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En el 2002 nació en Israel el movimiento «Valor para negarse». Integrado por militares israelíes que rechazaban servir en los territorios palestinos, pretendía denunciar la brutalidad cotidiana de la ocupación y convencer a la sociedad de que la violencia injustificada quebrantaba los principios sionistas y suponía una amenaza para la propia existencia de Israel. Ahora este libro traza un retrato de sus integrantes, los refuseniks, e intenta ahondar en sus motivaciones y calibrar su influencia.

La negativa a servir en los territorios palestinos ocupados, a la que se sumó un millar de militares, fue duramente criticada por buena parte de la sociedad israelí, que la consideró un acto subversivo. Estos disidentes explican las razones que los llevaron a adoptar su decisión y se pronuncian contra una ocupación militar que califican de «rutina nauseabunda y vergonzosa». Assaf Oron, sargento primero, denuncia: «Nuestro deber consistía en complicarles la vida a los palestinos, especialmente a la gente joven. Debían sentirse amenazados constantemente». Isahay Rosen-Zvi, sargento jefe, afirma: «Millones de palestinos han estado viviendo como perros sin derechos básicos durante casi dos generaciones». Yuval Lothem, teniente, concluye: «No puede haber un solo lado ganador. O ganamos los dos, o perdemos los dos». La obra, en suma, resulta absolutamente recomendable para quien quiera profundizar en este conflicto prolongado.

El libro ofrece una aproximación al movimiento israelí «Valor para negarse», formado por militares que se resistieron a servir en los territorios ocupados, a partir de nueve entrevistas con estos a cargo de la periodista Ronit Chacham. Una aproximación a la cotidianeidad del conflicto entre israel y palestina.

One thought on “Rompiendo filas. Negarse a servir en Cisjosdarnia y Gaza”
  1. Rompiendo filas. Negarse a servir en Cisjosdarnia y Gaza
    Acabo de dejar un enlace en La Comunidad del País (con esta reseña). Considero importante leer el libro y darlo a conocer, ahora más que nunca. Aunque insuficiente, el movimiento de objeción de conciencia es una realidad en Israel. No todo son halcones.

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