¿Qué son los mercados? Ya saben la respuesta: son bancos y estados que prestan dinero a otros bancos y otros estados. No son una especie de coco enmascarado. Lo cual es la prueba demostrable de que la institución estatal y el poder económico son la misma realidad, cual dos caras de la misma moneda. Los dineros pasan de unas manos a otras en ese circuito que va de los bancos que prestan a los estados, a los estados que rescatan a esos bancos y así hasta el infinito. Siempre según el avatar del momento, según toque, el par capital-estado mueve sus fondos hacia el lado que más interesa, pero son dineritos de ida y vuelta. Todo queda en casa. Tras esta explicación pueden hacerse una mejor idea de porqué los políticos gobernantes ajustan sus políticas y normativas para el beneficio de la gran empresa privada y de la banca, así como de la preferencia de ésta última en apoyar económicamente a los estados y en ir colocando en puestos “de premio” a políticos jubilados. Nota de Tortuga.


La banca compra la mitad de la deuda que emite el Tesoro

Os recomendamos un artículo de Daniel Badía en Expansión para ver lo que están haciendo los bancos con las “ayudas”, el truco del almendruco… vereis que ser banquero no es tan dificil ya que así gana dinero cualquiera.

«FAAF (Fondo de Adquisición de Activos Financieros) y FROB (Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria) no son nombres de personajes de ciencia ficción. Estas siglas responden a las iniciativas más importantes, junto a los avales públicos, que ha puesto en marcha el Gobierno para ayudar al sector financiero español.

Sin embargo, el papel que está desempeñando la banca para financiar el déficit público en plena crisis, a través de la compra de bonos del Estado, no es menos importante.

[…]

Es decir, la banca se ha hecho con el 50,19% (uno de cada dos euros) que ha colocado el Estado. “En vez de financiar al sector privado, como se ha hecho tradicionalmente, la banca se está enfocando en el sector público. Cuando el entorno mejore, pasará lo contrario”, sostienen fuentes de un banco que, precisamente, se dedican a gestionar las inversiones de la entidad.

Los bancos están embolsándose unos jugosos beneficios con la inversión en este tipo de activos, debido al nivel en el que se encuentran los tipos de interés. La rentabilidad del bono español a cinco años, por ejemplo, alcanzaba ayer el 2,81%.

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Por otro lado, el Banco Central Europeo (BCE) presta dinero a la banca a un 1% a cambio de esa deuda, que se utiliza como aval en las subastas. Por lo tanto, obtienen dinero al 1% cuando el bono les rinde un 2,81%. “Esta práctica, ya sea con el BCE o con el mercado de repos (se vende la deuda con pacto de recompra) está ayudando a soportar las cuentas de resultados”, añaden las mismas fuentes. El mismo juego están haciendo con la deuda con aval público que emite la propia banca que, al igual que los bonos del Estado, no les consume capital.

Gracias a estas operaciones, las entidades han disparado los márgenes de interés (el antiguo margen de intermediación sin dividendos), pese al fuerte descenso que ha registrado la actividad crediticia. Los principales bancos y cajas aumentaron un 22% estos márgenes que reflejan el negocio bancario, hasta los 28.550 millones de enero a junio.

Pero, según advierten fuentes financieras, la abultada compra de deuda pública conlleva riesgos de tipos de interés. Si el BCE encarece el precio del dinero, aumenta la rentabilidad de la deuda pública que mantienen en cartera y, por lo tanto, los bonos valen menos “la rentabilidad se comporta de forma inversa al precio”. “Por eso algunos bancos están vendiendo su cartera de deuda pública, sobre todo, en los plazos más largos, para sacar plusvalías y comprar nueva deuda con tipos más atractivos”, explican fuentes financieras.

Un ejemplo es Sabadell, que el viernes pasado anunció durante la presentación de resultados la venta de su cartera de deuda pública a diez años, lo que le ha reportado unas plusvalías de casi 90 millones. Así se protege de posibles subidas de tipos y puede comprar nueva deuda con rentabilidades más atractivas.

Las subastas de liquidez que ha convocado el BCE a un año, dentro de la batería de medidas para combatir la crisis, todavía incentivan más esta práctica, al conseguir financiación a más largo plazo. En diciembre, tendrá lugar la tercera a este plazo, aunque el banco emisor no ha anunciado aún si mantendrá las mismas condiciones que en las subastas anteriores, es decir, un tipo fijo del 1% y con barra libre de liquidez.

Reto futuro

El papel de la banca para financiar un déficit público desbocado por los planes de estímulo puestos en marcha seguirá siendo muy importante en el medio plazo. Tal y como se recoge en los Presupuestos Generales del Estado para 2010 (PGE), el Tesoro Público debe colocar un importe de en torno a 211.500 millones de euros el año que viene para refinanciar los vencimientos de deuda del ejercicio y para cubrir las nuevas necesidades financieras.

Si la banca continúa con la tendencia mostrada hasta ahora, debería hacerse con 106.151,85 millones, es decir, adquiriría bonos a un ritmo de 290,82 millones al día, 12,11 millones por hora o 201.958 euros por minuto.

El negocio de la banca con el BCE

1. Los bancos y las cajas compran la deuda emitida por el Estado, que paga un cupón o interés anual de en torno al 3%.

2. Usan estos títulos como aval en las subastas de liquidez del BCE. La institución les presta un importe parecido al del bono.

3. Obtienen dinero a un 1% “interés que aplica el BCE” con un bono que rinde un 3%. Siguen sacando un margen del 2%.»

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Fuente: http://www.badarkablar.es/?p=4950


CRECE LA AVERSIÓN AL RIESGO CON GRECIA AL BORDE DEL ABISMO

España juega con fuego en plena tormenta y avala a la banca privada casi 89.000 millones

Carlos Sánchez.-

El cierre de los mercados mayoristas -donde se financian bancos y cajas de ahorros- le ha abierto una vía de agua al Estado de imprevisibles consecuencias. En un contexto de creciente aversión al riesgo, y con Grecia al pie de los caballos, el sector público ya ha avalado deudas de la banca privada por valor de 63.800 millones de euros, pero si se incluyen todas las operaciones emitidas con garantía del Estado, se estaría hablando de 88.994 millones de euros hasta el pasado 31 de julio.

La cifra es, por supuesto, la más alta jamás alcanzada, y lo que pone de manifiesto es que el sector público es ahora quien corre peligro en caso de que las entidades financieras colapsen por un agravamiento de la crisis en los mercados de deuda debido a su enorme exposición a la deuda pública (a medida que sube la rentabilidad, bajan los precios de los bonos). El Estado, a cambio de una comisión, es quien debe correr con las pérdidas en caso impago.

Los avales concedidos a bancos y cajas representan por el momento el 43,5% de los 146.700 millones que ha comprometido como máximo el Ministerio de Economía ante las autoridades de Bruselas, que deben aprobar las operaciones al tratarse de ayudas de Estado, lo que distorsionaría la libre competencia. La última autorización -quinta prórroga- fue remitida por Bruselas a Madrid el pasado 1 de junio, pero expira el próximo 31 de diciembre. Y nada indica que será la última.

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Los mercados siguen cerrados y sólo las cámaras de compensación y la suavización del régimen de aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos han permitido aligerar algo la tesorería de las entidades financieras, que sólo pueden cerrar el grifo del crédito para asegurar sus niveles de solvencia. Hasta el momento, sólo las cajas de ahorros y algún banco pequeño han dispuesto de la garantía del Estado, toda vez que las grandes entidades han podido afrontar al temporal sin avales públicos.

Para hacerse una idea de las dificultades que tiene la banca para financiarse al margen del Estado, hay que tener en cuenta que representa un crecimiento del 39% respecto de noviembre de 2010, y desde entonces la crisis de deuda soberana no ha hecho más que deteriorarse. España se comprometió ante el comisario Almunia -responsable de Competencia en la Comisión Europea- a presentar durante esta misma semana un informe de evaluación sobre el funcionamiento del régimen de concesión de avales públicos. Y sobre la base de ese informe, Bruselas prolongará la autorización.
En su misiva de junio, la Comisión Europea admitía que dado que el objetivo de la medida consiste en ofrecer financiación “a corto y medio plazo” a las entidades de crédito que no pueden obtener fondos en los mercados financieros, o que sólo pueden obtenerlos con márgenes muy altos, se anunciaba que el régimen estará disponible “mientras dure la crisis financiera mundial”.

Ventajas para el sector privado

La legislación obliga a las entidades financieras a presentar ante el Tesoro Público un Plan de Viabilidad en caso de que las emisiones de una entidad superen los 500 millones de euros y representen más del 5% de sus pasivos totales. La ventaja de este tipo de operaciones para el sector privado, además de la obtención de liquidez, se deriva de que las emisiones avaladas no computan a efectos de recursos propios por riesgo de crédito.

Y es que la crisis no da respiro. Lejos de resolverse, se agrava de la mano de las dificultades de Grecia para enderezar su economía. Ayer un portavoz del Gobierno heleno llegó a decir que el país sólo tiene dinero para pagar las nóminas de los empleados públicos y los pensionistas hasta el mes de octubre, lo que también puede interpretarse como una medida de presión para que se desbloquee el sexto pago de ayuda financiera. Un dato ilustra la naturaleza de los problemas.

El Banco Central Europeo (BCE) informó ayer que la semana pasada (sin incluir las operaciones efectuadas durante el jueves y el viernes) intervino en los mercados secundarios para adquirir 13.960 millones de euros. Aunque el BCE no explicita el destino del dinero (que será drenado en operaciones de esterilización monetaria para evitar efectos inflacionistas) los mercados daban ayer por seguro que se trata de emisiones soberanas de España e Italia.

Como se sabe, el pasado viernes el economista jefe del BCE, el alemán, Jürgen Stark, presentó su dimisión para mostrar su oposición por el programa de compra de bonos. También Axel Weber, ex presidente del Bundesbank (Banco Central de Alemania), dimitió hace unos meses y abandonó la carrera para sustituir a Trichet al frente del BCE.

Lo que está fuera de toda duda es que el caso griego vive sus horas decisivas, y aunque ayer todas las autoridades europeas se conjuraron para desmentir un colapso inmediato de la economía helena, lo cierto es que casi nadie lo cree. Algo que explica el ensanchamiento de los diferenciales de los países periféricos respecto de Alemania. En el caso de España, ha vuelto a situarse por encima de los 355 puntos básicos.

http://www.elconfidencial.com/economia/2011/09/13/espana-juega-con-fuego-en-plena-tormenta-y-avala-a-la-banca-privada-casi-89000-millones-84123/


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