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No
tengo problema alguno en tomar parte en una conferencia donde también
están invitados portavoces del sionismo, porque los debates
son parte integral de una arena política saludable. Tampoco
tengo ningún problema en que me inviten a reuniones públicas
oficiales, promovidas desde agencias gubernamentales, incluidas las
israelíes. Sin embargo, necesito conocer exactamente en qué
tipo de evento se supone que voy a participar.
Por
definición propia, el Foro Social de Madrid por una Paz
Justa en Oriente Medio pertenece a la familia de “foros
sociales” definidos por la Carta de Porto Alegre, i.e. un
foro de organizaciones populares de base, sin implicación
alguna de agencias estatales, partidos políticos (u
organizaciones armadas). El Centro de Información Alternativa
(AIC, en sus siglas en inglés), junto con PNGO (coordinadora
de ONGs palestinas), Ititijah, el Comité Israelí Contra
las Demoliciones de Casas (ICAHD, en sus siglas en inglés) y
la Coalición de Mujeres Israelíes por una Paz Justa
estaban muy implicados en el Comité Internacional establecido
para asistir al comité local a la hora de conformar el foro y
fijar la lista de organizaciones invitadas. Cualquiera que esté
implicado en las políticas progresistas en Oriente Medio es
consciente de que la lista es un tema político importante: la
mayoría de las organizaciones árabes, incluidas las
palestinas, no participan en encuentros políticos con
organizaciones israelíes que no apoyen los derechos palestinos
según aparecen definidos por las Naciones Unidas y el Derecho
Internacional, entre los que figura, obviamente, el Derecho al
Retorno de los refugiados palestinos. Esto excluye a la mayor parte
de las organizaciones sionistas israelíes.
Para
evitar cualquier malentendido, el comité organizador de Madrid
y el comité internacional emitieron, en una primera etapa, una
Declaración de Principios que definía el marco político
del Foro Social de Madrid. Sobre la base de esa Declaración de
Principios, se eligió a la delegación israelí y
se seleccionó a los participantes en los diversos plenarios.
En dos palabras, Madrid es la primera gran conferencia internacional
Anti-Annapolis y por esa razón es por lo que es tan
importante.
Sin
embargo, la composición de las delegaciones, especialmente la
israelí, no satisfizo al Ministro español de Asuntos
Exteriores… ni al Centro Peres por la Paz. Obviamente, el gobierno
español tiene derecho a simpatizar más con las
organizaciones sionistas y puede organizar su propia conferencia. Sin
embargo, no puede interferir en el Foro Social. Hace dos
meses, escribí en la página de Internet del AIC:
La
implicación de un ministerio de un gobierno en un foro social
es, en sí mismo, una grave violación de la carta de
Porto Alegre, que estableció la independencia absoluta de los
foros sociales del gobierno. Más aún, el problema no es
sólo estatutario sino absolutamente político: ¡¡¡¿¿¿Qué
tienen que ver unas entidades que apoyan abiertamente el
neoliberalismo y la guerra con una conferencia que está
completamente en oposición con el neoliberalismo y la
guerra???!!! Esta no es la primera ocasión en que una entidad
casi gubernamental se intenta meter a hurtadillas en una conferencia
de organizaciones no-gubernamentales, y ya hemos examinado otros
intentos en el pasado […]. Sin embargo, esta vez el asunto es más
grave porque, como una mayoría de participantes perciben, el
Foro de Madrid es Anti-Annapolis y es inaceptable que partidarios
flagrantes de Annapolis estén presentes en busca de conversos
para su plan de guerra, un plan que están creando delante de
nuestros propios ojos (“Anti-Annapolis in Madrid”, 29 de
noviembre de 2007).
En
un procedimiento de difícil aceptación, el Ministerio
español de Asuntos Exteriores estableció una delegación
israelí paralela, de mayor amplitud que la oficial, con el
propósito de cambiar la agenda del Foro Social de Madrid de
una conferencia Anti-Annapolis en una reunión donde “cupiera
todo”, para discutir los pros y los contras de los planes de guerra
moldeados en Annapolis por George W. Bush y Ehud Olmert. El
procedimiento es inaceptable, el contenido es escandaloso.
Como
consecuencia, la delegación palestina decidió, en el
último momento, boicotear el Foro, al igual que otros
participantes de otras zonas del mundo árabe. Uno puede
objetar que la protesta debería haberse hecho en el mismo
Madrid, en el lugar del Foro, incluido su boicot. Sin embargo, esta
fue la decisión de PNGO y, mientras iba conduciendo hacia el
aeropuerto para ponerme en camino hacia Madrid, me llegó la
información y tomé la decisión de regresar a
Jerusalén en solidaridad con las organizaciones de la sociedad
civil palestina.
No
deberíamos subestimar todo lo que está en juego. No
es una cuestión sobre esta o aquella persona u organización
que esté presente o no en el Foro Social de Madrid; ni
siquiera se trata de la fuerte implicación del gobierno
español en un Foro Social. ¡Se trata de la cuestión
de la Guerra y la Paz en Oriente Medio, eso que George
W. Bush llama la III Guerra Mundial, el asunto político vital
actual!
En
Annapolis, los EEUU y sus aliados completaron los planes para la
próxima guerra, sin que les temblara la mano siquiera al
hablar de ataques nucleares. Es una guerra contra Irán, contra
el Líbano y contra Hizbollah, contra Hamas y el pueblo
palestino, es parte de la guerra global planificada por los
neo-conservadores de Washington y Tel Aviv.
El
mundo de hoy está dividido entre los partidarios de esa guerra
y los que se oponen a ella: la línea que les divide debería
ser hermética, porque es la línea que separa la
libertad de la opresión, la coexistencia pacífica de la
agresión, la vida de la muerte.
Algunas
de las organizaciones israelíes recién invitadas a
Madrid no se oponen completamente, por decirlo de forma suave, a los
planes de guerra de su gobierno o de su padrino EEUU. Por mencionar
tan sólo dos: Simón Peres (fundador del Centro Peres
por la Paz) está pidiendo una guerra preventiva contra Irán
después haber apoyado la última agresión contra
el Líbano; Paz Ahora apoyó la guerra en Líbano
en el verano de 2006, que fue, hasta donde llegó, un fiasco
militar. Se trata de un mero asunto de ética privada: no
quiero, hoy por hoy, estar en el mismo foro que toda esa gente. La
sangre de los mártires de Tiro y Bint Jbail no se ha secado
aún, y los sonidos de la próxima guerra, una guerra que
todos ellos sin duda apoyarán, están llegando ya hasta
nuestros oídos.
Post
Scriptum: Debemos enfatizar cuán inaceptable ha sido en
todo esto el papel jugado por algunos de nuestros colegas israelíes.
Han sobrepasado todas las líneas, de un lado a otro, entre las
organizaciones de la sociedad civil y el Ministerio español de
Asuntos Exteriores, creando una confusión total y provocando
la decisión de las organizaciones palestinas de boicotear el
Foro.