Cuando a un mandatario le van mal las cosas y no se le ocurre nada, recurre a lo militar.

“He ordenado (…) asignar un general, con un equipo cívico-militar, por cada rubro alimenticio; es decir, un general o almirante va a ser jefe del rubro arroz y va a mostrar en un mapa todo, desde la producción o importación (…) hasta la comercialización”

Por que, claro, los militares saben de todo, arreglan todo y sirven para todo. Y sirven bien, obedientes como son al mando.

Pero la idea también se ha aplicado en España en muchas ocasiones: que la República no iba bien, pues se encargó un militar, generalísimo; que en verano hay incendios, pues la UME, que hace falta un hospital de referencia para las enfermedades infecciosas, pues el Hospital Militar Gómez Ulla; que viene un jefe de gobierno extranjero y señora, pues una banda militar con su pompa y boato; que es el día nacional, pues desfile militar; que en invierno nieva y se bloquean las carreteras, pues la UME otra vez; que no somos nadie en la escena internacional, pues se militariza la política exterior; que queremos reflotar la I+D+i española, pues se opta por lo militar; que queremos satélites para investigar la Tierra desde el espacio, pues ha de ser con participación militar; que queremos un submarino que se hunda pero no pueda flotar, pues Navantia; que investigar en la antártida, pues una base militar y un largo etcétera.

Cuando se busca a un militar, o a lo militar, para solucionar un problema se busca el ordeno y mando, la obediencia ciega, el escalafón, la autoridad, la amenaza de la violencia. Y se olvida la lógica, la autocrítica, la creatividad.

Los militares parece que son Dios. Pero tal Dios no existe y los superpoderes militares tampoco.

Sin embargo, lograr la Seguridad Alimentaria es algo muy distinto y muy civil. Y para ello no hace falta unmilitar del arroz, o de las papas… Además, ¿qué ocurrirá con el dilema cañones o mantequilla, si se militariza también el segundo componente?.

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org/2016/09/05/ponga-un-general-en-su-vida/