He visto esta ilustración por ahí y me apetece dar mi opinión sobre el dilema. Que por cierto recuerda a uno de esos “Koan” o acertijos irresolubles del budismo zen.

En primer lugar el gobierno español no se «ha cargado», que yo sepa, el sistema de pensiones. Lo que ha hecho es reformarlo apostando por sacrificar parte de sus coberturas para hacerlo más sostenible en el tiempo. Yo no entiendo mucho de economía y no sé hasta que punto es o no una medida necesaria o acertada para tal fin. Pero no creo que se pueda decir que es una medida “antisistema” cuando, precisamente, lo que intenta es salvar parte de las cosas que constituyen el llamado «estado de bienestar» en momentos de dificultades económicas muy serias y cambios demográficos piramidales.

Me parece legítimo que se discuta y critique esa medida y se denuncien posibles motivos ocultos. Incluso llegando a decir que los políticos que la adoptan están confabulados para lograr la definitiva concentración de TODA la riqueza en manos de los muy ricos a costa de despojar de la suya y de los servicios que disfrutan al resto de la ciudadanía. Pero en ese caso lo suyo sería opinar con datos económicos en la mano y demostrar que el actual sistema de pensiones español, tal como está y sin reformarle nada va a aguantar sin problemas en las próximas décadas. Y ni quito ni pongo rey, pero esos datos tienen que ir parejos a la crítica.

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Criticar sin aportar este tipo de datos me parece superdemagógico. Lo mismo vale para el resto del reformas laborales del gobierno. Más allá del “que la crisis la paguen los bancos”, o “los ricos”, que es otro eslogan facilón, quienes están en contra de esos ajustes ¿qué es lo que proponen exactamente, y con cifras en la mano, para que la economía española no pierda competitividad en los famosos “mercados” y no se vaya del todo al carajo? ¿O realmente pensáis que sin hacer nada y mirando hacia otro lado, o expropiando algún beneficio a algún banco o nacionalizándolo directamente, las cosas se van a arreglar? Si lo pensáis así, hay que aportar números. Porque los beneficios cacareados de los bancos –descontando los billetes de 500 que acaban en las Islas Caimán, y que en todo caso serán el chocolate del loro del negocio- que yo sepa son inyecciones de dinero a la economía española. Esto es largo de explicar, y no seré yo, que no entiendo mucho de eso, quien lo haga. Aún así digo como Aznar en vísperas de irse a las Azores: “créanme, de los beneficios de bancos y grandes empresas radicadas en nuestro estado, resultan ingresos del Estado, inversiones y puestos de trabajo”. El capitalismo es así; dinero que no circula y se reinvierte se pierde. Y no porque acaben en las manos del Estado, esos dineros se van a multiplicar milagrosamente y van a frenar la crisis (de hecho, posiblemente menguarán algo en las torpes y avariciosas manos de los administradores estatales como les ha pasado a las Cajas de Ahorro).

Hay otra postura que sale mucho por ahí y que forma parte destacada en los manifiestos de los indignados del 15M. Según dicha visión reclamativa de las cosas, por mucha crisis que haya no es necesario que el Estado recorte las pensiones, ni nada en absoluto. De hecho los acampados reclaman en sus demandas fuertes incrementos y mejoras de los servicios públicos: que si más enseñantes, más sanitarios, matrículas universitarias más baratas… ¿Y cómo se va a financiar ese incremento de gasto público que sería único en el mundo en estos tiempos de recesión? Muy sencillo: subiendo espectacularmente los impuestos a los bancos y a las grandes empresas (entre otros mecanismos mucho más dudosos cuantitativamente como el que resulta de la propuesta de eliminar gastos innecesarios de la Administración). Y suena muy bien la idea, si no fuera por un terrible concepto, por desgracia muy de moda en estos tiempos: “deslocalización”. Terrible competencia hay en el seno de la UE y a nivel mundial entre los estados por ofrecer ventajas fiscales a las empresas. En este mundo globalizado que tanto gusta a los “blogers” y otras nuevas especies, las empresas productivas viajan que es una barbaridad siempre buscando aquellos lugares del mundo donde pagarán menos impuestos y encontrarán una mano de obra más barata y con menos derechos. Triste pero real. Suban uds. exponencialmente los impuestos a los bancos y grandes empresas radicadas en España y verán uds. adonde se han trasladado pasado mañana, dejando este malhadado país sin sus aportaciones contributivas y de postre con unos cientos de miles de empleos menos.

En mi opinión, los gobernantes de este estado liberal-capitalista están haciendo todo lo que pueden por salvar el modelo económico. Están contra las cuerdas y tratan por todos los medios de recortar gastos y ganar competitividad. Recortan lo menos que pueden, ya que ellos son los primeros interesados en mantener el chiringuito tal como está, pues son quienes más se benefician con tanta “paz social”. Acordémonos de un tal Keynes, economista del capitalismo que aconsejaba repartir un poco de riqueza entre la población y crear mucho servicio público con el fin doble de generar mercados internos donde colocar parte de la producción y también –eso ya no tanto lo decía Keynes- conjugar entre las multitudes trabajadoras cualquier deseo revolucionario. Pues a eso, con idas y venidas, se ha venido jugando en el mundo occidental desde 1945. Y tan bien ha funcionado, que el 95% de la izquierda revolucionaria ha acabado siendo partidaria del capitalismo, eso sí, en su faceta de “estado de bienestar”.

No hacer ajustes laborales como los que está llevando a cabo el gobierno español (y lo que te rondaré morena), no tocar las pensiones etc. puede suponer que la economía española se derrumbe mucho más y esto acabe bastante peor que la Argentina de la época del corralito. No digo que ello vaya a pasar necesariamente. El capitalismo es muy raro y a veces da bandazos que nadie se espera. Pero creo que coincidiremos en que ese peligro es bastante real. ¿Quiénes criticáis esas políticas estáis dispuestos a asumir ese riesgo y-si perdéis la apuesta- quedaros al final casi sin ningún servicio público, un estado en bancarrota y con un paro aún más bestial? A mi modo de ver, esa es la pregunta que interesa y no el koan del dibujo.

Tiene gracia que quienes desean seguir viviendo en un modelo capitalista de estado de bienestar se vean en semejante disyuntiva: Si queremos salvar el modelo nos tenemos que apretar el cinturón desmantelando parte de ese estado de bienestar. Y si nos empeñamos en defender uno por uno todos sus avances, igual sin saberlo estamos rompiendo la baraja y metiéndonos nosotros solitos en la boca del lobo de la crisis más demoledora.

Pues eso. Yo por mi parte, como soy un radical intelectualmente perroflauta, apuesto por cambiar radicalmente las reglas del juego de este sistema que en lo político no es democrático y en lo económico es injusto e insostenible. Pero eso implica que todos tenemos que aprender a vivir con menos y a implicarnos directamente en la gestión de nuestra sociedad.

Y colorín colorado. Seguro que he dicho muchas tonterías sobre economía, así que si alguien que entienda más se ofrece a enmendarme o a explicar mejor alguna cosa, pues bienvenido sea.

Sobre lo del contáiner ya hablaremos otro día.


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3 thoughts on “¿Quién es más antisistema, el que quema un contáiner o el que se carga el sistema de pensiones?”
  1. ¿Quién es más antisistema, el que quema un contáiner o el que se carga el sistema de pensiones?
    Pd. El tipo del dibujo me recuerda a un profesor de historia antigua de la universidad de Alacant, que se las daba hace unas décadas de «historiador marxista» y se llamaba, si no recuerdo mal, Pepe Uroz.

  2. ¿Quién es más antisistema, el que quema un contáiner o el que se carga el sistema de pensiones?
    Las pensiones son viables por VicenÇ Navarro (director del Observatorio Social Español,profesor en la John Hopskins University y UAB, colaborador en los sistemas de seguridad social en Suecia, Chile de Allende, y por petición popular de asociaciones y sindicatos, del sistema de seguridad social que intentan implantar Hillary Clinton y Obama etc, ademas de ser el segundo intelectual español mas nombrado por revistas cientificas del mundo.Vetado en todos los medios en España, menos en Público y hijo de exiliados del franquismo.Tiene varios libros editados, entre ellos uno de charlas con Noam Chomski).

    http://www.vnavarro.org/?p=3839

    1. ¿Quién es más antisistema, el que quema un contáiner o el que se carga el sistema de pensiones?
      Me pierdo con el concepto de «productividad» ¿Alguien puede explicarlo?

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