El 11 de mayo del 2004, un grupo de 50 mujeres palestinas, acompañadas por activistas pacifistas de Israel y otros países, volvimos a celebrar una marcha de la solidaridad. Recorrimos las calles de Biddu hasta el Muro de la Separación, donde se sabía que estaban las excavadoras.
Mientras recorríamos las estrechas calles de Biddu, muchas recordábamos aún el violento ataque policial de hace dos semanas. Habíamos decidido que esta vez no nos íbamos a disolver, que seguiríamos juntas, un grupo compacto. Palestinas e israelíes nos agarrábamos de la mano. Se palpaba la tensión y el miedo. Alguien gritó que veía policía montada tras la colina.
Pero decidimos seguir, agarradas, cantando. Nos impresionó mucho la pasión que transmitían las mujeres palestinas cuando cantaban los eslóganes pacifistas en árabe y hebreo. Para quien dudara del deseo de paz que tiene la gente palestina, la marcha de hoy ha sido una prueba convincente de que el pueblo palestino desea desesperadamente la paz, una vida normal junto a un Israel no beligerante.
La marcha llegó donde estaban apostados los soldados. Había dos caballos detrás de ellos, preparados. En una estrecha calle de Biddu dos grupos, frente a frente, los soldados y las mujeres, y estuvieron así mucho tiempo.
Pero ¡hoy no hubo tiros!, no echaron gas lacrimógeno, y la policía montada se mantuvo a distancia. Es importante: las manifestantes no fueron atacadas.
Nos animó mucho lo bien que salió esta protesta a que se construya un muro alrededor del pueblo de Biddu. Después, volvimos, comimos algo rápido y nos pusimos a planear más acciones conjuntas. A pesar del terror que muchas sentimos, seguiremos con nuestra agenda de protestas noviolentas y no polarizadoras.
Nosotras, las mujeres de Bat Shalom, repetimos nuestras anteriores declaraciones de que la lucha contra el muro trata de ponerle fin a la ocupación israelí. El Muro es una de las herramientas de control de la fuerza ocupadora. Su construcción es un acto hostil, que genera hoy dolor e injusticia a las personas palestinas y que amenaza la integridad y la viabilidad social y económica de lo que podría ser el futuro estado de Palestina. Al oponernos al muro, no solo estamos oponiéndonos a estos abusos de los derechos humanos, sino que además estamos planteando unos valores y un marco alternativo cuyos objetivos son una vida digna para ambos pueblos.
Las mujeres israelíes y palestinas, juntas, luchamos por introducir estos valores y estas reglas del juego con el fin de ir creando el camino que conduzca a soluciones justas e igualitarias tanto para las personas palestinas como para las israelíes.
Más información:
BAT SHALOM,
info@batshalom.org
Traducción: 16 mayo 2004, michelle, http://mujerpalabra.com