Retiario

La animada actividad lúdica conocida como Paintball, consistente en dispararse balas de pintura coloreada unos a otros como si fuese una guerra pero de broma, ha quedado convertida en un juego para niños pequeños. La nueva frontera ha sido creada por la empresa británica Funday, que ofrece combates de paintball, pero con tanques.

Técnicamente se trata de obsoletos transportes de tropas acorazados FV432 dotados de una torreta armada con un cañón de 40 mm. Que sólo dispara, ay, balas de pintura, como en la versión convencional de infantería pero a lo bestia. 2 horas cuestan 110 euros, con la posibilidad de conducir el ‘tanque’ y de ejercer como comandante de carro, dando órdenes y disparando contra el ‘enemigo’. El que más manchas de pintura tenga al final, pierde. ¿Qué será lo siguiente, artillería de pintura? ¿Nucleares de pega?