
Sexo y música. Porno y rock (I)
Finalizamos en estas líneas con el repaso a la lúbrica y fructífera relación entre el rock y el mundo del sexo explícito.
Del Porno al Rock.
Hace ya unos cuantos años, una menor llamada Nora Loise Kuzma -más conocida por Traci Lords- protagonizó uno de los mayores escándalos sexuales en los EE.UU. al descubrirse que grabó alrededor de unos cien pornos siendo menor de edad. Es imposible resumir aquí la agitada vida y biografía de Traci, auténtico icono para toda una generación; sólo recordaremos aquí parte de su evolución. Comenzó los 80 protagonizando tórridas cintas para adultos, para continuar en los 90 cantando con los Manic Street Preachers en la canción Little baby nothing, del álbum Generation terrorists, y acabar llegando al número dos de los charts de música de baile con su single Control, de la mano de Juno Reactor y un miembro de los olvidados Jesus Jones. Remató la jugada colaborando también con los mismísimos Ramones en su álbum Acid Eaters, destrozando sin miramientos Somebody to love, de los Jefferson Airplane.
Menos conocida, pero igualmente entrañable es la redención de la ex actriz porno Candye Kane. La que es en la actualidad una prestigiosa intérprete de blues y jazz protagonizó en los años 80 alguna que otra cinta para adultos, además de salir en revistas de dudoso prestigio como Jugg o High Society, un conocido referente en talleres mecánicos y cabinas de camiones de todo el mundo… Y si hablamos de Candye Kane hay que hacer referencia a Porn to rock, un demencial recopilatorio del año 99 donde sólo se salvaba su interpretación de The meat song, y donde todavía sonrojan los intentos por afinar de la gran Ginger Lynn o Hyapatia Lee. Si buscan emociones fuertes, es mejor el visionado de alguna de las dos partes de Rock and Roll, cine para adultos de la mano de Rocco Siffredi, donde hace su particular homenaje a la música popular, o esa interesante propuesta de porno rockabilly que es The Rebelle Rousers (pregunten en su sex-shop más cercano, y a ver que cara ponen).
Juntos, revueltos y revolcándose.
Otro «salto» del mundo del sexo al del rock fue el de Wendy O. Williams, cantante y líder del imprescibdible combo punk-metal The Plasmatics, que participó en su juventud en el porno Candy goes to Hollywood. El periplo de The Plasmatics es sólo comparable al de los Sex Pistols -banda ideada en el sex-shop de Malcom McLaren-, por lo breve, intenso y escandaloso que fue. Los desnudos de Wendy O. Williams, el sexo simulado en el escenario y sus incendiarias declaraciones generaron una serie de escándalos que marcaron época, y que en gran medida eclipsaron el talento de una gran banda como eran en realidad The Plasmatics. The Plasmatics ganaron por goleada a cualquier otro grupo en número de detenciones por escándalo público, así que riánse ustedes de las obscenidades de Jim Morrison dentro y fuera del escenario, oiga. Desgraciadamente, los fans todavía no nos hemos recuperado de la triste noticia de su suicidio en 1998 -no te olvidamos, Wendy-, y cuando vean ustedes a una chica punkie con cresta a lo mohicano, recuerden que la primera en llevarla fué ella. Hay grupos que han intentado hacer algo similar a lo que hiceron The Plasmatics en su momento, como Rockbitch o Erocktica, pero por mucho que su componente explícita sea mucho mayor, nunca han llegado al nivel de las composiciones y brutales actuaciones en directo de The Plasmatics.
Para finalizar, volvamos la vista a España. En la primera parte aludíamos a las Dirty Princess, pero
no hay que olvidar a los míticos Discipulos De Dionisos, combo de Donosti con discos punk tan influyentes como Adictos al porno guarro, que les llevó a tocar por toda España y compartir escenario en Madrid con bandas como La Voz de la Orgía. Éstos últimos eran una Orquesta Mondragón de serie-b, con letras como Por detrás me gusta más, y que supuestamente alternaban (nunca mejor dicho) actuaciones en burdeles con conciertos de rock al uso. Antes hablamos de la influencia de DDD, porque es evidente en bandas como los catalanes Torazinas, de letras explícitas, directos enérgicos y amigos de la dibujante y directora de porno Sandra Uve. Sandra Uve dirigió un divertido video para la banda, y ellos a cambio hicieron una aparición estelar en 616 DF, la última película porno dirigida hasta la fecha por ella.