
Armas contra las guerras nº 78
Siguen bajando las tasas de reclutamiento en el ejército estadounidense
Alfredo Embid.
Hace algunos años un amigo director de una revista de medicina durante una
conferencia que di en Zaragoza, me contaba cómo durante un viaje reciente al
Amazonas había visto a los esbirros del ejército norteamericano intentando
reclutar nativos para sus filas.
Desde hace tiempo el Ejército norteamericano tiene problemas para conseguir
nuevos reclutas.
Según recientes datos del propio Pentágono la tasa de reclutamiento ha caído en
un 40%. (1)
El Departamento de Defensa ha admitido que las pérdidas se elevaron en mayo de
2005 a 1661, o un 25%.
Una cantidad similar a la que se viene perdiendo desde febrero del mismo año.
Desde octubre de 2004, el ejército ha reclutado 8.000 personas menos de las
esperadas.
Las reservas del ejército, la marina y los marines también han experimentado
una disminución de sus objetivos mensuales de un 18%, 6% y 12% respectivamente.
El reclutamiento en la guardia nacional, Army National Guard, ha bajado en un
29% y en la Air National Guard en un 22%.
En realidad la situación es todavía peor ya que el ejército ha ido disminuyendo
sus objetivos de reclutamiento progresivamente de 8.050 a 6.700 personas.
Estos efectivos del ejército son mayoritariamente ciudadanos norteamericanos o
residentes negros e hispanos pobres.
Pero a pesar de ello, ni con las campañas de reclutamiento desde la escuela, ni
con los sobornos que el ejército les ofrece (ver artículo siguiente) se
consiguen los objetivos fijados (2).
Hay varios motivos de ello y ninguno es la mejora de la situación de los pobres
en Estados Unidos que no deja de agravarse.
Las tropas invasoras siguen empantanadas en Iraq y en Afganistán mientras que la
resistencia de las poblaciones locales no cesa.
Oficialmente unos 1.900 miembros de las tropas USA han muerto en Iraq,
Afganistán y otros lugares desde que se inició la fraudulenta guerra contra el
terror con la coartada del atentado del 11 septiembre de 2001.
La lista de muertos aumenta según algunos autores mucho más de lo que
oficialmente se admite (3).
La lista de enfermos minimizada oficialmente asciende ya a decenas de miles,
como hemos informado en boletines anteriores.
Los veteranos de la II guerra contra Iraq llevan tiempo agrupándose con otros
veteranos que enfermaron o murieron engañados por el Pentágono en las guerras
precedentes: veteranos atómicos (víctimas de las pruebas radiactivas desde
1945), veteranos de Vietnam (víctimas de las dioxinas del agente naranja),
veteranos de la guerra del Golfo (víctimas del uranio empobrecido), veteranos de
Afganistán (víctimas de la radiactividad de los misiles y bombas «penetrantes»).
También lo están haciendo sus familiares agrupados en numerosas asociaciones que
incluye la denominada «traed a los chicos a casa ahora».
La disidencia dentro del ejército no sólo crece entre los soldados. Crece
incluso en los mandos; Comandantes y Coroneles del propio ejército USA están
denunciando el crimen contra la humanidad que supone el uso de las nuevas armas
radiactivas.
A la luz de estos hechos la viabilidad del ejército norteamericano para llevar a
cabo los ambiciosos planes definidos en el documento de estrategia militar para
el nuevo siglo es cada vez más dudosa.
Los planes en curso pasan por seguir reclutando
efectivos para el ejército profesional USA en todos los países pobres, como ya
se lleva haciendo desde hace años, para asesinar a los pobres de otros países
igual que el suyo.
Además pasan por apoyarse en un ejército de asesinos de elite y de mercenarios
internacionales (más de 20.000 en Iraq) especialmente para proteger las empresas
multinacionales.
Pero como esto tampoco está funcionando, hay planes mucho más siniestros, como
nos advertía Leuren Moret (4):
«Donald Rumsfeld está llenando de miles de millones de dólares «las áreas de
investigación de los laboratorios federales y universidades privadas» a lo largo
y ancho de EEUU para crear «super-soldados».
Las investigaciones para crear drogas y aparatos electromagnéticos para el
cerebro están dirigidas por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados
de Defensa (DARPA en inglés) bajo la dirección de John Poindexter. Este
«programa de mejora del soldado de guerra» involucrará «inyecciones de
sustancias hormonales, neurológicas y genéticas a hombres y mujeres jóvenes; la
implantación de microchips y electrodos en sus cuerpos para controlar sus
órganos internos y sus funciones cerebrales; e inundarlos con drogas que acaben
con sus tendencias humanas normales -la necesidad de dormir, el miedo a la
muerte, el rechazo a matar a otros seres humanos como uno mismo» (5).
¡Qué maravilla¡. Un ejército de seres drogados y deshumanizados a los que se les
habrán implantado máquinas para controlarlos más perfectamente.
¿No queréis apuntaros a tan seductor proyecto? …
¿Y EN ESPAÑA QUÉ?
En España en el año 2001 la tropa profesional, en vez de aumentar, disminuyó.
Concretamente, en 1.613 efectivos. La caída de 2002 ha sido, como mínimo, un 55%
superior a la experimentada entonces (6).
Últimamente las cosas se han puesto todavía peor para los militares.
Más de 20.000 soldados profesionales han abandonado las Fuerzas Armadas en los
dos últimos años.
No se ha cumplido la cifra de 71.083 efectivos para los tres ejércitos a 31 de
diciembre de 2003.
Según datos hechos públicos por el Gobierno las previsiones de Defensa para 2003
eran que el contingente militar se aproximara a los 86.000 efectivos, cuando la
cifra real está casi un 20% por debajo.
Durante todo el año 2003, 10.385 soldados abandonaron las Fuerzas Armadas, en
tanto que hasta el 20 de diciembre del 2004 lo habían hecho 10.128 profesionales
de la milicia.(7)
Y esto a pesar de los 12 millones de euros gastados en campañas publicitarias
ligadas a deportes de masas embrutecedores, a pesar de haber aumentado la
soldada, a pesar de estar reclutando en América del Sur, a pesar de haber bajado
los requisitos para el ingreso, por ejemplo la talla mínima.
Aquí no necesitamos cyborgs, ni drogas ni mariconadas, debió pensar el
Ministerio de Defensa cuando adoptó además otra inteligente medida para paliar
la falta de ingresos y el aumento de bajas: Bajar (todavía más) los requisitos
de la inteligencia mínima (Cociente Intelectual) para ingresar en el «glorioso
ejército español».
Referencias enlaces y contactos.
1.-US army to face draft dilemma
Monday 13 June 2005 1:05 AM GMT .
Aljazeera de AFP.
http://english.aljazeera.net/NR/exeres/9C147024-ABD2-4635-BF41-7EAC782D9296.htm
2.- video contra el reclutamiento de activ8media, «Army of None: What Military
Recruiters Aren’t Telling You». Pueden encontrar más información sobre este
proyecto en activ8media.org.
3.- Official US Body Count Is A Lie. Linda Gale.
http://www.rense.com/general54/off.htm
4.- LEUREN MORET ‘Shock and Awe’ The Pentagon’s Fiery Crucibles of War. El
articulo se puede encontrar en:
Centre for Research on Globalisation
UN Observer & International Report
Electronic Iraq/electronicIraq.net
5.- Staff, Utne «Monster INC.» The Ecologist (Marso 2003).
6.- Las Fuerzas Armadas pierden 2.500 soldados profesionales en el primer año
sin mili forzosa El país (21.01.03)
C:\Documents and Settings\AMC\Escritorio\Las Fuerzas Armadas pierden 2_500
soldados en el primer año sin mili.htm
7.- 20.000 soldados profesionales se dieron de baja entre 2003 y 2004 El Mundo.
26.01.05 C:\Documents and Settings\AMC\Escritorio\20000 soldados profesionales
baja entre 2003 y 2004.htm
El caso del Sargento Camilo Mejía, militar del ejército USA condenado a prisión
por no querer participar en crímenes de guerra.
Alfredo Embid
El Sargento de la Guardia Nacional de Florida, Camilo Mejía, es originario de
Nicaragua, hijo del cantautor Carlos Mejía Godoy (1). Pasó su infancia allí
hasta los 15 años; así recuerda a sus padres «involucrados con la Revolución
Sandinista, y cómo el gobierno de Reagan intervino en la guerra civil que tuvo
lugar en Nicaragua y fundó la Contra. Era una guerra mercenaria que sacudió la
economía, y bueno, era una sociedad muy justa. Era una sociedad y una forma de
gobierno sin afiliación oficial con nadie. Fui a una escuela católica privada
cuando estuve ahí, así que no pueden decir que era un país comunista. Había
empresa privada, así que en realidad no pueden decir que Nicaragua era comunista
o incluso socialista. Era solamente un país, saben; era solamente una forma de
gobierno que trataba de construir una sociedad más justa para todos.
Recuerdo que daban vacunas a todos los niños. Enseñaban a todos a leer y a
escribir. Todos cosechaban café, y era un sueño, era una sociedad soñada por un
tiempo. No es un buen ejemplo si eres una superpotencia en el mundo, y la única
forma de alimentar tus necesidades es a través de la opresión. Y así que
promueves la inestabilidad y alientas y financias guerras mercenarias -y saben
que viví ahí. Fui sacado de alguna manera de esa realidad porque era muy
privilegiado. Pero se quedó en mí; permaneció conmigo en alguna parte, dentro de
mi mente, en mi memoria de alguna forma.
Ese sentimiento de injusticia resurgió en Iraq, no mientras era oprimido sino
mientras era un instrumento de opresión. Regresó de alguna parte de mi
conciencia, de mi memoria, de la historia de mi vida, y tomó completamente el
control, así que aquí estoy.» (2)
Después de 3 años en Costa Rica, a los 19 años su familia lo llevó a Estados
Unidos donde su abuela era ciudadana norteamericana.
Camilo entró en el ejercito de los EEUU en 1995 atraído por los sobornos que los
reclutadores ofrecían entre 30.000 y 40.000 dólares como «ayuda» para pagar sus
estudios universitarios. Fue reclutado en el último año de su escuela secundaria
(1).
De 1995 a 1998, fue un soldado de infantería en una unidad mecanizada en Texas.
Luego regresó a la universidad de psicología y se unió a la Guardia Nacional.
Cada contrato militar se firma por tres años, pero en realidad dura ocho años,
así que aún tenía cuatro y medio antes de que terminase su plazo. Apenas un
semestre antes de obtener su graduación universitaria, y justo dos meses antes
del término del contrato de ocho años, su unidad fue activada para ir a Iraq en
apoyo a la Operación «Libertad para Iraq» a donde fue destinado en abril de
2003.
Antes de incorporarse ya tenía sus dudas sobre los motivos de esa guerra.
» No estaba de acuerdo con la tendencia del gobierno a gritar «¡Guerra!» pese a
carecer de evidencias de armas de destrucción masiva, y de nexos entre los
ataques terroristas del 11 de septiembre y Saddam Hussein. Acerca de casi todo
lo que decían por lo que íbamos a la guerra, porque no parecía tener sentido.
Así que estaba en desacuerdo con las razones que daba el gobierno…» (2)
Pero cuando llegó allí comenzó a dudar seriamente sobre la moralidad y la
legalidad de la guerra.
«Una vez que fuimos a Iraq y comenzamos a meternos bajo fuego, y comenzamos a
ser emboscados y atacados con cohetes y morteros y dispositivos explosivos
artesanales en el camino, comenzamos de hecho a mirar el rostro real de la
guerra, saben: gente muriendo…» (2)
En octubre de 2003 regresó a Estados Unidos con un permiso de dos semanas, y sus
dudas se convirtieron en certezas. Antes de acabar su permiso ya sabía que no
se reincorporaría a su unidad en Iraq.
«empiezas a hacerte preguntas sobre la validez de las razones dadas para la
guerra, intentas encontrar tus propias justificaciones para hacer todo lo que
hiciste, y bueno, por ser parte de una guerra.
Y al final encuentras que es… es una guerra imperialista, y es una guerra para
el beneficio corporativo, y bueno, ni una persona debería morir por eso. Así que
con la conciencia clara, no podía regresar. No podía ser parte de ello. Así que
decidí no regresar.» (2)
El 16 de marzo de 2004 solicitó ser licenciado como objetor de conciencia,
afirmando que creía que la guerra y la ocupación de Iraq eran «ilegales e
inmorales» y desaprobando la conducta de las tropas estadounidenses con los
civiles y prisioneros iraquíes.
En su solicitud para que se le concediera la condición de objetor de conciencia,
Camilo Mejía describió las condiciones de detención de los prisioneros iraquíes,
antes de que los medios de comunicación a finales de año dieran a conocer
algunos casos presentados como excepcionales. Describió como a los soldados se
les ordenaba «quebrar la voluntad del detenido» utilizando métodos como
impedirles dormir golpeando paredes de metal con mazos y cargar armas al oído.
También contó cómo presenció el asesinato de civiles, mujeres y niños incluidos.
«Intenté hacer legal mi caso a través de los canales legales apropiados entre
los militares. Las cosas no funcionaron, así que busqué consejo civil me escondí
y escribí mi solicitud para ser objetor de conciencia.» (2)
En marzo del año pasado Camilo abandonó valientemente la clandestinidad y dio la
cara. «públicamente expresé mi oposición a la guerra, en términos morales,
religiosos, espirituales, éticos y políticos. Dije que esta es una guerra por el
petróleo, y que no soy un mercenario, y no iba a participar de la guerra, y
procedí a entregarme al derecho militar luego de eso».(2)
Incluso participó en programas de TV y fue entrevistado por Michael Moore.
El 21 de mayo de 2004, un tribunal militar estadounidense le condenó a un año
de cárcel por deserción. Además en la prisión fue condenado a confinamiento
solitario sin duda para intentar evitar que contaminase a otros presos con su
visión crítica. Fue condenado también a degradación de E6 a E1, reducción de dos
tercios de su paga y una licencia por mala conducta.
Amnistía Internacional lo consideró desde 2004 preso de conciencia, al contrario
que el tribunal militar que lo juzgó, encarcelado por negarse a participar en la
guerra por motivos de conciencia (3).
El ex fiscal general del estado Ramsey Clark, comparando el caso con el de los
torturadores del ejército hizo referencia a «la increíble ironía que supone el
hecho de que estamos juzgando a soldados en Iraq por violar el derecho
internacional y a un soldado en Estados Unidos por negarse a hacerlo».
Con 28 años, pasó su sentencia en Fort Sill, Oklahoma, encerrado en una
instalación de confinamiento durante ocho meses y tres semanas (salió antes por
buena conducta y trabajo cumplido).
Desde su liberación ha seguido comprometido con el movimiento contra la guerra
dando conferencias por todo el país:
«Estoy acá para decir que continúo en desacuerdo no solamente con esta guerra
sino con todas, y sigo diciendo que esta es una guerra por el petróleo y por la
dominación imperialista, y sigo prestando mi voz para hablar y decir que no
deberíamos estar allá.»
Su madre Maritza Castillo, que intentó infructuosamente que no entrara en el
ejército y le apoyó durante su encarcelamiento, ha resaltado en una entrevista:
«Es importante que el mundo sepa que hay miles de soldados, jóvenes resistiendo
a la guerra; mi hijo fue el primero en denunciarlo públicamente, pero hay muchos
que están huyendo a otros países, y dentro de los EEUU muchos viven escondidos,
en la oscuridad, huyendo para no ir. Hay además un movimiento que se está
organizando de veteranos de Iraq contra la guerra, junto con veteranos de
Vietnam, y hay cientos de jóvenes que se están aplicando a la objeción de
conciencia».(1)
Referencias enlaces y contactos.
(1) Omar sierra «entrevista a Maritza Castillo »
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=9138
(2) Ron Smith «El largo viaje de conciencia de Camilo Mejía desde Nicaragua a
Iraq y hasta la prisión militar». » The Narco News Bulletin. 10 de mayo de 2005
http://www.narconews.com/Issue37/articulo1284.html
«RECUPERAR MI HUMANIDAD».
Carta del Sargento Camilo Mejía. Militar del ejército USA condenado a prisión
por no querer participar en la guerra de Iraq.
«Fui enviado a Iraq en abril de 2003 y en octubre regresé a Estados Unidos con
licencia por dos semanas. Retornar a casa me dio la oportunidad de poner mis
pensamientos en orden y escuchar lo que mi conciencia me decía. La gente me
preguntaba por mis experiencias de la guerra y al responder volvía a vivir todos
los horrores: los tiroteos, las emboscadas, la vez que vi cómo arrastraban por
los hombros a un joven iraquí sobre un charco de su propia sangre o cuando el
fuego de nuestras ametralladoras le arrancó la cabeza a un inocente. La vez que
presencié el derrumbe emocional de un soldado porque había matado a un niño, o
cuando un anciano cayó de rodillas y gritaba levantando los brazos al cielo,
como preguntando a Dios por qué nos habíamos llevado el cuerpo sin vida de su
hijo.
Pensé en el sufrimiento de un pueblo cuya patria estaba en ruinas y encima era
sometido a nuevas humillaciones por los allanamientos, las patrullas y los
toques de queda de un ejército de ocupación.
Y caí en cuenta de que ninguna de las razones que nos dieron para estar en Iraq
era cierta. No había armas de destrucción masiva. No había vínculo entre Saddam
Hussein y Al Qaeda. No ayudábamos al pueblo iraquí y ese pueblo no nos quiere
tener allá. No prevenimos el terrorismo ni hacemos más seguro a nuestro país. No
pude encontrar una sola razón para haber estado allá, disparando contra personas
y siendo blanco de disparos.
Venir a casa me dio claridad para ver la línea entre el deber militar y la
obligación moral. Me di cuenta de que formaba parte de una guerra que me parecía
inmoral y criminal, una guerra de agresión, una guerra de dominación imperial.
Me di cuenta de que actuar según mis principios resultaba incompatible con mi
función en el ejército, y concluí que no podía volver a Iraq.
Al deponer mi arma escogí reafirmarme como ser humano. No he desertado del
ejército ni he sido desleal a los hombres y mujeres del ejército. No he sido
desleal a una patria. Solamente he sido leal a mis principios.
Cuando me entregué, con todos mis temores y dudas, no lo hice únicamente por mí.
Lo hice por el pueblo de Iraq, incluso por los iraquíes que me dispararon: ellos
sólo estaban del otro lado de un campo de batalla en el que la guerra misma es
el único enemigo. Lo hice por los niños de Iraq, que son víctimas de las minas y
del uranio empobrecido*. Lo hice por los millares de civiles desconocidos que
han muerto en la guerra. El tiempo que dure en prisión es un precio pequeño
comparado con el que iraquíes y estadounidenses han pagado con su vida. Un
precio pequeño comparado con el que la humanidad ha pagado por la guerra.
Muchos me han llamado cobarde, otros me dicen héroe. Creo que se me puede
encontrar en algún punto medio. A quienes me han dicho héroe les digo que no
creo en los héroes, pero sí creo que personas ordinarias pueden hacer cosas
extraordinarias.
A quienes me llaman cobarde les digo que se equivocan y que, sin saberlo,
también tienen razón. Se equivocan en creer que dejé la guerra por miedo de que
me mataran. Reconozco que había miedo, pero también estaba el temor de matar
inocentes, de colocarme en posición de tener que matar para sobrevivir, de
perder mi alma en el proceso de salvar mi cuerpo, de perderme para mi hija, para
la gente que me ama, para el hombre que antes fui, el hombre que quiero ser.
Tenía miedo de despertar una mañana y darme cuenta de que mi humanidad me había
abandonado.
Digo sin ningún orgullo que desempeñé mi cometido como soldado. Mandé un
batallón de infantería en combate y nunca dejamos de cumplir nuestra misión.
Pero quienes me llaman cobarde, sin saberlo, también tienen razón. Fui cobarde
no por dejar la guerra, sino por haber sido parte de ella en un principio.
Oponerme a la guerra y resistirla era mi deber moral, un deber que me llamaba a
realizar una acción basada en principios. En vez de mi deber moral como ser
humano opté por cumplir mi deber de soldado. Todo porque tuve miedo. Estaba
aterrado: no quería enfrentar al gobierno y al ejército, temía el castigo y la
humillación. Fui a la guerra porque en ese momento era un cobarde, y por eso
pido perdón a mis soldados, por no ser líder en lo que debí serlo.
También pido perdón al pueblo iraquí. A él le digo que lamento los toques de
queda, los allanamientos, las matanzas. Ojalá encuentren en sus corazones ese
perdón para mí.
Una de las razones por las que no me opuse a la guerra en un principio fue
porque tenía miedo de perder mi libertad. Hoy, sentado tras barrotes, me doy
cuenta de que existen distintos tipos de libertad, y que pese a mi confinamiento
sigo libre en muchas formas importantes. ¿De qué sirve la libertad si tenemos
miedo de seguir los dictados de nuestra conciencia? ¿De qué sirve si no somos
capaces de vivir con nuestros actos? Estoy confinado a una prisión, pero me
siento más conectado que nunca con toda la humanidad. Detrás de estos barrotes
soy un hombre libre porque escuché a un poder superior, la voz de mi conciencia.
Mientras estaba confinado en aislamiento total, me encontré un poema de un
hombre que rechazó y se resistió al gobierno de la Alemania nazi. Por ello fue
ejecutado. Se llamaba Alfred Hanshofer y escribió este poema mientras aguardaba
la ejecución.
Culpa
La carga de mi culpa ante la ley es ligera sobre mis hombros;
conspirar era mi deber para con el pueblo:
de no ser así habría sido un criminal.
Soy culpable, pero no en la forma que creen.
Debí haber cumplido mi deber antes, hice mal;
debí llamar al mal por su nombre,
vacilé demasiado tiempo en condenarlo.
Ahora me acuso con el corazón:
he traicionado mi conciencia demasiado tiempo, me engañé a mí mismo y a mi
prójimo.
Desde el principio supe el camino que seguía el mal».
(* ) Nota de la editorial: El uranio empobrecido no es uranio empobrecido. Ver
boletines anteriores de CIAR.
Carta publicada por – A.N.S.W.E.R. Coalition. Act Now to Stop War & End Racism.
http://www.ANSWERcoalition.org
info@internationalanswer.org
National Office in Washington DC: 202-544-3389
New York City: 212-533-0417
Los Angeles: 323-464-1636
San Francisco: 415-821-6545
Medios de comunicación llamar al 202-544-3389.
Una entrevista con Camilo ha sido incluida en el vídeo contra el reclutamiento
de activ8media, «Army of None: What Military Recruiters Aren’t Telling You».
Pueden encontrar más información sobre este proyecto en activ8media.org.
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Boletín «Armas contra las guerras»
Colectivo de Investigación sobre las Armas Radiactivas
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> Siguen bajando las tasas de reclutamiento en el ejército estadounidense
hola y estoy de acuerdo con el sargento que esta guerra se hiso com proposito para conseguir el petroleo y no ayudar a la libertad de los iraquies es mejor dicho todo esta guerra se hiso por politica y intereses propios para ellos gracias, ademas el ejercito español ha bajado en tropa por que con el sueldo que les paga no les alcansa para nada y por eso el ejercito español se va a quedar sin gente ademas nunca reconocen a los que trabajan o sea a la tropa todas las medallas para los comandantes y ellos que no hacen nada tiene muchas medalles por tocarse la polla
> Siguen bajando las tasas de reclutamiento en el ejército estadounidense
QUISA EL TERMINO «IMPERIALISTA» SUENE CLASICISTA; PERO NO ES LO QUE ESTOS EUROPEOS INVASORES (NORTEAMERICANOS) AN ESTADO REALIZANDO DESDE EL SIGLO XVII. AHORA QUE LAS NOTICIAS SEAN MERCADOTECNEA DE LOS MALDITOS AMERICANOS DONDE A VECES SE MUESTRE EDITADO POR SUPUESTO, EL OBJETIVO DE SUS PREMEDITADAS GUERRAS ES OTRO TOPICO. PERO EN BUENO, MIENTRAS NUESTROS PUEBLOS SIGAN EN DESACUERDO CON SUS POLITICAS MEDIOCRES Y ANQUILOSADAS NO DEJAREMOS DE SER TITERES DEL MAS FUERTE. RESPETUOSAMENTE, PARA QUIEN DESEE UNA MEJOR VIDA PARA SU FAMILIA.