12 de octubre: Día de la vergüenza

Por: Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

‘Hemos venido aquí a servir a Dios y al Rey, y también a hacernos ricos’

Bernal Díaz del Castillo

Guatemala, siglo XVI

Hace 514 años el grito que profería Rodrigo de Triana la madrugada de un 12 de octubre desde su puesto de vigía en la Pinta informando de la tierra avistada, cambiaría dramáticamente el curso de la historia. Sus repercusiones siguen estando presentes: son, sin más, el cimiento de nuestro mundo actual.Más de cinco siglos han pasado desde aquel entonces, y la deuda pendiente no parece llegar a su fin. En un sentido, esa deuda es impagable. ¿Por qué?

El ‘descubrimiento’ de América -dicho desde una lectura interesada de la historia-, o lo que con más precisión podemos llamar ‘el inicio del mundo moderno capitalista’, es un hecho de una trascendencia sin par: inaugura un escenario novedoso que sienta las bases para la universalización de la cultura del imperio dominante, ya a escala planetaria en aquel entonces, mucho más solidificado en la actualidad, cinco siglos después. El imperio dominante era el incipiente -pero ya avasallador- capitalismo europeo: modo de vida occidental, podría llamarse ahora, o libre empresa, o economía de mercado.

La llegada de los europeos a tierra americana y su posterior conquista fue la savia vital que alimentó su expansión. Estas circunstancias de la historia colocan ese encuentro de civilizaciones en la perspectiva de una relación absoluta y radicalmente desigual; en términos estrictos fue más que un ‘encuentro’: fue el sojuzgamiento de una sobre otra. Fue, en principio, una invasión militar, seguida luego de un avasallamiento cultural.

Hubo vencedores y vencidos, sin lugar a dudas, por lo que la idea de ‘encuentro’ es demasiado débil, ingenua en el mejor de los casos. O hipócrita. El 12 de octubre marca la irrupción violenta de la avidez europea en el mundo, llevándose por delante -religión católica mediante- toda forma de resistencia que se le opusiera, y haciendo de su cultura la única válida y legítima. En tal sentido, entonces, lo que se produce en ese lejano 1492 es, con más exactitud, un encontronazo. Por cierto, salen mejores parados del mismo los que detentaban la más desarrollada tecnología militar. Y para el caso, fueron los españoles.

Han pasado 514 años desde aquel grito, y ningún habitante originario del continente americano se siente ‘descubierto’. En realidad no hay nada que festejar el 12 de octubre, no hay ‘día de la raza’ o ‘día de la hispanidad’ que venga a cuento. Hay una historia forjada a sangre y fuego, sigue habiendo una herida abierta, y fundamentalmente hay una deuda no saldada. Por otro lado: ¿qué ‘raza’? La historia la escriben los que ganan, por lo que ese encontronazo de civilizaciones fue contado por los vencedores -los españoles, para el caso- en la forma de ‘hazaña’, de ‘gesta gloriosa’.

Seguramente los pueblos americanos no tienen la misma versión. No digamos la población negra de Africa, que más tarde fue transplantada al continente ‘descubierto’ como mano de obra esclava. ¿Cuál es la proeza en todo ello? Si a alguien benefició todo esto, seguro que no fue ni a los africanos ni a los americanos. Mucho tiempo ha pasado desde la llegada de los europeos al ‘Nuevo Mundo’; la historia siguió su paso, y de aquel momento inaugural del capitalismo hoy tenemos un Norte desarrollado, opulento, y un Sur que se debate en la pobreza y la dependencia.

Por cierto que mucho ha cambiado el mundo en estos más de cinco siglos. Que ‘la rueda de la historia haya avanzado’ es una cuestión abierta que llama a la discusión; para las grandes civilizaciones como la inca, la azteca, la maya, no parece que este ‘descubrimiento’ haya tenido grandes beneficios. Para el capitalismo europeo, fue su acumulación originaria, su empuje inicial. Hoy, 514 años después del grito que comenzaba a cambiar la historia, los pueblos americanos (hay quien los llama ‘precolombinos’), no se han recuperado aún del trauma que significó la llegada ‘del hombre blanco’; de grandes civilizaciones, tan o más desarrollados que los europeos, pasaron a ser mano de obra casi esclava, destruyéndoseles buena parte de su rico acervo cultural. ¿Se puede limpiar esa afrenta?

La historia siguió su curso; la historia oficial, aquella que cuentan los ganadores, intentó borrar esas grandes culturas transformando a sus miembros en ciudadanos de países inventados en estos últimos siglos: los incas pasaron a ser peruanos, los mayas guatemaltecos, los aymarás bolivianos, los aztecas mexicanos, etc. Las tierras saqueadas en la conquista, los recursos robados y enviados a España -que terminaron enriqueciendo a la emergente industria europea-, los miles y miles de vidas de amerindios segadas, la humillación a que se sometió a los pueblos americanos, la postración histórica a la que se les condenó y de la que hoy, como Tercer Mundo, cuesta tanto remontar… ¿se puede resarcir? ¿Quién lo va a pagar? ¿Cómo? La entrega del Premio Nobel de la Paz a la dirigente maya-quiché Rigoberta Menchú el día del 500 aniversario del inicio de la conquista es un buen gesto, pero no basta.

El 12 de octubre, más que día de festejo (¿qué festejar?) debería ser un día de vergüenza humana.

Tomado vía Nodo50

4 thoughts on “Reflexiones en torno al 12 de octubre, Día de la Hispanidad”
  1. > Reflexiones en torno al 12 de octubre, Día de la Hispanidad
    Nuevamente volviendo al pasado para tratar temas del presente.

    13 de octure de 2006…

    1. > Reflexiones en torno al 12 de octubre, Día de la Hispanidad
      La unica manera de superar la historia, para no volver a repetirla, es asimilarla y mirarla de frente.

      Tratar de borrarla es inutil.

      Las cosas que pasaron, pasaron aunque a
      alguno no le guste. Podemos escucharle, e incluso debemos escucharle, porque siempre se crece cuando uno escucha lo que no le gusta oir, pero debemos tener claro que en la guerra civil PERDIMOS TODOS NUESTRA HUMANIDAD. Nadie ganó nada de nada. El unico resultado de la guerra es la muerte.

      Es lo que ocurre cuando el grupo humano se antepone al individuo humano.

      Por eso soy anarquista no-violento.
      NO hay nadie ni nada ni por encima ni por debajo.

      Solo hay leyes y hay que acatarlas, y discutirlas tranquilamente si no son lo suficientemente finas. Pero las leyes han de tener como objeto al ser humano, nunca al grupo.

      Como me jode oir constantemente de nuevas leyes que otorgan derechos a grupos. Como si el grupo pariera al
      individuo y no al reves.

      Las leyes tienen que universalizarse, saltando fronteras. Pero siempre en el
      centro, como objeto de la ley bien hecha, debe estar por supuesto el ser humano.

      Es es el camino futuro hacia la compasion y la paz.

      ¡¡Parece mas sencillo de lo que es!!

      internete
      1234567

    2. > Reflexiones en torno al 12 de octubre, Día de la Hispanidad
      me da risa la gente que va de progre y pretende hacernos creer que hay que mirar al furuto olvidando el pasado.

      ES HIPÓCRITA, no ingenuo.

      Hablo por conocimiento de causa, ya que vivo en España desde hace 9 años y aquí está lleno de gente ignorante a más no poder que piensa que los indígenas de América Latina lo único que hacían eran «sacrificios humanos» (como si el garrot vil que aplicaban los españoles no lo fuera). La prueba del sentimiento de culpa más que trasnochado que sienten está en la forma en que tratan a los latinomaericanos de etnia indígena que llegan a sus costas. Es vergonzoso. Sin hablar de aquellos que pretenden «ayudar2 al que llega, y que a la primera de cambio, cuando el emigrante les demuestra que tiene la suficiente dignidad como para no dejarse mamipular, enseguida les salta la prepotencia colonialista y dicen: ¿Ves? Yo pretendía ayudarle y mira cómo te lo agradecen…

      Claro, porque se supone que el pobre indiecito tiene que agradecerle a su señor (en estos tiempos) el hecho de que le dé casa, trabajo y comida. ES VERGONZOSO.

      Luego es que nadie quiere hablar de Colón, o se te ríen si les hablas de los 500 años. o es casual que aquí al 12 de octubre se llame «Día de la Hispanidad», y que por las calles de Madrid desfilen los militares…

      Critican a Hitler, pero ellos se consideran una raza superior, pur-sang (como los toros de lidia, y basta con echarle un vistazo a la hisoria del taurismo para ver lo cazurros, conservadores y prepotentes que son los españoles).

      Yo por suerte me vuelvo a la Argentina el mes que viene. Conmigo, ya han saldado la deuda. Ya encontré lo que vine a buscawr: dinero. Por lo menos no pongo a Dios y a la Patria por delante que de eso los argentos ya estamos más que hartos.

      No tengo nada que agradecer a este país, al contrario, ellos tienen que agradecerme a mí el hecho de que me haya ROTO BIEN EL TRASTE trabajando como una mula para ellos.

      Pero, si no quieren recordar algo que les paso hace solo 50 años ¿cómo vana a admitir que lo que hicieron en América fue un genocidio?

  2. > Reflexiones en torno al 12 de octubre, Día de la Hispanidad
    otra vez la monserga de que la culpa de el atraso de Iberoamérica es de los españoles… hace cincuenta años el Tercer Mundo era España, mientras que Argentina, Mexico y Venezuela eran paises ricos y prósperos que recibían a los harapientos inmigrantes españoles. Si hoy la situación es la opuesta es gracias a la apertura económica y el respeto a la legalidad en España y por culpa de la corrupción y el intervencionismo en dichos paises.
    Por otra parte, los bucólicos y super enrollados mayas, aztecas y compañía eran una panda de oligarcas, tiranos e imperialistas que esclavizaban tribus enemigas (vaya por Dios, resulta que la esclavitud no la inventaron los españoles ni el papa de Roma), ofrecían sangrientos sacrificios humanos y -si fueron derrotados por poquísimos soldados españoles- fue gracias precisamente a la ayuda de las tribus indígenas que vivían amenazadas y esclavizadas por estas culturas solidarias, «tan o más desarrollados que las europeas» (creo que hasta inventaron el Windows 98 antes de que Bill Gates les robara la patente).
    Rigorberta Menchú resultó ser, por cierto, una embustera indigna del premio Nobel.
    Lo único vergonzoso del 12 de octubre es que todavía haya quien utiliza sucesos de hace 500 años como chivo espiatorio de sus propios fracasos como nación, en vez de ocuparse de limpiar su corrupta clase política y funcionarial y replantear sus caducos ideales marxistas.
    Es más facil llorar y culpar a la tia Tula.

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