
…que hoy colocamos en Tortuga por ser el día de su fiesta grande.
Página de los vecinos y vecinas del Raval d´Elx, barrio de Pepe Tejera citado en la canción. No dejen de recorrer sus secciones llenas de fotos de ese Elx antiguo que por desgracia no volverá. Algunas son verdaderamente curiosas… Su bien documentada historia, sus personajes, recetas, canciones, refranes… Una página bien recomendable para conocer el barrio con más personalidad histórica de la ciudad.
Nótese que al apellido Tejera, que el cantante coloca a su nombre artístico, tiene mucho que ver con la tejera, o teulera -en valencià- que había junto al barrio del Raval, y ya casi al nivel del río Vinalopó, que pasa lamiendo esta zona de la ciudad. Junto a la fábrica cerámica (teulera) existente en dicho lugar se originó en la ladera del río Vinalopó, hacia el barrio del Raval, un asentamiento de chabolas que adquirió el nombre de la industria y que duró hasta principios de los años ochenta del siglo XX. A día de hoy hay un bar llamado así en el extremo del Raval que asoma a la ladera donde estaban las chabolas.
Hay una estrofa de la típica canción popular de Elche «Xé que agust» que tiene que ver con este antiguo y pobre asentamiento y que dice:
Perqué visc a la Teulera
que és lo últim del Raval
diuen que soc un borratxo
d’eixos de got i punyal
si visquera a la Glorieta
i vestít de senyoret
per molt borratxo que fóra
guardarieu bé el secret.
(La Glorieta es la parte centro de la ciudad donde tradicionalmente residían las clases pudientes).
En este recorrido por fotos antiguas del Raval también se puede ver cómo era la Teulera. Hay que abrir el menú de «El Raval dels nostres avis» y darle a «carrers». Aunque todas las carpetas de fotos son dignas de verse.
Y la interesante version libre rapera que ampliamente añade letras (música: Alto Grado & K-tees):
http://ravaldelx.com/Raval/Musica.html
Pepe Tejera: “Elche sol y palmeras”
El otro día estaba en una barraquita de las fiestas d’Elx echando una cerveza y había dos gitanos amenizando. Uno tocaba la guitarra y ambos cantaban a dúo. Eran hermanos y tenían a media familia entre el público. Maravilloso recital de temas fáciles tipo rumba-chichos, sevillanas y de vez en cuando algo más complejo. Dijeron que para terminar iban a cantar «la canción de Elche». Cuando empezó a sonar, maravillosamente interpretada, las conversaciones de las mesas fueron cesando. De la barraquita y de las de alrededor, y la gente se iba añadiendo con rostro emocionado. Las anteriores canciones habían ido concluyendo con algún que otro aplauso, pero esta finalizó con larga, inmensa y atronadora ovación. Fue un momento de esos en los que es difícil no emocionarse y sentirse partícipe de algo colectivo.
La moraleja o recado que se me ocurre tiene que ver con esas necesidades que tenemos de pertenecer a identidades colectivas. Que en determinados momentos puede ser hermoso y puente de unión, si bien normalmente pasa lo contrario. Difícil separar grano de paja…