El Muro del Apartheid en Palestina‎

Bajo el argumento de protegerse de hipotéticos ataques terroristas palestinos, el Estado de Israel está ‎edificando en territorios palestinos un muro 730 kilómetros que adquiere a lo largo de su extensión las ‎formas más variadas: paredes de hormigón de 8 metros de altura, alambradas de cuchillas, fosos, franjas de ‎arena, torres de vigilancia, carreteras de servicio para los cuerpos militares israelíes… Cuando se finalice, ‎Israel se habrá anexionado el 41% de Cisjordania, mientras que el 59% del territorio palestino restante ‎está siendo convertido en auténticos guetos rodeados por el muro y las distintas infraestructuras israelíes. Este ‎hecho ha provocado el rediseño unilateral por parte de Israel de las fronteras establecidas internacionalmente ‎en 1967 (“Línea Verde”).‎

Para la construcción del muro se han confiscado miles de kilómetros cuadrados pertenecientes a comunidades ‎palestinas, se han demolido centenares de viviendas, se han destruido decenas de kilómetros de conductos de ‎agua y se han arrancado decenas de miles de olivos y árboles frutales. En numerosas zonas, los palestinos ‎deben pasar por controles de seguridad militares para poder ir a trabajar sus propias tierras, acudir a la escuela ‎o visitar al médico.‎

La sentencia del Tribunal Internacional de La Haya

El 9 de julio de 2004, el Tribunal Internacional de La Haya determinaba que “la construcción del muro que está ‎elevando Israel (…) en el territorio palestino ocupado, (…) es contrario al derecho internacional.” De igual ‎manera, la sentencia señalaba que Israel “tiene la obligación de detener de inmediato las obras de construcción ‎del muro”, subrayando además que Israel “tiene obligación de reparar los daños y perjuicios causados por la ‎construcción del muro en el territorio palestino ocupado”. En lo que atañe a la comunidad internacional, la ‎sentencia del Tribunal apuntaba que “todos los Estados tienen la obligación de no reconocer la situación ‎ilegal resultante de la construcción del muro y de no prestar ayuda o asistencia para el ‎mantenimiento de la situación creada por dicha construcción”. En el texto de la sentencia se instaba, ‎además, a las Naciones Unidas para que tomaran las medidas necesarias en aras de poner fin a la situación ‎ilegal resultante de la construcción del muro.‎

La UE y el Estado español, cómplices

Desde el colectivo de solidaridad con el pueblo palestino Palestina Lliure, denunciamos la absoluta ‎pasividad de los estados miembros de la UE, que han seguido manteniendo relaciones diplomáticas y ‎comerciales con el Estado de Israel en un clima de cordial entendimiento tras el comienzo de la construcción del ‎Muro. Paradójicamente, la Unión Europea hace caso omiso de la sentencia del Tribunal de la Haya pero no tiene ‎reparo de tomar la decisión política de suspender la ayuda económica a los palestinos por haber elegido ‎democráticamente un gobierno que no es de su agrado.‎

El Estado español no sólo no ha denunciado el levantamiento del muro, como aconseja el Tribunal de La ‎Haya, sino que incluso compra armamento militar a Israel (2600 misiles Skype con 200 lanzadores), ‎contraviniendo el Código de Conducta sobre Comercio de Armas de la UE de 1998, que insta a no comerciar ‎armas con países donde se dan situaciones de conflicto o tensión, donde se violan los derechos humanos o no ‎se cumple el derecho internacional humanitario, situaciones todas ellas que se producen cotidianamente en los ‎territorios ocupados por Israel.‎