27 AÑOS DE CAMPAÑAS DE OBJECIÓN FISCAL AL EJÉRCITO

El Estado español destinará este año más de 18.000 millones de los impuestos recaudados a gastos militares. De nuevo, tendrá la oposición de los objetores fiscales.

Óscar Chaves / Redacción

“Con mis impuestos contribuyo a pagar los gastos dedicados a lo militar, donde destacan los presupuestos del Ministerio de Defensa, pero no podemos olvidar otros como el dinero dedicado a Industria que revierte en empresas de armamento. Por razones de conciencia recogidas en la Constitución, no puedo ni deseo colaborar en ese gasto. Por ello he incluido en mi declaración una deducción de 1.117,87 euros (5,46% de mi cuota, que es la parte de mis impuestos que se envía a Defensa) en concepto de objeción de conciencia a los gastos militares. He ingresado dicha cantidad en la Campaña de Objeción Fiscal al Gasto Militar (OFGM)”.

Desde que en 1983 la Asamblea Andaluza por la Paz promoviera por vez primera este tipo de iniciativa, Hacienda recibe cada primavera misivas como ésta, que fue enviada en 2007 por el objetor madrileño Pedro Palao junto a su declaración de IRPF. No son muchas, unas mil en cada ejercicio fiscal en todo el Estado, pero sí constantes, periódicas y, sobre todo, evidencian que no todo el mundo traga con el mantenimiento de un ejército “cada vez más expedicionario, que no contribuye en absoluto a mejorar la seguridad y supone un riesgo para la existencia de la propia vida”, en palabras del Espacio Abierto Militar de Vigo.

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Lo habitual es que la maquinaria gris de la Agencia Tributaria ignore las OFGM o, si la suma detraída es considerable, envíe a los objetores una declaración de la renta paralela, invitándoles a corregir los “errores detectados”. Pero algunos casos, como el de Palao, que en 2007 recurrió dos veces una paralela, no sólo acaban en sanción sino en la revisión de declaraciones anteriores.

Este informático tuvo que pagar al año siguiente unos 4.000 euros por el dinero detraído en las declaraciones de 2005, 2006 y 2007 (unos mil euros por cada ejercicio) y sus multas correspondientes. Hacienda considera los “fraudes” inferiores a 3.000 euros como “infracciones leves”, nunca delitos fiscales.

“Pero nosotros no defraudamos, ni estamos en contra de los impuestos; lo que hacemos es mover el dinero de la partida de gastos militares a proyectos realmente útiles para la sociedad”, aclara Palao. Con el inicio de cada campaña del IRPF, los grupos promotores de este tipo de desobediencia (entre los que se encuentran CGT, CNT o Ecologistas en Acción, además de numerosos colectivos antimilitaristas), hace público un listado de iniciativas sociales a las que derivar el monto correspondiente a los gastos militares. Desde 2005, DIAGONAL está entre ellas.

Al igual que Palao, los valencianos Hugo Alcalde y Jorge Güemes, cuyo caso ha sido tomado como bandera por Alternativa Antimilitarista-Movimiento de Objeción de Conciencia (AA-MOC), han sido sancionados por realizar OFGM en cinco ejercicios fiscales. Por este motivo, Hacienda les ha embargado 1.214,77 euros y 263 euros, respectivamente. Ambos han alegado en varias ocasiones a la Agencia Tributaria y recurrido, siempre en vano, ante el Tribunal Económico Administrativo Regional. Tras superar estas instancias, Güemes presentará ahora un recurso al Tribunal Superior de Justicia de Valencia, del que espera obtener, como mínimo, una sentencia similar a la del caso Joan Surroca.

En 2001, el tribunal homólogo catalán emitió un fallo que, aunque obligaba a pagar la cantidad detraída por este objetor en su declaración de la renta en concepto de OFGM, anulaba la sanción impuesta por no apreciar “culpabilidad alguna en la conducta del sujeto pasivo al no existir por su parte ocultación ni ánimo defraudatorio”. Independientemente del resultado del proceso judicial, los objetores valencianos ya han logrado su principal objetivo. “La OFGM no tiene un sentido finalista, no aspiramos a una casilla en la declaración para poder practicar la objeción, el fin es hacer ruido. Es una herramienta práctica para desvelar cómo de forma pasiva estamos ayudando al sostenimiento del ejército y provocar un debate sobre el militarismo”, aclara Hugo Alcalde.

El tema de la “casilla” no es baladí. Aunque la mayoría de los grupos antimilitaristas comparte el parecer de este profesor de instituto, objetores como Palao consideran que la demanda de un espacio en la declaración para poder objetar “puede unir a mucha gente en un objetivo concreto”. Hace cuatro años, ERC presentó una propuesta para regular la OFGM en el Parlamento catalán que sólo obtuvo el apoyo de IU-ICV.

Eclipsada por la insumisión “La OFGM nació como una hermana menor de la campaña de insumisión a la mili, y durante mucho tiempo fue eclipsada por ésta”, sostiene el Colectivo Tortuga, de Elche, que forma parte de AA-MOC. “Aunque conoció mejores tiempos [uno coincide con la segunda invasión de Iraq] –continúa–, nunca fue algo masivo. Pero es todo un logro que se haya mantenido y haya crecido e incluso esté repuntando” en algunas zonas como Alicante. “La experiencia nos dice que sólo hace falta un grupo de personas que se decidan a impulsarla en su localidad o comarca para que crezca rápidamente”, asegura Tortuga.

Según AA-MOC, que sólo recoge datos enviados por los propios objetores (las cifras reales son más elevadas), el año pasado se produjeron 820 objeciones en todo el Estado, mientras que en 2008 fueron 875 y sólo 566 el año anterior. “Con la llegada del borrador electrónico y la paralización, debido a la falta de gente y de mucho trabajo de difusión, la OFGM ha perdido energía”, reconoce Yolanda Juarros, de EducaRueca.org. En la misma línea, Juan Carlos Becerra, de la coordinadora vasca Kakitzak, achaca este estancamiento a las horas bajas que vive hoy el movimiento antimilitarista: “Somos pocos grupos y nos falta presencia en la calle”. Sin embargo, concluye, “lo importante no es el número de objetores sino poner encima del tapete el debate sobre el militarismo y sobre qué se está haciendo con nuestro dinero, sobre todo en esta época de crisis, en la que hay muchas necesidades sociales que no se están cubriendo mientras se sigue engordando el ejército”.

¿Cómo puedo objetar?

Si deseas hacer objeción fiscal a los gastos militares (OFGM), según AAMOC, puedes detraer de tu declaración de la renta una cuota porcentual o fija. Esta última suele ser de 84 euros, por los 84 países más empobrecidos por la deuda externa.

Si eliges la primera, deberás calcular el 9,8% de la “cuota resultante de la autoliquidación”, porcentaje de los presupuestos generales que el Estado destinará en 2010 al “gasto militar propiamente dicho”. Si a esta partida sumas la destinada a instrumentos de control social, la cuota se eleva al 12,47%. En los tres casos, señala la cantidad detraída, que ingresarás en la cuenta de un proyecto social, en “retenciones y demás pagos a cuenta”, en concepto de OFGM. Adjunta el recibo del ingreso a tu declaración y envía una carta a Hacienda explicando tu acto de desobediencia. Por último, comunícalo a la Campaña de OFGM (grupotortuga.com ).


Info para realizar la OFGM


ENTREVISTA | PEDRO A. PALAO, OBJETOR FISCAL A LOS GASTOS MILITARES DESDE 1994

“Sin la ‘mili’, deberíamos centrar el mayor esfuerzo en la objeción fiscal”

Desde sus primeros ingresos, este informático ha objetado a los gastos militares año tras año. Las sanciones no han hecho más que afianzar sus convicciones pacifistas.

Óscar Chaves / Redacción

DIAGONAL: ¿Por qué eres objetor fiscal?

PEDRO PALAO: El pagar impuestos para el militarismo tiene efectos prácticos mucho peores que la mili ya que estás sosteniendo al ejército realmente y sus consecuencias. Hice la cuenta de qué significa, en dinero y a lo largo de mi vida, el esfuerzo que voy a dedicar al ejército, y es prácticamente un año de trabajo. Me planteé hacer objeción fiscal a los gastos militares (OFGM) tras leer que en EE UU había gente que lo hacía, ni siquiera me había planteado que aquí había una campaña impulsada por el MOC. Yo estaría haciendo objeción fiscal aunque en España no la hubiera.

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D.:¿Cuándo empieza Hacienda a reclamar tus desvíos de dinero?

P.P.: En 1996. En las dos primeras declaraciones de IRPF, ni siquiera me hacen declaración paralela, me devolvieron el dinero, incluida la cantidad desviada, que yo siempre he ingresado en la Campaña de Objeción Fiscal. En estos 15 años ha habido todo tipo de situaciones. Veces en las que no me han dicho nada y otras en las que me han sancionado. En la mayoría, me han mandado una declaración paralela, donde te dicen que han encontrado una anomalía. En los dos primeros años de declaración paralela puse alegaciones, pero como vi que eso no servía para nada, lo dejé.

D.: ¿Cuándo te sancionan por vez primera?

P.P.: En 2008, por la declaración de 2006. Tuve que pagar 957 euros de declaración paralela y 478 de sanción más 78 euros de intereses de demora. Con la gente de la Campaña de Objeción Fiscal presenté dos recursos ante Hacienda, más políticos que otra cosa. En Catalunya había pasado lo mismo y el Tribunal Superior de Justicia había emitido una sentencia que indicaba la falta de motivos para sancionar al objetor porque no había mala intención en su acto. Pero no nos hicieron ni caso. Recurrí otra vez y nada. Revisaron mi expediente y me enviaron la paralela de 2005, en la que me habían devuelto el dinero que declaré como OFGM, y la sanción. Y ya estaba presentada la de 2007, así que en cuestión de meses me llovieron tres paralelas y tres sanciones.

D.: Entonces en 2008 pagaste al menos 3.500 euros…

P.P.: Pagué casi 4.000. Afortunadamente no tengo problemas económicos. Esto pilla a otra persona y la cruje. Por eso entiendo que haya gente que pague una cuota fija. Como está claro que iban a por mí y me iba a tocar pagar 1.000 euros de paralela y 500 de sanción con cada declaración pensé que así no íbamos a ganar nada. No me importaría pagarlo si la Campaña de OFGM en Madrid decide, por ejemplo, ir hasta las últimas consecuencias, si voy a tener soporte, pero si no es una insensatez. Ahora resto a la declaración 84 euros y sigo dedicando el 5% a un proyecto, unos 1.000 euros. De esa forma no tengo que dar la sanción al Estado (por 84 euros ni se molestan en enviar una carta). Mi mujer, que tiene menos ingresos, siempre ha hecho la declaración y la OFGM conmigo pero le han hecho muchas menos paralelas y no tiene ninguna sanción.

D.: La Campaña de OFGM en Madrid no tiene muchos recursos…

P.P.: En 2008 al menos tuve esa sensación. Se consideró que no había la capacidad para mover este asunto. Y no quiero culpar a nadie de nada, bastante hace esta gente.

D.: ¿Cómo calculas la cantidad que desvías?

P.P.: Lo que he hecho casi todos los años es descontar el porcentaje que el Estado dice que va a Defensa, que suele rondar el 5%. En los primeros años aplicaba el porcentaje que calcula el MOC y abarca todo lo que incluye el militarismo, como la Guardia Civil y la Policía. Dejé de hacerlo porque subió mi salario y comenzaba a ser pasto de los lobos. Además, defiendo el porcentaje que dice Defensa porque es un gasto que no es cuestionable, el Estado lo reconoce y esto lo puede apoyar mucha gente, mientras que calcular otros porcentajes hace que se disperse el grupo por matices ideológicos que no son tan importantes.

D.: ¿Cómo valoras estos 15 años de Objeción Fiscal?

P.P.: Puede que el grupo de personas que objetamos no crezca mucho, pero me da la sensación que los que la hacemos vamos a hacerla siempre. Es un grupo sólido. Es la continuación natural a la o bjeción de conciencia a la mili . Una vez desaparecida ésta, la mayor parte del esfuerzo debería volcarse aquí. Es algo que puede hacer cualquiera, pero es difícil extenderla. La gente ni siquiera quiere oír hablar del tema, no se quiere meter en complicaciones. El asunto económico siempre duele. Y la sociedad está diseñada para que vivamos al límite, para ajustar nuestro nivel de vida a nuestro salario. Además, hay poca cultura de desobediencia civil. Yo espero seguir objetando: hoy por hoy es la manera más efectiva de luchar por una sociedad desmilitarizada.


Los cuáqueros, Thoreau y la AIT

A día de hoy, colectivos antimilitaristas de países tan diversos como EE UU, Japón, Colombia, Francia o Gran Bretaña, muchos de ellos integrados en la Internacional de Resistentes contra la Guerra (IRG) promueven de manera regular campañas de OFGM. Aunque con una motivación fuertemente política, siguen la estela que iniciaron en el siglo XVI las comunidades de cristianos cuáqueros, que desde su creación se niegan a financiar el ejército, al igual que hoy hacen los numerosos grupos amish que residen en Canadá y EE UU. Este último país posee una fuerte tradición de insumisión fiscal al ejército, un fenómeno que se disparó durante la Guerra de Vietnam.

También ha engendrado teóricos de la talla de H.D. Thoreau, que fue encarcelado por negarse a pagar los impuestos para financiar la Guerra contra México (1846-1848). En Europa, León Tolstoi y los teóricos libertarios defendieron la objeción fiscal como un instrumento esencial para luchar contra el militarismo y el capital, al igual que la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), heredera de la Primera Internacional.

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