«Pienso que sería maravilloso ver salir silbando de mi escuela a un vástago vigoroso y diferente a los demás, con todos sus secretos íntimos, con una infinidad de ideas en común conmigo y una multitud de secretos que no compartirá con nadie. Sería maravilloso en mi vejez recibir un tirón de orejas de un muchacho, porque eso es signo de que el chico ya es un hombre y no necesita protección. Esa es la finalidad de toda la escuela: educar a muchachos para que al fin lleguen a ser más grandes que ella misma, tan grandes que puedan reirse de ella. La escuela debería esperar ansiosa al glorioso día en que su mejor alumno diga: pobre vieja, no comprendes nada. Y la escuela respondería renunciando a conocer sus secretos, feliz solamente con saber que sus hijos están llenos de vida y de rebeldía.»

Tomado de aquí: “Adios Barbiana”: Vídeo sobre la escuela de Lorenzo Milani