x Contra Infos Valencia

Hola amics i amigues,

vos anunciem la presentació els pròxims dies 2 i 3 de novembre d’un libre
sobre la guerra de l’Iraq, coeditat per Alternativa Antimilitarista-moc i
Ediciones La Tapadera:

«HASTA LOS PARANOICOS TIENEN ENEMIGOS

Memoria Colectiva de una Guerra»


David González

Editan: Ediciones La Tapadera (latapadera2004@yahoo.es) y Alternativa
Antimilitarista-MOC València (retirada@xarxaneta,org)

Valencia 2004 (ISBN: 84-95700-67-0)

88 páginas

[Regal per als socis i sòcies d’Alternativa Antimilitarista-moc]

La cosa será:

el MARTES 2 de Noviembre, a las 7.30

en el Fòrum de Debats de la Universitat (Aula Magna en C/ Nau):
Taula rodona «I qui ens prevé de les guerres preventives?» Amb motiu de la
presentació del llibre ³Hasta los paranoicos tienen enemigos: memoria
colectiva de una guerra² (Ed. La Tapadera), de David González. Hi
intervindran David González (poeta i autor del llibre), Enrique Falcón
(poeta i prologuista del llibre), Carlos Barranco (Alternativa
Antimilitarista-MOC) i Paco Inclán (Ediciones La Tapadera).

y el MIÉRCOLES 3 de Noviembre, a las 7.30
en la Librería Sahiri (c/ Las Danzas,5; junto a la Lonja)
Recital de poesía en manos de David González.

Ens veiem a algun dels dos llocs.


David González (San Andrés de los Tacones, Gijón, 1964)

Tiene publicados, entre otros, los siguientes libros de poemas: El demonio
te coma las orejas, Editorial Crecida, Ayamonte, Huelva, 1997; Ley de Vida,
DVD ediciones, Barcelona, 1998; Sparrings, Línea de Fuego, Ribadesella,
Asturias, 2000; Sembrando hogueras, Bartleby Editores, Madrid, 2001; La
carretera roja, C.E.L.Y.A., Salamanca, 2002.

Su poemario El demonio te coma las orejas ha sido traducido al alemán: Dass
dir der teufel die ohren auffrisst, Ediciones Ropynol, Bruderweg, Siegen,
Germany, 2000.

Ha sido incluido, entre otras, en las siguientes antologías poéticas: Gijón
Exprés, colección Máquina de Sueños, Ateneo Obrero de Gijón, 1995; Feroces,
DVD ediciones, Barcelona, 1998; Voces del extremo, Fundación Juan Ramón
Jiménez, Moguer, Huelva, 1999; Voces del extremo: Poesía y conciencia,
Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, Huelva, 2000; Poesia Espanhola, Anos
90, Rélogio D`Água Editores, Lisboa, 2000; Voces de Extremo: Poesía y
conflicto, Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, Huelva, 2001; Quinta del
63, Centro de estudios literarios y de arte de Castilla y León, Salamanca,
2001.

Dirige la colección de poesía OZigurat¹ que edita el Ateneo Obrero de Gijón.

Enlaces a otros lugares de la red:

Página personal de David González (poemas, fotografías, entrevistas,
inéditos)

http://arte-nativa.com/david/

http://www.portaldepoesia.com/textos%20digitalizados/david_gonzalez_sparring
s.htm
Los mundos marginados (poemas de la cárcel)
http://www.babab.com/biblioteca/david_gonzalez.htm


HISTORIA DE ESPAÑA (NUDO)

Un nudo. Esto, explica la anciana,

fue lo último que hizo mi padre

con sus propias manos. Un nudo.

Piénsalo.

Es lo último que hace ese hombre

con sus propias manos.

No estrecha entre sus brazos

a su madre, a su hermano o a un amigo.

No acuna en ellos a su hija recién nacida.

Tampoco le aprieta las nalgas a su mujer,

ni le acaricia los pezones, los pechos,

las mejillas, el pelo tan siquiera, No,

con ellas, con sus propias manos,

lo último que le permiten hacer a ese hombre

antes de fusilarle

y arrojarlo a una fosa común es

Un nudo, repite la anciana

para las cámaras de televisión

de un canal

de historia. Historia

de España: de un tajo,

el entierramuertos cortó el cordel

que el padre de la anciana

se había atado alrededor del tobillo

para responder así a la pregunta

que horas antes, le había hecho su mujer:

¿Y cómo vamos a distinguir tu cuerpo

entre todo ese montón de cadáveres?

Mientras aparecen los títulos de crédito,

la anciana le da un beso al cordel,

y luego devuelve a su caja de pino

este nudo

que todavía nadie, repito, nadie, se ha molestado

en deshacer.


El último libro de David González: «Memoria colectiva de una guerra»

DESOBEDIENCIA DE LA MEMORIA

Este libro es al mismo tiempo una memoria sobre la guerra y una antología
de poemas trenzados como cuchillas, y quiso ser escrito -en tiempo real-
durante los 21 días que oficialmente duró la guerra de Iraq la pasada
primavera, a un ritmo medio de catorce horas diarias de escritura sin
medida.

Como ya ocurriera en episodios precedentes, el acoso, la guerra y la
ocupación de Iraq supusieron -en el paulatino proceso de explicitación del
cinismo en el gobierno de España- la instalación en la mentira de una
estrategia que aspiraba a un imposible consenso de «pacificación» social.
Sin embargo, en pocos episodios como en éste, tantas voces se levantaron
para cuestionar la mentira, para ponerla activamente en entredicho, para
detener lo inevitable. Organizaciones sociales, movilizaciones ciudadanas
y grupos de izquierda -donde el papel tanto de artistas como de escritores
fue significativo, pese a sus demasiado ocasionales ambigüedades- alzaron
sus voces contra este nuevo tipo de guerra que el Informe Ikle y
Wohlsletter del Departamento de Defensa cínicamente describía (para
tiempos «nuevos») como «instantánea», «limpia» y «profesional».

Las sucesivas y cada vez más contradictorias versiones «oficiales» de la
realidad fueron firmemente cuestionadas por un importante sector de la
gente, a pesar de que meses antes fuera filtrado un proyecto de
intoxicación elaborado por el Pentágono dirigido a lanzar masivas
operaciones secretas «de propaganda bélica» con el fin de influir en la
opinión pública de países neutrales y aliados, incluyendo el pago directo
de dinero a periodistas extranjeros que pudieran ofrecer una visión
positiva acerca de la política exterior del gobierno de EEUU. Por entonces
se daba a conocer la existencia de la ‘Oficina de Influencia Estratégica’,
la sala de guerra creada por el Departamento de Estado estadounidense con
la misión de «cambiar los corazones y las mentes de la opinión pública
internacional». Lo que andaba en juego era aceptar o no la infravaloración
del precio de la sangre de la población civil iraquí con respecto a las
necesidades energéticas y estratégicas del Occidente Democrático; lo que
andaba en juego era la supuestamente incuestionable legitimidad de los
señores de la guerra, del petróleo y del monopoli global; lo que andaba en
fuego era el supuesto valor de la verdad en el territorio abierto de una
nueva masacre.

Coherente con las renovadas y sofisticadas operaciones de maquillaje
procedentes de todas las salas de guerra de nuestro planeta, coherente con
la -unas veces sutilísima, otras veces cruelmente explícita-
militarización de nuestras sociedades, la lógica del miedo que las
administraciones del Norte procuran (no más por garantizar supuestos
mercados «estables y abiertos») volvió a reactivarse en las fases previas
a la invasión del territorio iraquí, con el vergonzoso apoyo de nuestro
gobierno vasallo y local. Sin embargo y sin querer hincar las rodillas, el
poeta Antonio Gamoneda recordaba -en una de las multitudinarias
manifestaciones ciudadanas del 15 de Febrero- que eran muchas, demasiadas,
las voces que exigían a ese mismo gobierno, supuestamente representativo,
«que no puede confundir nuestra conciencia con la suya; que lo sepa y que
no lo olvide, porque tendrá que rendir cuentas ante el inmenso tribunal
que se está formando a partir de esa misma conciencia».

Poeta de conciencia crítica precisamente es mi compañero David González,
uno de los autores fundamentales de la poesía de resistencia política que
se escribe en el Estado español, y cuyo «Soldado Díaz» estas líneas
prologan: un libro insólito, necesario, contra todas las tentaciones del
olvido; un libro que -tras su paso minucioso por los sucesos de aquellos
21 días terribles- no podía terminar sino como justamente había querido
empezar: con un gesto decisivo de desobediencia ante cualquier emperador.
En sus anteriores libros de poesía -El demonio te coma las orejas (Ed.
Crecida, 1997); Ley de Vida, (DVD, 1998); Sparrings, (Línea de Fuego,
2000); Sembrando hogueras, (Bartleby, 2001); La carretera roja (Celya,
2002); El hombre de las suelas de viento, (Germanía, 2003)- puede
rastrearse esa misma voluntad de no doblegarse y de ayudar a otros a no
hacerlo. El emperador anda desnudo, denuncia la literatura de González; su
traje nuevo no es más que una mentira, y está cosido a sangre.

A sus demostradas acciones de desobediencia coherente (compañero de viaje
y amigo suyo, soy testigo de ellas desde hace años, tanto en resistencias
del mundo de la poesía en este país como en las de otros mundos no menos
terribles), David añade con esta obra un nuevo desplante ante el poder: la
desobediencia de quien tercamente se niega a olvidar, la de quien se
propone devolvernos la memoria de una guerra que para tantos quedó ya
lejos (si no -peor todavía- relativamente justificada), la desobediencia
de quien se empeña en seguir escribiendo con tinta roja para que los demás
no olvidemos. Cuando el pasado mes de agosto leí este libro por primera
vez se me vinieron de golpe aquellas palabras de Arnold Hauser que, en
tanto escritor y en tanto ciudadano, tantas veces me han ayudado: «el
criterio de la fecundidad de un arte comprometido no estriba en la
solución de crisis y conflictos, sino en combatir la ilusión de que, en
medio de los peligros y bajo el signo de la catástrofe, todavía se sigue
viviendo en un mundo sin peligro alguno». Valgan ellas también para estas
páginas corales que David ha escrito, contra la afonía, a jirones en mitad
de la tormenta.

No es mera casualidad el que este gesto de resistencia convertido en libro
se publique ahora a iniciativa de la gente de «Alternativa Antimilitarista
– MOC València». La voz indomable de David González merecía ser acogida
por estos compañeros y compañeras que, entre otros tantos viajes
cómplices, a finales de los 80 me acompañaron en aquella insumisión (eran
los tiempos de «la colectiva») tanto al Servicio Militar como a cualquier
posible Prestación Sustitutoria futura, los mismos compañeros -quizá
fueron cambiando los rostros, pero no su insobornada apuesta por la paz-
que hoy me alientan en el sano ejercicio compartido de la objeción fiscal
a los gastos militares. Si, hace justo un año, alguno pudo apuntarse al
«No a la guerra» desde calculados gestos de autopromoción mediática (hubo
casos de éstos, y no pocos entre poetas), los compañeros del MOC fueron
precisamente los que mejor entendieron -pagando incluso con penas de
prisión- esa fidelidad activa a un compromiso organizado y necesario que
lleva años y décadas de recorrido incansable.

Sólo en espacios de participación y creatividad social como el Moviment
d’Objecció de Consciència sería posible encontrar -dados de la mano contra
tiempos de amnesia- al poeta tercamente resistente y al ciudadano
responsablemente insumiso. Sin saber dónde empiece uno, sin saber dónde
acabe el otro, este libro que no quiere olvidar es la prueba de ello: que
no se nos olvide.

Barrio del Cristo (Valencia), febrero de 2004
Enrique Falcón

— 

«l’única maniobra militar honorable és la retirada»

alternativa antimilitarista – moc valència

roger de flor 8 baix-dta.

46001 valència

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