
En la tarde de hoy (por el 27 de agosto), las y los desconectados de los servicios públicos domiciliarios de la cuidad, agrupados en la Mesa Interbarrial de Desconectad@s se dirigieron a las instalaciones de la administración municipal, edificio La Alpujarra, para manifestar las trágicas
consecuencias que genera la desconexión de los servicios básicos como
el agua y la energía.
Los habitantes de los barrios La Salle, Bello Oriente, La Cruz, Altos
de la Torre, Trece de Noviembre, Villa Turbay, Villatina, Las
Independencias, Villa Laura, La Candelaria y del Municipio de Bello,
acompañados por algunas organizaciones sociales, sindicales y medios
de comunicación, realizaron un plantón en la entrada del edificio La
Alpujarra. Allí la comunidad hizo una representación artística donde
una madre angustiada llegaba a su casa envuelta en llamas encontrando
a su hijo incinerado. En un solo lamento, la mujer retrata el dolor
que han vivido las familias de los niños que han muerto víctimas de la
desconexión de energía; finalmente se quemaron las facturas de los
servicios públicos de los asistentes.

Además de las pancartas, pasacalles y volantes que hablaban de un
sentir y de una protesta pacifica y justa por visibilizar la violación
de sus derechos. Simultáneamente se entregaron dos derechos de petición,
uno a la Alcaldía y otro al Concejo de Medellín donde se exige la
realización de una sesión sobre el tema de la desconexión, donde las
comunidades puedan plantear sus propuestas de solución.
El 27 de agosto, Día de la dignidad y resistencia de los
desconectad@s, no es una celebración, es un llamado a la memoria por
la muerte de las niñas Susana y Vanessa, víctimas de la desconexión de
energía que murieron quemadas tras un incendio en su vivienda en el
barrio París en el año 2007; debido a la falta de energía eléctrica
esta familia tenía que alumbrarse con velas, lo cual desató la
tragedia. Lo mismo ocurrió en noviembre del año pasado donde murieron
tres niños en el barrio Santa Rita y esta semana también murió un niño
en el barrio La Gabriela en el municipio de Bello. Así vemos como la
desconexión es un riesgo de muerte para los nin@s de los barrios
populares, donde ya se han cobrado 6 vidas humanas en estos últimos 3
años. Que estas tragedias no se repitan nunca más.
Esta es solo una grave consecuencia de la desconexión, pues a ésta se
le suman varias: las enfermedades gastrointestinales por la falta de
agua potable y alcantarillado, la contaminación de los espacios y
quebradas por la falta de saneamiento básico, inestabilidad de los
terrenos por falta de desagües, entre otras.
Además no es desconocido para la Alcaldía Municipal y Empresas
Públicas de Medellín que en los barrios donde existe la problemática
de la desconexión, habitan familias de escasos recursos y las tarifas
de los servicios son tan elevadas que las familias no pueden pagarlas.
La facturación de las pilas públicas (varias casas de una cuadra
conectadas a un mismo contador y el cobro se divide por el número de
viviendas) es de $30.000 a $50.000 o más, tan solo de energía. Las
personas que tienen servicio de energía prepago, consideran que no es
la solución porque si un día tuvieron con qué comprar la tarjeta,
cuentan con el servicio, pero cuando no tienen trabajo, no pueden
comprar la tarjeta y siguen siendo desconectados, a pesar de que no
aparezcan en las listas de EPM.
En la unión y lucha por la dignidad de las y los desconectad@s
exigimos a las autoridades competentes, se impulse un acuerdo
municipal donde se condonen las deudas de los desconectad@s de agua y
luz; igualmente exigimos se aplique un mínimo vital de agua potable
(acueducto y alcantarillado) y energía eléctrica para los hogares de
los estratos 1 y 2, además de la cobertura de acueducto y
alcantarillado no convencionales para los asentamientos subnormales.
Esto es posible a sabiendas de que el presupuesto del municipio oscila
los 3,2 billones al año.