Trillo fijó la fecha y hora del funeral del Yak-42 tras despachar con Aznar.
La organización del acto fúnebre primó sobre la identificación de los muertos.

MIGUEL GONZÁLEZ – Madrid – 31/03/2009

En la base de Torrejón de Ardoz (Madrid) a las seis de la tarde del 28 de mayo. La decisión de celebrar el funeral de Estado por los 62 militares españoles muertos en el accidente del Yak-42 en Turquía sólo 60 horas después del siniestro estuvo en el origen de la errónea identificación de casi la mitad de las víctimas. Así ha quedado de manifiesto en el juicio que, desde hace una semana, se desarrolla en la Audiencia Nacional.

El ministro dijo a las familias que las pruebas de ADN no eran necesarias
Pero ¿quién fijó la hora del funeral?, y ¿cuándo? Hasta ahora, nadie ha dado respuesta a este interrogante. El general José Antonio Beltrán, comisionado por Trillo para repatriar los cadáveres, llegó a decir que se había enterado por unos periodistas. Y el general Manuel Bretón, ex jefe del Gabinete de Trillo, aseguró que en la reunión celebrada por el Consejo de Dirección del Ministerio el día 27 por la tarde se avanzó la fecha del funeral, pero no la hora, que se fijó «sobre la marcha a lo largo de la noche de ese día».

Un documento del Gabinete Técnico de Defensa, al que ha tenido acceso EL PAÍS, ofrece una visión distinta. Al enumerar las acciones que realizó Trillo aquel día describe la siguiente: «Tras despachar con el presidente del Gobierno e informar a la Casa Real, [el ministro] da las instrucciones pertinentes para iniciar los preparativos de un funeral solemne por las víctimas».

La Cadena SER difundió ayer una directiva del entonces jefe del Estado Mayor de la Defensa, el almirante Antonio Moreno Barberá, en la que detalla minuto a minuto el desarrollo del funeral de Estado, que debía comenzar a las 18.00 horas, con la llegada de los Reyes a la base de Torrejón. La directiva está fechada el día 27.

Sin embargo, el desmentido más contundente al ex jefe del Gabinete de Trillo viene de su antiguo jefe. El tribunal no ha querido llamar a declarar al ex ministro de Defensa y éste ha huido de las preguntas de los periodistas que lo han abordado en la Comisión de Justicia del Congreso, donde es portavoz.

Pero eso no significa que no se conozca su versión. Figura en un libro titulado Memoria de entreguerras, que se publicó en 2005. Y lo más sorprendente es que, pese a su carácter exculpatorio, echa por tierra gran parte de la defensa de los tres acusados: el general Vicente Navarro, el comandante José Ramírez y el capitán Miguel Saiz.

Trillo explica que el 27 de mayo, tras visitar en Trabzon (Turquía) el lugar del accidente y el tanatorio, decidió «volver a España para preparar los traslados y organizar los funerales, aún sin saber cuando terminaría el trabajo de identificación». Pero ya estaba decidio, señala, celebrar un único funeral en Torrejón, «posibilitando así la presencia de las autoridades del Estado».

«Fui directamente a Defensa a reunirme con mis colaboradores para coordinar todas las acciones», agrega. «Deliberamos en el Consejo de Dirección sobre la hora del funeral al día siguiente. Me informaron que la inquietud de las familias era muy fuerte. Aún así, para facilitar los traslados y dar más tiempo a la organización del funeral y la repatriación de los cadáveres, decidimos hacerlo a las seis de la tarde».

Trillo niega que en esa reunión se planteasen dudas sobre la identidad de los cadáveres, en alusión a la confidencia que el jefe del Ejército, Luis Alejandre, hizo años después al jefe de la cúpula militar Félix Sanz.
A continuación, señala: «A primera hora de la mañana del miércoles, me confirmaron que había concluido el trabajo de identificación en Trabzon y que los Hércules llegarían a Torrejón a mediodía». Es decir, Trillo decidió el día 27 celebrar el funeral a las 18 horas del 28. Pero hasta la mañana del funeral no supo que las identificaciones ya habían terminado.

No es la única contradicción. Trillo asegura que Navarro le dijo en Trabzon «que los propios turcos tomaban pruebas de ADN, por lo que no eran necesarios los equipos españoles alternativos que teníamos prevenidos». Mientras fue ministro de Defensa, Trillo siempre dijo a las familias que nadie había tomado muestras de ADN y que no envió el equipo de la Guardia Civil porque los cadáveres eran fácilmente reconocibles.


Memoria de Trillo

– 27.05 «Decidí volver a España y organizar los funerales, aún sin saber cuando terminaría el trabajo de identificación».
– 27.05 «Deliberamos en el Consejo de Dirección sobre la hora del funeral del día siguiente […] Decidimos hacerlo a las seis de la tarde».
– 28.05 «A primera hora de la mañana me confirmaron que había concluido el trabajo de identificación en Trabzon y que los Hércules llegarían a Torrejón a mediodía».



El ex jefe del Ejército de Tierra dice que la organización del funeral dependía de Presidencia

El general Alejandre contradice al ex JEMAD Félix Sanz y niega que conociera los errores en las identificaciones del Yak el día siguiente del siniestro

ELPAÍS.com – Madrid

La comparecencia del general Luis Alejandre no estaba prevista inicialmente en el juicio del Yak-42. Pero el mando militar que supuestamente alertó al Ministerio de Defensa de los errores en la identificación de 30 de las 62 víctimas del accidente ha declarado hoy después de que el presidente del tribunal le citara al referirse a él varios testigos que han pasado por la Audiencia Nacional en las sesiones anteriores. Preguntado sobre si se fijó la fecha y hora del funeral con independencia de tener la certeza de que todos los cuerpos estuvieran identificados, Alejandre ha esquivado las responsabilidades. «Yo no tomo la decisión y doy por sentado que el que la toma da por supuesto que estarán todos los cadáveres en Torrejón identificados; hay decisiones que se escapan a un Consejo de Dirección; la decisión de organizar un funeral de Estado tiene otra fuerza que depende de Presidencia y Casa Real», ha indicado Alejandre.

El general ha negado que tuviera conocimiento de los fallos en las identificaciones el día siguiente del siniestro. «Por supuesto que no», ha afirmado con rotundidad. Según ha explicado, se enteró de los problemas en los reconocimientos «un año después» de la tragedia «entre el 3 y el 8 de marzo de 2004». Esta declaración contradice a la del ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa Félix Sanz Roldán -que accedió a este cargo un año después del siniestro- para quien Alejandre no solo avisó de los errores en una reunión del Consejo de Dirección del ministerio celebrada el 27 de mayo de 2003, un día después del accidente y 24 horas antes del funeral de Estado, sino que propuso que los cadáveres mal identificados no se entregaran a los familiares y que se trasladaran a una morgue para seguir con las tareas de reconocimiento, según le reveló en una conversación privada.

Preparación de la ceremonia

Alejandro sí ha confirmado que en ese encuentro del Consejo de Direción se concretó la preparación de la ceremonia. El propio ex ministro Federico Trillo explica en el libro Memoria de entreguerras que deliberaron sobre la hora del funeral en aquel Consejo tras haber regresado a España sin saber «cuando terminarían los trabajos de identificación».

Pero Alejandre ha declarado hoy ante el juez que el Consejo de Dirección «poco podía opinar» sobre los trabajos de identificación porque sólo se celebró unas horas después de que concluyeran estas tareas. «No hablamos de identificaciones ni de cadáveres». El general ha afirmado que tampoco mantuvo reunión alguna con Félix Sanz Roldán. «Nunca me entrevisté con él. Lo encontré en el funeral, pero no hubo entrevistas».

Durante las sesiones anteriores varias declaraciones han apuntado a las órdenes recibidas desde Defensa para acelerar la repatriación de los cuerpos. Unos documentos del Gabinete Técnico del ministerio a los que ha tenido acceso EL PAÍS confirman que Trillo fijó la fecha y la hora del funeral al día siguiente del accidente tras despachar con el ex presidente José María Aznar e informar a la Casa Real.

Participantes de la reunión

Según Alejandre, en el Consejo de Dirección estuvieron presentes, además del ministro Trillo, los cuatro jefes de Estado Mayor, el subsecretario de Defensa, el director General de Política de la Defensa, el jefe del Gabinete del Ministro y el Secretario General de Política de la Defensa, Jiménez Ugarte, al que Trillo ordenó que dispusiera todo para el funeral. El ex jefe del Ejército de Tierra ha añadido que cuando la misma tarde del 27 de mayo disponía ya de muchos datos de las familias sobre enterramientos y traslados después del funeral.

La acusación le ha preguntado si llego a decirle a una periodista que él nunca hubiera permitido «la aberración» que se produjo en las repatriaciones. «Es una carta que está escrita en 2005; es fácil decir las cosa después. Una cosa es lo que se vive en aquel momento y otra lo que se viven años después», ha indicado Alejandre. La declaración de Alejandre fue solicitada por el abogado del principal acusado, el general Vicente Navarro. El fiscal pide cinco años de prisión para Navarro y cuatro años y medio para el comandante médico José Ramírez y el capitán médico Miguel Sáez, acusados de un delito continuado de falsedad en documento oficial.

Además del general, hoy han comparecido ante el tribunal los cuatro empleados de una funeraria de Zaragoza que fueron enviados a Trebisonda el 26 de mayo de 2003, para ayudar a la delegación española en las labores de enferetramiento de los cadáveres. El primer interrogado ha sido Manuel Mejías, que ha asegurado no recordar si los tres acusados, sentados en el banquillo, estuvieron en el lugar del accidente. Además ha señalado que los féretros para trasladar a los fallecidos ya venían identificados. «No sé quien puso los papeles en los féretros, si fueron los militares turcos o los españoles, le mentiría si le dijera quien los puso».

Diario El País