que generan, malditos. Esa es su auténtica especialidad, la manipulación por el odio.
      No hay idealismo, ni valores, ni banderas. Hay dinero, mucho dinero, y estilos de vida cuyo hedonismo provoca la náusea.
      Robots de reflejos adquiridos,
      de moral inexistente y destrezas militares casi quirúrgicas.
      Mientras, carnazas humanas son pasto de las bombas de precisión de mercenarios de élite apátridas, que simplemente cobran al mejor pagador, en dinero electrónico.
      Hay paraísos suficientes para que puedan pasar desapercibidos, mientras esperan su siguiente encargo.
      Les llaman insurgencia, pero poco tienen que ver con los antivalores de sus patrocinadores, los otros monstruos de la escena.
      ¿Será un talibán descarriado, rebotado
      por la ocupación?.Umm, no lo creo.
      El auténtico perpetrador, bombero pirómano, hoy descansa tomando un Martini en algún burdel de lujo. No conoce el hambre, ni el frío, ni el dolor. Eso es cosa de víctimas, no de verdugos.
      A ese nivel operativo, la eficacia mediática es el producto final, y se mide en pulsos a gobiernos e impactos en macroindicadores socioeconómicos y sondeos de opinión.
      ¿Conseguirán lo que se proponen?.
      Difícil evitarlo, pues ni sabemos qué han planeado para sus golpes de efecto.
      Nuestra única posibilidad, resistir al odio que intentan inocularnos, y seguir trabajando desde la noviolencia y la serenidad. Evitar condenar y juzgar, pues así entramos en su juego morboso.
      Y el resto, trabajar por un mundo donde alistarse a algún bando deje de ser una opción bien remunerada. Al menos, no con nuestro dinero!

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