
Kaka Deluxe, La Polla Record o Parálisis Permanente lideraron un movimiento que en España «llegó directamente a El Corte Inglés con los discos de Sex Pistols», explica Julián Hernández, líder de Siniestro Total, «ya que lo mediático tuvo lugar antes que la carga ideológica».
El sonido punk clásico nació con los acordes de The Ramones, que actuaron en directo en 1977 en el pub londinense RoundHouse, donde la sencillez sonora llevada al extremo de los neoyorquinos llamó la atención de un público británico ávido de nuevas experiencias musicales que encajaran en un sentir cercano al nihilismo.
Entre los asistentes de esos conciertos estaban Sid Vicious, Johnny Rotten y Paul Simonon y fue en ese momento cuando surgió el germen de formaciones como Sex Pistols y The Clash, y con ellas el punk británico que, poco después, se convirtió en referencia principal del género en España.
Mientras que el punk fue en el Reino Unido un reflejo cultural de una sociedad sumida en la depresión económica, para una parte de la juventud española supuso la mejor forma de abrazar la muerte de la Dictadura en los primeros años de transición democrática.
«Lo mejor del punk fue su actitud, que defendía el hazlo tú mismo ante la insatisfacción de una serie de alternativas que derivó felizmente en una música fresca, viva, enérgica», explica uno de los autores de «Guía esencial del Punk y la Nueva Ola» (Rock Indiana), Pablo Carrero.
Adiós a la dictadura
El habitual, y en este caso inevitable retraso de la llegada de las modas a España hizo que el punk español «se hiciera de una forma muy propia y subjetiva, con mucho más sentido del humor que el británico y la misma rebeldía», apunta Mayte Yerro, que en su día formó parte de la banda femenina Reptilias y ahora miembro del dúo Déjamever.
Un comportamiento que convirtió a otro grupo de punk femenino, Las Vulpes en un icono aún recordado, tras despertar una gran polémica al interpretar en horario infantil una de las dos únicas canciones de su discografía, la versión de Iggy Pop Me gusta ser una zorra, en el programa «Caja de ritmos» de TVE.
Para Julián Hernández, «no existe el punk como movimiento, ya que en realidad fue una idea estética que se estandarizó y, por tanto, perdió todo su sentido» y que en la actualidad sigue presente en los diseños de Vivienne Westwood.
Punk lúdico y punk reivindicativo
Kaka Deluxe, Glutamato Ye-ye y Aviador Dro encabezaban una corriente «alejada de la violencia, de ironía salvaje en una España que no estaba acostumbrada a ese lenguaje», afirma Julián Hernández.
Grupos como Kortatu, con Fermín Muguruza en sus filas, Eskorbuto o La Polla Records demostraron la especial trascendencia que la actitud de rebelión contra el sistema propia del punk tuvo en el País Vasco a través de «letras afiladas y una actitud mucho más dura, cercana al anarquismo», mientras que el punk madrileño «era más lúdico y por tanto menos reivindicativo», opina Carrero.
(Artículo aparecido en «20 Minutos»)
Punk: 30 años de revolución furiosa
¿Revolución que llegó a través de «El Corte Inglés»? ¿ein?
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unidos por una causa que afecta a todo el pueblo pero ellos se hacen los de las voces ciegas que no dicen nada pero lo ven todo punk modo de expresion no es musica es una forma de revolucion el ruido agudiza los sentidos