Publicamos como artículo este comentario de Crates a la publicación de Tortuga «Una opinión disidente sobre el aborto».
Nota de Tortuga.


A falta de que Susana me devuelva el ejemplar que le presté en su día, me vale la edición digitalizada de los Escritos corsarios de Pasolini que la agrupación local del PCE de Jaén ha colgado en su excelente blog; ahí podéis encontrar la traducción castellana de los escritos de Pasolini contra el aborto -y otros de gran importancia, como los dedicados a la «revolución antropológica» en Italia o al «fascismo de los antifascistas»-. Dicen los que saben que esta traducción de la editorial Planeta no es buena, pero salvo error por mi parte es la única. Enlace abajo y aquí una cita.


Estoy traumatizado con la legalización del aborto porque, como muchos, la considero como una legalización del homicidio. En sueños, y en el comportamiento de todos los días -como les pasa a todos los hombres- vivo mi feliz inmersión en las aguas maternas: sé que existía alli…

¿Por qué no considero «reales» los principios en que… en general los progresistas (de forma conformista) fundamentan su lucha para la legalización del aborto?

Por toda una serie caótica, tumultosa y emocionante de razones… El aborto legalizado… haría aún más fácil el coito -la cópula heterosexual-, que ya no tendría casi prácticamente obstáculos. Pero esta libertad del coito en la «pareja»… ¿por quién ha sido tácitamente buscada, tácitamente promulgada y tácitamente introducida, ya de forma irreversible, en las costumbres? Por el poder de consumo, por el nuevo fascismo que se ha apoderado de las existencias de libertad… y que incorporándoselas las ha vuelto inútiles, ha cambiado su naturaleza.
Hoy, la libertad sexual de la mayoría es en realidad una convención, una obligación, un deber social, un anhelo social, una característica irrenunciable de la calidad de vida del consumidor. En resumidas cuentas, la falsa liberación del bienestar ha creado una situación igual y quizá más insana que en tiempos de la pobreza. De lo que deriva: primero, el resultado de una libertad sexual «regalada» por el poder ha sido el de una auténtica y general neurosis. La facilidad ha creado la obsesión: porque es una facilidad inducida e impuesta, que deriva del hecho de que la tolerancia del poder contempla sólo la exigencia sexual expresada por el conformismo de la mayoría… La pareja ha acabado siendo una condición paroximal en lugar de convertirse en signo de libertad y felicidad…

… No se pueden ver las señales de una condición social y política en el aborto (o en el nacimiento de nuevos hijos) sin ver las mismas señales también en lo que lo precede inmediatamente o más bien «en su causa», es decir en el coito.

… El contexto en que hay que considerar el problema del aborto es mucho más amplio y va mucho más alla de la ideología de los partidos (que se destruirían a sí mismos si lo aceptasen, ver Breviario di ecologia de Alfredo Todisco). El contexto en el que hay que integrar el aborto es precisamente el ecológico: la tragedia demográfica es la que, en un horizonte ecológico, se presenta como la más grave amenaza para la supervivencia de la humanidad… Los convencionalismos y los periodistas imbéciles siguen enterneciéndose con la ’parejita’ -como abominablemente la llaman-, sin darse cuenta de que se trata de un pequeño pacto criminal… La razón de todas las cosas terribles que digo está clara: tiempo atrás la «especie» tenía que luchar para sobrevivir, los nacimientos «tenían» que ser superiores a las muertes. Hoy, al contrario, si la «especie» quiere sobrevivir, tiene que arreglarselas para que los nacimientos no superen las muertes. Así pues, antes todo hijo que nacie era bendito por ser garantía de vida; por el contrario, todo hijo que nace hoy es una contribución a la autodestrucción de la humanidad y por lo tanto es maldito. … un nuevo poder falsamente tolerante… ha relanzado a gran escala a la pareja, otorgándole todos los privilegios y derechos por su conformismo. Pero a dicho poder no le interesa una pareja creadora de prole (proletaria) sino una pareja consumidora (pequeñoburguesa)… No me consta que los abortistas, en relación con el problema del aborto, hayan puesto en discusión todo esto. Más bien me consta que ellos, en relación con el aborto, hayan callado sobre el coito y que acepten… con un silencio diplomático y por tanto culpable… su total institucionalidad… inamovible y «natural».

… Tanta ofensiva naturalidad hace al coito tan ontológico que lo anula. Parece como su la mujer se encontrase encinta tal como si hubiera bebido un vaso de agua. Ese vaso de agua es la cosa más sencilla del mundo para el que lo tiene, pero para el que esté solo en medio de un desierto, ese vaso de agua lo es todo, y lo ofenden los que le restan importancia.

Los extremistas a ultranza del aborto… hablan del aborto como refiriéndose a una tragedia femenina, en la que la mujer está sola con su terrible problema, como si en ese momento el mundo la hubiera abandonado. Comprendo. Pero podría añadirse que cuando la mujer estaba en la cama no estaba sola…

Para el varón el aborto ha adquirido un significado simbólico de liberación… Viene a ser un bellísimo y gratificante regalo… De ahí todo ese odio contra el que recuerde que un embarazo no deseado puede ser, si no culpable, al menos culposo. Y aunque en la práctica sea aconsejable con razón despenalizar el aborto, no por ello deja de ser el aborto una culpa para la conciencia.

¿Qué permite la sociedad tolerante? Permite la proliferación de la pareja heterosexual… en función del hedonismo consumista… lo que acentúa hasta el límite extremo el momento social del coito. Imponiendo además su obligación: el que no está emparejado no es un hombre moderno…
Impone también una precocidad neurotizante. Niños y niñas apenas en la pubertad… tienen una experiencia del sexo que les quita toda tensión en el mismo campo sexual y toda capacidad, en los otros campos, de sublimación. … El poder ya no es clérico-fascista, ya no es represivo. Ya no podemos usar contra él los argumentos -que tanto nos habíamos acostumbrado y hasta casi encariñado- que tanto habíamos empleado tanto contra el poder clérico-fascista como contra el poder represivo… El nuevo poder consumista… se ha valido de nuestras desmitificaciones para liberarse de un pasado que con todas sus atroces e idiotas consagraciones ya no le servia. Pero como compensación, este nuevo poder ha llevado a su extremo límite lo único que le puede ser sagrado: el consumo sagrado como rito, y, naturalmente, la mercancia como fetiche. Nada lo obstaculiza. El nuevo poder ya no tiene ningún interés, o necesidad, de enmascarar con religiones, ideales y otras cosas parecidas lo que Marx había desenmascarado.

Como pollitos de criadero, los italianos han absorbido en seguida la nueva ideología irreligiosa y antisentimental del poder: tal es la fuerza de atracción y de convicción de la nueva calidad de vida que promete el poder… Como pollitos de criadero, los italianos han aceptado por ende el nuevo carácter sagrado de la mercancia y de su consumo… En este contexto nuestros viejos argumentos… le hacen el juego al poder. Decir que la vida no es sagrada, y que el sentimiento es estúpido, es hacerles un inmenso favor a los productores. Es como llover sobre mojado.

«Escritos corsarios», en la web del PCE de Jaén

One thought on “Pasolini, la sexualidad y el aborto”
  1. Pasolini, la sexualidad y el aborto
    Desde luego puede decirse que las opiniones de Pasolini no pueden dejar indiferente a nadie que les dedique suficiente atención.

    Uno no llega a saber si está ante una expresión ideológica retrógrada fruto de la educación añeja recibida por el personaje y la posible influencia en su personalidad de una sexualidad igual no del todo bien procesada, o ante un visionario con un punto de vista totalmente genial y por delante.

    Casi que me quedo con lo segundo, porque hay cosas de las que dice que me deslumbran, y las que me chirrían son menos.

    Comparto en todo caso la idea de que lo sexual está disparatado en nuestra sociedad. No sólo es obligación, piedra de toque para ser o no ser y objeto de consumo, sino que está claramente supervalorada. Es una dimensión principal de nuestra existencia, pero su omnipresencia y la importancia práctica que le llega a dar cada cual por encima de casi todas las otras cosas me parece enfermiza.

    No solo es follar la vida esta, xé.

Los comentarios están cerrados.