Educar es reprimir…

Por cada libro de Educación para la Ciudadanía, que el Estado pague también una porra a la Policía. Por cada maestro, un guardia. Por cada escuela pública de música, un camión antidisturbios…

Javier Soria | impensando para Kaos en la Red

Hoy, 11 de octubre, Salvador Sostres vuelve a lanzar uno de sus “maravillosos” artículos, donde demuestra que todavía queda mucha gente que echa de menos demasiadas cosas ya pasadas recurriendo contínuamente a palabras como democracia, libertad… Ya sé que para much@s de vosotr@s hay que huir de darle publicidad a tipos como éste, pero a veces rebasa la línea de lo sencillamente tolerable, y hoy es una de ellas. No voy a comentar nada. Simplemente os pongo en negrita algunas de esas frases que definen a personajes como éste. El artículo, titulado “Un libro, una porra” aparece hoy en la edición en papel de El Mundo, pero no he podido encontrarlo en la digital, supongo que siguiendo una “norma” que ya ha utilizado más de una vez el periódico de Pedro J.

Nada, que disfrutéis:

“Lo de los indignados en Bélgica, permaneciendo acampados en la plaza pese a que estaba prohibido y se les había ofrecido pernoctar en unas instalaciones con agua, electricidad y calefacción, pone de relieve que nos equivocamos pensando que la educación era la solución a todos los problemas: y más el tipo de educación que hoy se imparte en los institutos y en las escuelas.

“La mayoría de los jóvenes que vimos en Sol o en Cataluña se educó en colegios públicos. (…) Han pasado ya muchos años desde la recuperación de la democracia, los suficientes para poder afirmar que sólo con educación no se puede garantizar el orden, ni, por lo tanto, la libertad.

La educación -especialmente la pública- está sobrevalorada. (…) Hay que reconsiderar lo que nos gastamos en maestros y hay que invertir más en seguridad y en Policía [la mayúscula es de Sostres]. Volvamos a la lección primera: educar es reprimir, y luego que sea lo que Dios quiera”.

Lo intentamos en las aulas con metáforas y libros, pero no lo hemos conseguido. Ante un fracaso, la solución no puede ser nunca más de lo mismo. Apostamos por la capacidad de los chicos y ahora tal vez tendríamos que mejorar su nivel de obediencia. Les intentamos educar en el respeto pero, vistos los resultados, no nos queda más remedio que amenazarles con la fuerza y recurrir al miedo; a ver si de este modo son capaces de entender y asumir los mínimos preceptos de la convivencia más elemental que permiten que la vida ordenada siga su cauce con normalidad.

Por cada libro de la Educación para la Ciudadanía, que el Estado le pague también una porra, unas esposas o un escudo a la Policía. Por cada maestro, un guardia. Por cada escuela pública de música, un camión antidisturbios. Por cada ordenador en un aula, una nueva dependencia de arresto en cada comisaría. Lo principal es que el orden prevalezca, y si con la educación no es suficiente hay que usar otros métodos más visibles.

Tenemos derecho a soñar con una sociedad instruida y culta, a la que no sea necesario disolver para que cumpla con lo establecido; pero tenemos la obligación de asegurarnos de que todo el mundo va a observar unos mínimos, y de poner los medios que tengamos a nuestro alcance para que así sea.

Por cada lección magistral, una carga contra los que vuelvan a ocupar un espacio público. Por cada nuevo catedrático de universidad pública, un interrogatorio, una redada, una noche en el cuartelillo. Falta orden, falta Policía, falta que los incívicos tengan miedo de la ley, a ver si así, por fin, deciden cumplirla. Les educamos con toda la buena fe del mundo y creímos que con un buen nivel de enseñanza bastaría para que se comportaran como personas. Pero todo ello ha fracasado en la mayor parte de los casos, y para preservar nuestro modo de vida democrático y libre tenemos que estar seguros de que allí donde no llegó el maestro va a llegar, resuelta y vigorosa, la Policía“.

Como véis, maravilloso Sostres, como siempre. Cuánto impresentable queda suelto… (Y siento si os he amargado la tarde por haber tenido que leer a este tipo).

119.- Educar es reprimir…

6 thoughts on “Salvador Sostres: «Hay que reconsiderar lo que nos gastamos en maestros y hay que invertir más en seguridad y en Policía»”
  1. Salvador Sostres: «Hay que reconsiderar lo que nos gastamos en maestros y hay que invertir más en seguridad y en Policía»
    Volvamos a la lección primera: educar es reprimir, y luego que sea lo que Dios quiera”.

    Ala! y luego lo que Dios quiera… o «que pase lo que sea»

    Lo intentamos en las aulas con metáforas y libros, pero no lo hemos conseguido

    Tú que vas a intentar, hasta un pedagogo de derechas (que alguno hay) te diría que no tienes ni idea. Me imagino que tu educación habrá sido algo así, pero eres el ejemplo de lo que no queremos.

    «Metáforas y libros» así dicho, se nota que no sabe de lo que habla… si alguna vez este tío ha sido profesor habrá sifo el típico del que nos acordamos todos, por ser lo más diferente a un profesor que se pueda imaginar… que tío más asqueroso, es que los tarados de derechas tienen permiso para opinar de lo que les apetezca cada día? como si fuera una conversación de bar

    A este lo «educaron» en colegio de curas (o mejor dicho adiestraron). Este tío quiere volver a la «educación» del miedo o qué? en vez de niños felices, quiere «ciudadanos» sumisos
    a este tío le importa una mierda la educación, si no no diría esas cosas, le gustará que la gente piense que sabe de lo que habla, pero no tiene ni idea. Lo que no entiendo es que le den voz, parecen declaraciones del tipico alcalde facha, que todavía quedan (y muchos) que abre la boca y sólo salen prejuicios en forma de discurso o artículo.

  2. Salvador Sostres: «Hay que reconsiderar lo que nos gastamos en maestros y hay que invertir más en seguridad y en Policía»
    Yo me ofrecería con gusto para «educar» a este tío.

    La sociedad ideal está muy lejos y viviendo con esta gentuza, desgraciadamente y por culpa de ellos y de su avaricia, o se es yunke o se es martillo.

    1. Salvador Sostres: «Hay que reconsiderar lo que nos gastamos en maestros y hay que invertir más en seguridad y en Policía»
      ¿Y eso no viene a ser hacer lo mismo que propone él?

      1. Salvador Sostres: «Hay que reconsiderar lo que nos gastamos en maestros y hay que invertir más en seguridad y en Policía»
        Para nada. Eso de que los extremos se tocan no es cierto. Y esa idea de que obrando «como ellos» nos ponemos a su nivel, tampoco lo es. Igualmente, hay personas que no necesariamente son pacifistas o que tienen otro carácter, pero que no tienen nada que ver con elementos como el del artículo, ya que pueden ser personas con un alto nivel de compromiso y solidaridad con los demás, con sentido del bien común y con alto grado de empatía.

        Insinuar que ambos tipos de personas son iguales no es justo y parecería como que el observador se situase en un nivel de conciencia superior. La Historia está clara: unos atacan (de muchas maneras) por codicia y porque desean que una mayoría sea esclava de una minoría, los otros se defienden y luchan por algo más justo. Pero, ¿como luchamos?, ¿sólo con palabrotas? Entonces, si veo en la calle una agresión y creo que puedo intervenir para frenarla y el agresor decide ir a por mí también, ¿qué hago? ¿Me defiendo o dejo que me agreda porque si no sería como él?

        1. Salvador Sostres: «Hay que reconsiderar lo que nos gastamos en maestros y hay que invertir más en seguridad y en Policía»
          Mezclas churras con merinas. Nadie habla de poner a nadie a la misma altura. Lo que se comenta es sobre acciones, comportamientos, y es lo que se compara. El sr. Sostres, desde su manera de ver las cosas, entiende que hay determinada gente a la que hay que reprimir para que la sociedad funcione. Tú, desde tu propia forma de ver las cosas vienes a opinar que para que la sociedad funcione lo que hay que hacer es reprimir a personas como el sr. Sostres. Teniendo a buen seguro muchas cosas diferentes, él y tú coincidís en vuestra solución para arreglar las cosas a nivel social: la mano dura. Y yo en eso discrepo. Suscribo la frase de Gandhi: “ojo por ojo y el mundo quedará ciego”. Saludos.

  3. error en la fecha
    No se ha publicado hoy, se publico en octubre. una corrección necesaria. salud.

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