
Con semejante consejo, más de un militar estará sopesando plantarse con una unidad de tanques en pleno centro de Barcelona… Nota de Tortuga.
Miguel González. Madrid
“La gestión del tiempo es un factor enormemente importante. Llegar tarde posiblemente sea no llegar. El análisis más espléndido, si llega un minuto fuera de tiempo, es nada”. No se sabe si el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pensaba en sí mismo o en su auditorio cuando ha pronunciado estas palabras. Pero esta mañana, en el Centro Superior de Estudios para la Defensa (Ceseden), ha advertido a los alumnos del curso de Estado Mayor sobre la necesidad de adelantarse a los acontecimientos, de echarle imaginación y arriesgarse, a pesar de que “el riesgo implica posibilidad de fracaso”.
El político al que se acusa de dejar pudrirse los problemas, de aplazar la toma de decisiones hasta que no queda otro remedio, ha dicho que “ya no se puede esperar con una solución en la mano a que se presente el momento oportuno para aplicarla”, sino que hay que salir a buscar ese momento. “El futuro no espera”.
«España es una patria común por la que vale la pena sacrificarse»
La primera conferencia de Rajoy en el más importante centro de estudios militares de España, que acaba de cumplir medio siglo, tenía carácter académico, pero era imposible no comparar su práctica al frente del Gobierno con su teoría del liderazgo. El presidente ha advertido a varios cientos de oficiales, españoles y de otros 23 países, que aplicar las fórmulas del pasado es una garantía de fracaso y les ha instado a “reconsiderar una otra vez lo que pensamos”, porque las soluciones “no están en los manuales” sino que se basan en “una innovación que no es improvisación”; es decir, una mezcla de “imaginación, experiencia y sentido común”.
A los militares les ha agradecido su espíritu de servicio: les ha dicho “España es una patria común por la que vale la pena sacrificarse” y que sus obligaciones son “vencer y sobrevivir, por este orden”. El siglo que acaba de comenzar, ha pronosticado, no será un siglo americano, “pero tampoco chino ni de nadie”, sino «interdependiente, sin un centro de gravedad ni un guardián mundial”, con un enemigo que se ha vuelto “difuso, ilocalizable e impredecible” y un riesgo que solo se presenta como amenaza “cuando se materializa”. A la estabilidad de este mundo, ha subrayado, debe contribuir España, especialmente en el Mediterráneo occidental y África. Entre otros instrumentos, con unas Fuerzas Armadas “creíbles”.
Rajoy ha recordado que España está viviendo “momentos históricos”, en alusión al relevo en la Jefatura del Estado. Los militares eran plenamente conscientes de ellos. Por primera vez en 39 años hoy no han celebrado la onomástica del Rey. Habrá que esperar a San Felipe.
El País