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Preocupación por nuevas masacres de campesinos en Colombia, expresa la Consejería en Proyectos
BOGOTÁ (Colombia), 9 de abril de 2010.- La Consejería en Proyectos (PCS), expresa su preocupación por la nueva oleada de masacres -especialmente contra campesinos- en el norte y sur de Colombia que han privado de la vida a por lo menos 24 personas durante el último mes, lo que puede evidenciar el resurgimiento de esta forma de la violencia en el país. PCS condena enfáticamente estos hechos y hace un llamado al Estado para redoblar esfuerzos encaminados a prevenir, sancionar e investigar eficientemente estos crímenes que atentan contra los derechos humanos.
En el último mes se han registrado por lo menos dos asesinatos colectivos: (i) el 23 de marzo en el departamento de Córdoba (norte de Colombia), murieron 16 personas –entre ellos varios labriegos- en hechos ocurridos en los municipios de La Apartada, Montelíbano y Puerto Libertador; y (ii) el 7 de abril en el departamento de Cauca (sur del país), perdieron la vida 8 mineros en el corregimiento de La Toma, municipio de Suárez. En ambos casos circulan hipótesis contradictorias en cuanto a la identidad de los responsables.
“Estos asesinatos colectivos deben despertar la preocupación del país por la reactivación de un fenómeno que ha sido en Colombia la causa principal del desplazamiento interno masivo y de crisis humanitaria. La reactivación de este tipo de hechos estaría dejando en evidencia la capacidad de intimidación que mantienen grupos armados ilegales en el país. Tema que no puede ser indiferente durante el próximo gobierno, hacia la construcción de paz en el país”, manifestó Kimberly Stanton, directora ejecutiva de PCS.
Colombia: Ocho muertos en una nueva masacre en el departamento del Cauca
Es insólito escuchar a los militares presentes en la zona afirmando no tener conocimiento de la presencia de grupos irregulares como las Águilas Negras.
Tejido de Comunicación de la ACIN | Para Kaos en la Red
Día a día se agudiza el conflicto armado y se incrementa el riesgo de exterminio para quienes hemos decidido permanecer en nuestro territorio. Insistimos en quedarnos porque es la única forma de vida que conocemos, por eso nos negamos a desplazarnos para ser atropellados aún más por las políticas neoliberales que se vienen implementando en nuestro país.
Como es conocido públicamente, el día 7 de abril del presente año, siendo las 4:30 pm, a orillas de río Ovejas, en el sitio conocido como Santa Marta, perteneciente al corregimiento La Toma, en Suárez Cauca, fueron masacrados 8 compañeros afros y herido de gravedad otro más, violando de esta manera el derecho a la vida, la integridad, y la honra de toda la comunidad de la zona. Los nombres de quienes perdieron su vida son : Wilber Fernando Mosquera Ruíz, José Asnoldo osquera, Yeison Ibarge, Henry Ibarge, Mesedonio Ibarge Mosquera, Pablo Cesar Ibarge Mosquera, Piter Gómez y José Yuber Ocoro.
Estos compañeros acababan de llegar del Chocó. Siete de ellos pertenecientes a la misma familia y venían a trabajar en una mina de la zona extrayendo oro artesanalmente. Pero sus vidas fueron cegadas por hombres armados vestidos con prendas militares que se trasportaban en dos vehículos y una motocicleta.
Es grave la situación de conflicto social y armado que se vive en el territorio nacional y específicamente en los municipios del norte del Cauca. Esto en continuas oportunidades se ha denunciado ante organismos competentes, pero el gobierno colombiano no ha tomado las medidas correspondientes para mitigar el conflicto. Por el contrario, las fuerzas militares y algunos medios de comunicación afirman que la Masacre a orillas del río Ovejas, es un hecho aislado del conflicto social y armado, y que corresponde más bien, a una disputa entre mineros artesanales del lugar.
Es insólito escuchar a los militares presentes en la zona afirmando no tener conocimiento de la presencia de grupos irregulares como las Águilas Negras, sin embargo, la comunidad y los líderes de los consejos comunitarios han sido amenazados por esos grupos paramilitares.
Otro antecedente de este hecho sangriento contra las comunidades campesinas y afros, es que precisamente en Suárez, Morales y Buenos Aires, existen múltiples solicitudes para la exploración y explotación minera por parte de las multinacionales Anglo Gold Ashanti, Smurfit kappa, Cartón de Colombia y Cosigo Resources. Tristemente observamos cómo se repite la misma historia que sucedió en el sur de Bolívar y en muchos otros sitios de Colombia, en los cuales la explotación minera fue antecedida por masacres y desplazamientos masivos que permanecen en la impunidad.
El gobierno colombiano está entregando la soberanía y la riqueza a través de los tratados de libre comercio y las bases militares. También con la implementación de las políticas de seguridad democrática y el plan Colombia que agreden, amenazan, intimidan, señalan, masacran y desplazan a pueblos indígenas, afros y campesinos que denuncian los atropellos a los derechos fundamentales del pueblo y la sociedad colombiana.
Este nuevo hecho que enluta al departamento del Cauca evidencia la agresión sistemática a la que están sometidas nuestras comunidades. Por ello hacemos un llamado a los organismos de derechos humanos nacionales e internacionales y a la opinión pública para que asuman, investiguen y esclarezcan esta masacre y no quede como muchas otras en la impunidad y el olvido.