
Pongámonos en contexto en estos tiempos caóticos de sindemia y estado de alarma. Los intentos de desahucio continúan y sigue creciendo el número de afectados por la crisis social, económica y sanitaria. A pesar de esto la PAH continúa su lucha por una vivienda digna dentro de la cual se incluye la labor de asesoramiento a los afectados por desahucio.
El caso que aquí vamos a relatar trata de un capítulo más de la lucha entre pobres que provoca la crisis del capitalismo tardío que se niega a morir sin llevarse a una mayoría social por delante. Yendo a lo concreto, este caso es un intento de desahucio de un particular a su inquilino por impago de las rentas de alquiler. Aclaremos que la PAH, no se implica en este tipo de casos si el propietario no es un gran tenedor de viviendas; es decir, si no tiene diez viviendas o más o es un banco o fondo de inversión, conocido popularmente como fondo buitre. En este caso nuestra implicación viene dada porque la propietaria de la vivienda, que no debe confiar mucho en la justicia burguesa ni en el imperio de la ley, decidió tomarse la justicia por su mano —en este caso mano interpuesta— y usar para proceder al desalojo a una empresa privada de «Desokupación».
Esta envió a casa de los inquilinos a unos intrépidos chicos mazados y musculados como armarios roperos de tres puertas que llevaban una «graciosa» uniformidad paramilitar que recuerda mucho a las bandas neonazis. Esta empresa te garantiza ahorrarte los engorrosos trámites burocráticos que conlleva un procedimiento civil de desahucio y, por unos pocos miles de euros, te asegura que te quitarán de encima al molesto moroso u okupa en un plazo de 48 o 72 horas. Esta es la versión rampante de la nueva justicia neoliberal y privada, más rápida y más cara que la periclitada justicia burguesa.
Pero si la parte que va a ser desahuciada tiene las cosas claras todo este bluf de desalojo rápido queda en nada y el dinero invertido en el desalojo es inútil.
Toda esta reflexión hecha anteriormente viene a cuento del intento de desalojo ejecutado el 28 de diciembre a una inquilina con un hijo menor, que además estaba en cuarentena COVID, el 28 de diciembre en el barrio Porfirio Pascual de Elx, conocido popularmente como el barrio de la Rata. La empresa de «desokupas» intentó echar de su casa a la inquilina con acoso y de malas formas, llegando a decir, sin que por ello se les cayera la cara de vergüenza, que venían a ayudarles con la mudanza. La inquilina tuvo que llamar a la Policía Nacional en dos ocasiones para que estos individuos dejaran de acosarla.
Varios miembros de la PAH Elx-Crevillent estuvimos en la vivienda haciendo una labor de mediación entre la propietaria y la inquilina. Solicitamos a la propietaria que no usase métodos de dudosa legalidad para desahuciar a la inquilina y que arreglase los problemas de impago por la vía legal, así como que le diera un plazo para encontrar una solución habitacional, en la que las administraciones públicas (ayuntamiento y Generalitat Valenciana) buscasen una vivienda para la inquilina.
Paco, PAH Elx-Crevillent