Comenzaba el mes de octubre, que está siendo muy caluroso y más en el Mediterráneo, y un hombre de 50 años moría en Barcelona tras recibir una paliza. Si tienen la paciencia de leer este enlace, verán que desde las primeras informaciones, la prensa bienpensante era muy, muy cauta: estaban de por medio los Mossos, una vez más.

El cuerpo autonómico de policía catalana es ya muy famoso por la violencia con la que se emplea en el cometido de sus funciones: ahí está el reciente caso de la mujer tuerta por un impacto a bocajarro de un lanzaproyectiles (su nombre políticamente correcto prefiero obviarlo) o el de las torturas en 2007, torturas que para nuestra vergüenza fueron indultadas en repetidas ocasiones.

A pesar de los mitos existentes sobre el origen aceitunado y meridional de los Mossos, se puede comprobar en el caso de estos cuatro torturadores no encaja mucho: Joan Salva, Manuel Farré, Fernando Cea y Jordi Perissé compiten entre sí por la racialidad de sus apellidos, o sea que se puede esquivar el atolladero al que lleva esa dirección.

Hoy se ha conocido la existencia de al menos dos grabaciones sobre el momento de la paliza que una turba de Mossos (yo cuento hasta ocho, incluyendo los que están controlando) reduce hasta fine di vita a una única persona. Cinco contra uno, que ya está tumbado cuando recibe el grueso de los golpes. Cinco: estaré expectante hasta conocer los apellidos de esos cinco, donde seguro que hay algún Carrasco o Molina que no alterarán el análisis.

Han pasado 18 dias desde el asesinato y es ahora cuando se conoce la existencia de los vídeos, de grabación casera. Será que hasta ahora estaban comprobando la veracidad de los mismos. Y eso que son vídeos ciudadanos y no de cámaras fijas: los dos vídeos, igual que los tiene el juez, los podían tener los medios de comunicación.

Según la primera versión de los Mossos -que ahora estaran jugando a la pajita más corta de quien se va a comer el marrón, y su jefe negociando el indulto-, los múltiples golpes en la cabeza del asesinado («cuando Benítez murió tenía rotos un diente, un pómulo, la nariz y una ceja, presentaba heridas en los labios, un golpe en la cabeza y en la parte frontal derecha de la cara, así como una fractura del metacarpiano derecho. Además, presentaba lesiones por los brazos, las piernas, las rodillas y la zona lumbar») se los había provocado él mismo durante las penosas labores de reducción. A fine di vita.

Barcelona, una ciudad llena de encantos y atractivos, tiene un serio problema de seguridad ciudadana, que empieza por el mero hecho de que no puedas dejar ninguna pertenencia a menos de un ctm. de tu cuerpo, y que sigue por muchos otros vericuetos. Estoy seguro, como pasa siempre, que estos Mossos no se hubiesen empleado así de haberse producido la trifulca en Guinardó, y no en el Raval (el Barrio Chino de siempre y de Makoki) como se produjo.

La Ciudad Condal también vive del turismo, y esta noticia de violencia policial se va a ver viralizada a nivel mundial por el hecho de tener vídeo, igual que nosotros consumimos las noticias de violencia policial cuando se producen en EE.UU y afectan a un negro. A mí hace tiempo que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado me dan miedo, y no tendrían por qué.

Agotado el recurso al agro, estos cuerpos se nutren ahora de jóvenes de arrabales de grandes aglomeraciones, educados en la violencia, la mentira y la falsedad que caracterizan nuestra sociedad. A veces da miedo escucharles hablar entre ellos mientras están haciendo «vigilancia pasiva» -descansando en público- con su mezcla de arrogancia, chulería y superioridad. Antes, cuando venían del agro, eran más respetuosos respecto a los que deben servir, simplemente porque venían de generaciones de obedecer. Ahora mandan. 

No les digo lo que hablarán entre ellos cuando están lejos de las miradas. O de las cámaras de los teléfonos móviles. Ahí es el reino del «se cayó» o  «se golpeó el mismo». Sus responsables directos, atenazados por la mafia gremial, tampoco toman decisiones fulminantes -por ejemplo, apartar inmediatamente del servicio a los que estaban en esas patrullas esa noche- y se meten en estrategias de dilación que sólo abundan en el descrédito de las instituciones que presiden temporalmente, pero que manchan irremediablemente.

O este asunto se ataja rápidamente, y por la vía correcta, o traerá mucha cola. Las expectativas a este respecto no son muy buenas: 18 dias en conocer un par de vídeos de ciudadanos anónimos. Seguramente habrá sido porque no querían compartirlos y eran sólo para uso doméstico. 18 días en que esa turba de asesinos uniformados ha seguido apatrullando la ciudad, 18 días para pensar por qué han tardado tanto. Porque muestran lo que muestran, sin ningún atisbo de dudas.

Fuente: http://www.politicamenor.blogspot.com.es/2013/10/por-que-han-tardado-tanto-en-salir-esos.html