CONGO | AUTOGESTIÓN DE LA POBLACIÓN DE BUTEMBO

Diagonal

Marta Iñiguez / R.D. Congo

La República Democrática del Congo lleva ya muchos años con un Estado que vive yuxtapuesto a la población y cuyos aspectos más visibles son su economía extractiva y sus métodos represivos. Los servicios sociales, como la dotación de agua potable, educación o la planificación urbana, están en manos de la población. Esta división de tareas entre autoridades y la población se ha visto acentuada por la guerra, o la rebelión como aquí la llaman –que comenzó en 1996 y que en 1998 cobró dimensiones internacionales–.

Mientras tanto, el entramado burocrático y comercial de las Naciones Unidas y de las ONG se sitúa como intermediario en esta relación en el que las tareas democráticas y de bienestar, así como muchas de las necesidades diarias de la población, son suavizadas por estas organizaciones.

Butembo es una ciudad paradigmática en este sentido. Acosada por el conflicto que ha visto milicias ugandesas, ruandesas y sudanesas en su territorio sigue todavía experimentando los coletazos de estas milicias. En muchos casos, estos grupos armados se nutren del control que tienen de las minas y de tierras de cultivo; en otros casos, todavía reciben el apoyo de ciertos actores políticos y económicos que operan en la zona.

Alternativas sociales

Entre tanto la población construye puentes, calles, canaliza el agua, se inventa mecanismos para utilizar la electricidad, paga a los profesores y a los doctores, da de comer a policía y ejército, recoge la basura y organiza su propia seguridad.

Matumaini Wakilomba es una mujer de unos 50 años que ha sido elegida jefa de célula. La célula puede llegar a tener 100 casas, las cuales son partes de un barrio, en principio, administrado por un ‘jefe’ de barrio que está pagado por el Estado. Pero como las instituciones del Estado no funcionan y los funcionarios no reciben su sueldo, todos los barrios se han federado en instancias más pequeñas para poderse dotar de toda una serie de servicios. Cada célula cuenta con varios nyumba kumi, jefe de 10 casas.

Matumaini Wakilomba vive en un barrio típico de Butembo, rodeado por pequeños canales pero lo suficientemente grandes como para no dejar pasar a coches, bicis, carros, etc. Matumaini ya hace años que construyó sus propios puentes en su avenida. Organizó a la gente interesada, consiguió que cada casa pusiera una cantidad de dinero para comprar madera, y organizó a un equipo de voluntarios para construir el puente. Además ha organizado la canalización de agua de un pequeño río, el Kimeni, que se desbordaba todos los años en la época de lluvias.

En Butembo también se ha conseguido, de forma autogestionada, dotar de electricidad a los barrios, una práctica que se ha extendido por toda la provincia de Nord-Kivu, al este de la R.D. Congo. Se trata de organizar comités en los barrios para comprar un generador, tirar los cables y montar los postes. Cada generador puede llegar a dar luz hasta a 60 casas. Normalmente, según la capacidad adquisitiva, los generadores son comprados entre 30 y 60 casas. Se forma un comité, se pone dinero para comprar un grupo electrógeno, gasolina, cables y madera. Todo el tendido eléctrico se hace de forma voluntaria entre los vecinos organizados, así como el mantenimiento. El comité también se ocupa de recoger una cotización para la compra de gasolina. Generalmente se enciende el generador entre las 18 y 22 horas.

Desprotección de lo común

Pero la autogestión tiene un precio, que se paga con tener que convivir y sufrir la acción de grupos armados, la corrupción política y una falta de infraestructuras. La convivencia de un Estado represor y la autogestión popular no son compatibles, el uno fragiliza al otro y en vez de fomentarse la tensión política, hay una proliferación de la caridad.
Si la falta de confrontación política es, de hecho, una estrategia de la gente para mantener al Estado un poco apartado, es otra cuestión. Entre tanto las cosas se mantienen como en una especie de suspenso.
Una enfermera que trabaja en un hospital que comenzó a auxiliar enfermos con siete enfermeras voluntarias a causa de la guerra, y que ahora recibe financiación internacional, lo explica claro: “En realidad lo que debería hacer el Estado es parar la guerra, lo demás ya lo podemos hacer nosotros mismos”.

La mirada testimonial de las Naciones Unidas

La Misión de Naciones Unidas en el Congo (MONUC), que quedó finalmente instalada en 2001, ha tenido en los últimos años como eje principal de sus estrategias de paz la reconstrucción de la autoridad del Estado. Este año, con motivo del 50 aniversario de la independencia de Congo, así como gesto político hacia Joseph Kabila, la misión ha pasado a llamarse Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Congo (MONUSCO).

A pesar de ello, el Estado se mueve entre la capacidad de autogestión de la población y una autoridad tanto nacional como internacional que no tienen ni la capacidad ni la voluntad política de invertir lo que sea necesario para construir un Estado.

Si finalmente la MONUSCO termina su mandato en junio, el Congo deberá probar a la comunidad internacional que el Estado ha recobrado su autoridad territorial y que los grupos armados que operan ya no son una amenazada para la integridad territorial ni para la seguridad del Estado. Sin embargo, menos valorado, será a la hora de hacer el balance de la implantación del Estado, la situación de la población acosada por los ataques de la propia policía, el ejército y de otros grupos armados.

http://www.diagonalperiodico.net/Organizacion-vecinal-en-el-Congo.html


ENTREVISTA A MATUMAINI WAKILOMBA, JEFA DE UNA CÉLULA ‘NYUMBA KUMI’ EN BUTEMBO

“Hace ya mucho tiempo que el Estado no hace ningún gesto por nosotros”

Las palabras de esta dirigente comunitaria dejan ver el fracaso del Estado en el Congo para atender las necesidades más básicas de la población.

Marta Iñiguez / R.D. Congo

MATUMAINI WAKILOMBA. Esta dirigente vecinal organizó a los habitantes de su barrio en la ciudad de Butembo para llevar a cabo obras que el Estado no asumía. Foto: Marta Iñiguez.

Matumaini ha tomado la iniciativa de organizar a la gente de su barrio. Uno de los principales problemas que tenían era la construccion de puentes para poder transitar a pie, con carros y coches por sus calles, debido a los pequeños arroyos que transcurren por su barrio. Así que una de las primeras cosas que hizo fue organizar a la gente para conseguir madera y que construyeran puentes.

DIAGONAL: ¿Qué diferencia hay entre la actitud del Gobierno desde que Mobutu llegara al poder y en la actualidad?

MATUMAINI WALIKOMBA: Hace ya mucho tiempo que el Estado no hace ningún gesto por nosotros. La guerra ha afectado mucho y desde entonces hay cosas que han avanzado, pero, en general, es la gente la que se tiene que organizar para este tipo de cosas en el barrio. El Gobierno hace promesas pero nosotros no terminamos de verlas cumplidas. Es por eso, por lo que aquí en Butembo no se espera a que el Gobierno arregle las cosas. Por ejemplo, el río Kumeni se desborda muy a menudo y nosotros somos los que hemos construido una canalizacion.

D.: ¿Cuál es su rol como jefe de célula?

M.W.: Aquí en la ciudad, nos organizamos primero cada 10 casas, generalmente para temas de seguridad. No se puede esperar a que la policía nos proteja, la policía generalmente no hace nada. Luego está el jefe de célula, que comprende unas 40 casas, y luego el jefe de barrio, que ya es una figura más administrativa. Por ejemplo, con el tema de la seguridad, hay veces que si hay un ladrón o si pasa algo, llamamos a la policía y nos dice que, o no tienen dinero para echar gasolina al coche y venir, o que no tienen dinero para el teléfono y pedir refuerzos. Total, que somos nosotros los que ahora tenemos un sistema por el que si vemos algo sospechoso o un ladrón entra en alguna casa, tenemos un sistema de alarmas con silbatos, caceroladas… De esta forma, y ayudados por el teléfono, con una una cadena que hemos establecido, aunque no podamos coger al criminal, por lo menos lo ahuyentamos.

D.: ¿Y cómo se escoge al responsable de célula o de las diez casas?

M.W.: La persona responsable de cada célula es votada por la comunidad, por el barrio, y es él o ella quien nomina al representate nyumba kumi. Tanto los nyumba kumi como los responsables de célula son actividades voluntarias, pero el jefe de barrio es un cargo administrativo y pagado por el Estado.

D.: ¿Qué papel desempeña el Estado aquí en el barrio?

M.W.: El Estado es irresponsable en todos los campos. Si cogemos a un criminal, no se le condena; si se desborda el río, no se canaliza después para que no vuelva a ocurrir; si alguien ocupa una tierra, nosotros tenemos que resolver el conflicto… Entonces lo que se fomenta es la justicia popular y que la gente tome en sus manos la responsabilidad de los servicios básicos.


D.: El tema de la tierra es un problema muy importante que forma parte de la guerra que todavía se vive aquí en el este del Congo.

M.W.: Sí, el problema de la tierra es todavía una razón de inseguridad. Es complicado porque el Estado juega un doble rol entre las leyes administrativas y el sistema de propiedad privada, y el sistema comunal, mediante el cual la tierra es repartida por los jefes tradicionales (Mwami). También en este sentido, en el que el Estado tampoco se ocupa, nosotros hemos inventado sistemas de resolución de conflictos amigables con respecto a la tierra. Pero claro, esto no siempre da resultado porque los que tienen dinero quieren nada más que acumular tierras para luego venderlas y ganar más dinero, sin tener en cuenta las necesidades de la región, o el sistema tradicional de reparto de tierras.

D.: ¿Cuáles son los problemas principales que afronta en Mutembo la sociedad civil?

M.W.: La inseguridad y la falta de desarrollo son los principales problemas por los que el Estado no hace nada. Cada vez pagamos más impuestos: una tasa para la comunidad, otra para el Ayuntamiento, otros impuestos a nivel provincial. Pero no tenemos ningún rendimiento a cambio. No hay desarrollo, no hay seguridad, el Estado no hace sus deberes. Si el Estado quiere ser respetado y quiere que le paguemos los impuestos, debería primero hacer sus deberes.

D.: ¿Entonces, la gente aquí no paga sus impuestos?

M. W.: Bueno, a veces es difícil no pagarlos. Además, no siempre que se paga ese dinero sabes que va a llegar al Estado. A veces se queda en manos del cobrador. Entonces, nosotros hacemos lo que podemos para que no nos tomen el pelo. Los impuestos deben servir para el bien de la gente y no para engordar los bolsillos de gente corrupta. Aquí todo lo tenemos que hacer nosotros mismos. Entonces, que no esperen que encima vamos a darles dinero por no hacer nada.

http://www.diagonalperiodico.net/Hace-ya-mucho-tiempo-que-el-Estado.html