
Los vecinos de Campos del Río critican que la nueva cárcel apenas está reportando beneficios a la zona
«Las promesas se han quedado en nada», opinan los vecinos. El proyecto preveía que el municipio recaudara 1,5 millones con la apertura del establecimiento
LA VERDAD (HENAR GALLEGO).- Campos del Río en pleno mes de agosto se presenta como un pueblo semivacío. A 36 grados, algunos vecinos se sientan en la puerta de su casa y otros pasean buscando la sombra. Tiene 2.169 habitantes y, hasta hace poco, el sustento de todos ellos era la fábrica Halcon Foods, en la que prácticamente trabajaba todo el pueblo. «Gracias a la fábrica el pueblo vivía bien. Ahora con la crisis ya no la tenemos y lo estamos teniendo muy difícil para salir adelante», confiesa la estanquera, Isabel Barquero.
Cuando llegaron las primeras noticias de la instalación de la nueva cárcel de la Región en el término municipal se vislumbraba un horizonte mejor. Se trata del centro penitenciario más moderno de toda España, lo que hacía que los vecinos pusieran en él grandes esperanzas. A finales del mes de mayo entraban en la nueva prisión los primeros presos. Un complejo compuesto por 16 edificios residenciales que aloja unas mil celdas.
Actualmente las ocupan 600 presos, de los que 200 proceden de la cárcel de Sangonera, que hasta ahora ha estado saturada, y los 400 restantes son presos murcianos que han ido llegando de diversas cárceles de todo el país. Durante la obra, la institución penitenciaria dio trabajo a unas 800 personas y trabajan en ella 500 funcionarios. Con el proyecto en mano, estaba previsto que, con la nueva cárcel, el municipio de Campos del Río recaudara hasta 1’5 millones de euros. Dinero que, según dicen los vecinos, no está por ningún lado.
Dos meses y medio más tarde de que empezaran a llegar los reclusos, los comerciantes y hosteleros de la localidad no han notado ningún cambio sustancial. «Estamos completamente decepcionados. Teníamos grandes expectativas puestas en la cárcel, pero todo se ha quedado en nada. Ni un puesto de trabajo para el pueblo, que tanto lo necesita. Ni de limpieza, ni en cafetería ni nada. No sabemos si dentro de unos meses las cosas cambiarán, pero las ilusiones se han marchado por donde vinieron», dice Isabel, preocupada por la situación económica de su pueblo.
Pero ¿qué ocurre con algunos elementos básicos como los medicamentos? Pedro Hernández, el farmacéutico del pueblo explica que «en la cárcel tienen un servicio de farmacia propio que les abastece, pero hay ciertos medicamentos concretos que tendrían que solicitarme a mí, pero no lo han hecho». Muchos vecinos destacan que durante la construcción del centro penitenciario el anterior alcalde, Miguel Navarro, se reunió en varias ocasiones con la dirección del mismo, aunque insisten en que «debió insistir poco, ya que la mayor parte de los beneficios se los están llevando los vecinos de Albudeite».
Éste es el principal escollo para Campos del Río: la cárcel se encuentra en su término municipal, pero Albudeite está un poco más cerca.
Denuncian que se hicieron «muchas promesas de trabajo que ahora mismo no se ven por ningún lado». Algunos incluso culpan al Estado. «Durante la construcción de la cárcel se estuvo contratando a gente de fuera que, además, cobraban absolutas miserias. El Gobierno debería haber manejado mejor este asunto y haber controlado a la empresa adjudicataria para que los contratos hubieran respetado el sueldo mínimo», cuenta el comerciante Antonio Buendía.
Por las calles vacías de Campos del Río hay algún bar abierto. Los pocos clientes – los de todos los días- comentan que el pueblo sigue igual. «Por aquí no vemos ninguna cara nueva. Que nosotros sepamos ningún familiar de algún preso ha venido para nada». La razón de que esto ocurra no la conoce nadie. Algunos afirman que se debe a que estamos en verano y «en pleno mes de agosto quién va a venir?». Gabriel Barquero, camarero de profesión, razona que «no hay movimiento por el mes en el que estamos. Está todo el mundo de vacaciones. A ver si llega septiembre y se anima un poco más la cosa».
El miedo que al principio tenían a vivir cerca de un centro de este tipo, aseguran, va a menos porque la seguridad ha aumentado en la zona y no se ha producido en este tiempo ningún incidente relacionado con la cárcel. Los vecinos, quizá un poco más apáticos con esta edificación, quieren una solución cuanto antes. Han perdido la esperanza y la ilusión. Cuando se les pregunta sobre el futuro no saben muy bien qué contestar. Unos esperan que con el paso de los meses el nuevo centro penitenciario suponga algo más para el pueblo y puedan obtener mayores beneficios. Otros mueven negativamente la cabeza. Ni ahora ni dentro de unos meses o años. «Nos prometieron el oro y el moro y estamos ahora mismo como al principio».
http://www.derechopenitenciario.com/noticias/noticia.asp?id=3960
Murcia: Vecinos próximos a una nueva cárcel se quejan de no recibir los beneficios que les prometieron
¡Que se jodan! Varios, perdimos tiempo, dinero, salud….. advirtiendo la gran mentira que la SGIIPP contaba de las macros.
Ahora se dan cuenta, después de ponernos verdes. Baahh.
(En memoria de Oposición Permanente)