‘Almas grises’ se publica en España tras vender 300.000 ejemplares en Francia

El Periódico M. EUGENIA IBÁÑEZ
BARCELONA

Todo comenzó con la imagen de una niña flotando en el agua, como la Ofelia de Shakespeare, que se mantuvo en la mente de Philippe Claudel durante meses, hasta que el escritor decidió enfrentarse a ese sueño de muerte y convertirlo en novela. Así surgió Almas grises, una de las últimas sorpresas agradables de la literatura francesa, ganadora del Premio Renaudot del 2003, traducida ya a 20 idiomas y leída por más de 300.000 personas en Francia. El autor ha visitado por primera vez Barcelona para presentar las versiones castellana (Salamandra) y catalana (La Magrana).

Claudel (Nancy, 1962), es profesor universitario, dedicó tiempo libre a dar clases a discapacitados y presos y ha publicado una decena de novelas y relatos breves que, afirma, se han vendido bien, pero sin lograr la notoriedad que ha obtenido su último libro. Es también guionista de cine y su último trabajo en este campo ha sido la versión cinematográfica de Almas grises, que se estrenará en otoño, que ha dirigido Yves Angelo y con el actor Jacques Villeret, fallecido la pasada semana, en una de sus últimas apariciones en pantalla.

La novela es la narración que hace el protagonista de hechos ocurridos 20 años antes, cuando ejercía como policía en un pueblo sin nombre, próximo a un frente cualquiera de la primera guerra mundial. El relato arranca con el asesinato de una niña, cuyo cadáver aparece flotando en un canal. No es ésa la única muerte, ni lo más destacado de la obra, pero sí lo que da pie a que Claudel describa con frases cortas, rotundas, los efectos de una guerra que no se ve y muestre personajes convertidos en estereotipos de la corrupción, la cobardía o la traición.

«Uno de los motores de las guerras es el sentimiento nacional llevado a la locura –explica–; se puede estar orgulloso de pertenecer a un lugar o a una lengua, pero es preciso que ese sentimiento no sea más fuerte que el respeto que merecen los otros». La novela mantiene un tono de intriga y un interés que aguanta hasta la última línea, cuando el lector descubre que no hay «ni cabrones ni santos ni inocentes», y que lo que domina es el gris. «La escritura es para mí una forma de humanismo –añade–, de acercarme al otro y preguntarle quién es».
Claudel da en su novela un tratamiento muy distinto a los personajes masculinos y femeninos.

«Los seres negativos son los hombres –explica–, y las mujeres, aunque desaparezcan, son para nosotros un punto de orientación por su realismo e inteligencia». Almas grises es un desfile de personajes con vida propia, pero el autor tiene sus favoritos: el maestro que, tras un bombardeo, rechaza la realidad que tiene delante y se refugia hacia la locura, se mea en la bandera y decide hacer la guerra a su manera, y la mujer que se prostituye con obreros y soldados al borde de la desesperación. «Son los personajes más apedreados y los más humanos».

3 thoughts on “Philippe Claudel recurre a la guerra para diseccionar al ser humano”
  1. > Philippe Claudel recurre a la guerra para diseccionar al ser humano
    No he leido la novela,pero por la reseña se me antoja heredera de Viaje al final de la Noche,de su compatriota Cèline.

  2. > Philippe Claudel recurre a la guerra para diseccionar al ser humano
    Me parece una literatura poco directa. Muy descriptiva, más en lo psicológico que en lo físico.

    1. > Philippe Claudel recurre a la guerra para diseccionar al ser humano
      Es que yo creo que el autor no pretende describir nada físicamente. Trata de reflejar el drama de la muerte, a nivel global y local, y, sobre todo, la personalidad humana. lo traidores, crueles y malos que podemos llegar a ser; a mi me ha gustado muchísimo. Mil Gracias a todos los buenos escritores por hacernos partícipes de sus creaciones.

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