Los niños tienen sus propios motivos pata decidir con quienes estar. Los procesos de duelo de los niños frente a una separación de los padres en una familia nuclear tradicional no son los mismos que en una familia extensa, como las que eran frecuentes antes de que la modernidad redujese los actores del entorno familiar a la familia nuclear restringida. Evidentemente, cuantos menos personajes convivan en una familia los procesos de pérdida o alejamiento de un progenitor o progenitora serán más dolorosos, porque cuanto más reducido es el núcleo familiar más dependencia existe de los niños con respecto a sus padres. La familia nuclear tradicional tiene una mayor posibilidad de intimidad pero tiene su otra cara no tan grata cuando se produce una separación. Suele presentarse como una garantía de la salud psíquica de los hijos desde los discursos conservadores, pero –como es habitual- estos discursos escapan de la particularidad de los casos concretos para caer en tópicos generales que quieres presentarse como invariantes incuestionadas.

Familias donde el padre es un maltratador al que los hijos viven con terror, donde son testigos de las palizas que le da a la madre o a ellos mismos, donde viven amenazados por el miedo sintiéndose impotentes para cambiar ese infierno cotidiano, o bien donde el padre es un abusador sexual que amenaza a sus hijas/os con hacer daño a su madre si cuenta lo que les está haciendo, evidentemente no son familias que ofrezcan garantías para una buena salud psíquica de los niños/as, ni son garantía de un padre que sostenga su paternidad. En estos casos no es extraño que mientras tengan que convivir con el padre desarrollen estrategias defensivas del tipo ‘identificación con el agresor’, estrategias que conocen muy bien los que han vivido en regímenes políticos militares y han sufrido la amenaza de persecución o de muerte. En estas circunstancias, cuando se produce la separación es posible abandonar esas estrategias defensivas porque ya no tienen sentido, lo que procura un alivio notorio.

Se da el caso que los niños/as que han sufrido un padre así no quieren volver a tener ningún contacto con él, sin necesidad de invocar la intervención materna que supuestamente les predispondría en su contra, como suele invocarse indiscriminadamente con el concepto de Síndrome de Alienación Parental. Tal concepto confunde fenómenos que pueden ser frecuentes en los niños frente a una separación de los padres, con un supuesto síndrome que supone una relación de causa efecto –la oposición materna a la custodia compartida sería la causa del rechazo del niño/a a ver a su padre- cuando en realidad, como bien señala Consuelo Barea en “El pretendido síndrome de alienación parental”, tanto la oposición materna a la custodia como el rechazo del niño a ver a su padre pueden tener como causa la conducta maltratadota o abusiva del padre. Por eso resulta peligroso invocar SAP en estos casos extremos de padres violentos o abusadores sexuales. Pero vayamos a casos más comunes.

Los niños son muy sensibles al lenguaje corporal, a los gestos, a los tonos de voz, a los cuales dan más credibilidad que a las palabras que se les dicen. Pueden percibir perfectamente si hay cariño sincero o meramente una obligación que se soporta o bien indiferencia. Es difícil pensar que un hombre que siempre ha delegado en su mujer la tarea del cuidado de los niños, sin participar él mismo de ese cuidado, sepa cómo actuar con ellos porque hay una distancia afectiva que tendrá que salvar, desarrollar la capacidad de ser cuidador no es fácil porque en realidad no los conoce demasiado. Además los niños, cuando tienen que estar con el padre separado, están lejos del entorno habitual que los acompaña, de sus cosas, de sus juguetes, de su ropa, de sus amigos, de su casa habitual, de la madre, por lo que pueden sentir temor o malestar por dejarla sola mientras ellos están con papá, que seguramente no los trata igual. Menciono sólo algunos detalles generales que explican bastante bien por qué algunos niños no quieren ir con su padre o se muestran molestos cuando tienen que hacerlo. Estas circunstancias que afectan a los procesos de duelo son bastante frecuentes y es extraño que no se tengan en cuenta, ni aún en los casos en que hay batallas legales por la custodia del hijo, invocando ese rechazo al padre como resultado de una actitud malintencionada de la madre que lo ha predispuesto en su contra.

Cada hijo/a tiene una forma particular de reaccionar frente al alejamiento del padre de la familia, que -más allá de los argumentos razonables que se les pueda explicar- sus emociones más primarias les pueden en ciertos casos hacer vivir esa situación como un abandono, como falta de cariño, y esa sensación les produce resentimiento que puede volverse en contra tanto del padre como de la madre. Cuánto más pequeños son los niños/as más expuestos a tener reacciones más primarias y exclusivamente emocionales que superan todo razonamiento. En otros casos, si los niños/as son muy celosos, pueden sentirse gratificados de tener tanto al padre como a la madre para ellos solos cuando éstos están separados, lo que a su vez produce placer y culpa, porque no es extraños que los niños/as con su egocentrismo habitual piensen que sus padres se han separado porque ellos se han portado mal. Ya es bastante complicado para un niño/a asumir una separación de los padres, por el dolor que les provoca no poder disfrutarlos a la vez cotidianamente y también por los sentimientos de culpa que surgen en ellos. Porque para la mentalidad de un infante es corriente que se crea el causante de todo lo que sucede en la familia y, por ejemplo, que en caso de separación piense con excesiva frecuencia que los padres se han separado porque él ha sido malo o ha hecho algo que los ha fastidiado.

Si a esto se suma que siente que tiene que tomar partido por uno o por otro, a veces inducido por las disputas de padres y madres inmaduros e inmaduras que usan a los hijos como arma arrojadiza, la cuestión del duelo se complica y puede hacer aparecer en ellos sentimientos de culpabilidad o procesos melancólicos que no permiten resolver de manera más sana el inevitable duelo de la separación de sus padres. Otras veces el rechazo a ver al padre o estar con él se debe a que lo perciben desinteresado. Es frecuente que después de las separaciones –o a veces antes de que se produzcan-, los hombres ya cuenten con otra pareja, que suele ser más joven, y cuando a los niños les toca régimen de visitas al padre pueden negarse porque cuando están con él en realidad no están con él, sino con su compañera actual con quien pueden tener una relación conflictiva, no sólo por las características personales de la nueva pareja de papá sino porque se les crea un conflicto de lealtades, o sea, pueden sentirlo como una traición a su madre. Otras veces no es el padre quien se cuida de los niños cuando va a recogerlos sino la madre de éste o bien una tía o alguna mujer de su entorno familiar cercano.

Pensar que la madre tiene un poder omnímodo sobre sus hijos es caer en el prejuicio de que éstos son simplemente una tabla rasa donde escribir todo lo que se quiera en ella, pero eso es ignorar el juicio y las emociones que cada niño/a tiene en función de sus propias experiencias y emociones vividas con el progenitor que se aleja del hogar familiar.

¿Deseo de paternidad responsable o venganza narcisista? Corren tiempos difíciles para rescatar la particularidad de un proceso que afecta a cada infante cuando los padres se separan, y más aún cuando el divorcio o separación se produce en términos contenciosos, porque en esos casos lo que ha fracasado es la capacidad simbólica de resolver las cosas hablando o negociando. Habrá mujeres que manipulan a los hijos en contra de su padre y también hombres que los manipulan contra la madre, y ambos pueden utilizar a los hijos para evacuar rencores e intentar dañarse uno a otro. Entonces, cada una de las partes cree tener razón y piden la intervención de abogados y jueces que diriman las diferencias que no han podido conciliar a través del diálogo.

Pero, además, en cuestiones de reclamo por la tenencia de los hijos, a menudo lo que está en juego no es lo manifiesto sino lo oculto, que tiene que ver con la venganza hacia la mujer que se separa como motivación principal, intentando desposeerla de lo que más puede dolerle, sus hijos.

Los avances del feminismo han puesto en evidencia una situación injusta para las mujeres si pensamos en derechos humanos elementales; han luchado por equipararlos a una situación de igualdad con los derechos de los hombres, lo que ha dejado al patriarcado al desnudo en su injusticia. Según señala Miguel Lorente Acosta en Los nuevos hombre nuevos, los miedos de siempre en tiempos de igualdad: “Los cambios de roles, el acceso de las mujeres al mundo del trabajo, lo que las aleja del tradicional y único papel de amas de casa confinadas al mundo privado, el divorcio legal, las leyes que amparan su derecho de pedir que sus hijos tengan por ley el aporte económico del padre en casos de separación, la libertad sexual que les permite volver a rehacer su vida y programar la anticoncepción, todos estos avances han sido vividos por los hombres como desconcierto de su papel tradicional porque la masculinidad del patriarcado se erige sobre la convicción de la superioridad masculina sobre las mujeres, el ejercer el control sobre ellas, el hecho de ser proveedor económico de la familia, único dueño más que compañero. Desde el momento en que ellas trabajan, son libres de programar la anticoncepción con lo que se desprende de la libertad de disfrutar de relaciones sexuales sin el miedo de quedar embarazadas, son eficientes y pueden programar autónomamente su vida, el papel tradicional de los hombres ha quedado reducido a ser poco menos que un menor genitor con el temor asociado de no ser necesitado y quedar al margen de vínculos posibles”.

Unido a esto está el auge que han tomado las familias monoparentales, formadas por muchas mujeres que no quieren renunciar a la maternidad pero que no quieren hacerse cargo de un marido. Toda esta pérdida de poder, con la sensación de vulnerabilidad y de pérdida de sostén identificatorio, desconcierta a los hombres y provoca reacciones diversas: desde una inhibición y desorientación de identidad en los casos más suaves hasta una reacción violenta en que, movidos por el pánico, intentan parar el cambio de las mujeres por terror de perder poder, potencia, prestigio. El psicoanalista Óscar Strada, en un artículo titulado Furia y odio masculinos, alertaba de las consecuencias peligrosas que para un hombre tiene sentirse despojado de referencias simbólicas que sostengan su masculinidad y decía que en estos casos sólo queda el suicidio o el asesinato. Estos últimos casos son los que tristemente ilustran las crónicas de violencia doméstica, y cuando más grave es el pánico o la furia de estos hombres más grandes y graves son las consecuencias para las mujeres. Dejar atrás los ancestrales prejuicios machistas de dominio no es tarea fácil. Evidentemente, ya no convence ni queda bien sostener los postulados del patriarcado como lo hacían los hombres machistas. Pero eso no quiere decir que hayan renunciado a luchar de otro modo para intentar que las cosas vuelvan a su cauce anterior.

Nuevo machismo, nuevas estrategias . La nueva estrategia de este nuevo machismo es, invocando el derecho a la igualdad, reclamar en los casos de separación el derecho a disfrutar de sus hijos de la misma manera que disfruta la madre y ver como abusivo el hecho de que los jueces siempre hayan dado preferencia a las madres sin discusión.

¿De qué instrumento teórico se valen para conseguir sus objetivos? Del SAP, Síndrome de Alienación Parental, concepto invocado para explicar, para todos los casos y sin ninguna especificación particular, que si un hijo/a se niega a tratar a su padre es porque su madre le ha vuelto en su contra con un previo lavado de cerebro. Tenemos que ir despacio para desenmascarar los prejuicios que están contenidos en estas afirmaciones. Uno de ellos y, por cierto, muy fuerte, que en la judicatura juega un papel importante para muchos jueces, es la creencia de que es mejor tener un padre aunque sea malo, que no tener ninguno, y si éste es biológico tiene más cartas a su favor que otro que haya cumplido satisfactoriamente su papel de padre social. Este prejuicio es consecuencia de una premisa que supone que para un buen desarrollo psíquico del niño/a la presencia del padre es fundamental, para separarlo de la captura que la madre haría de la subjetividad y deseo del niño/a.

¿Por qué preocupa hoy la presencia del padre más que en otras épocas? En los mejores casos, están los de hombres que, cansados de su masculinidad tradicional y conscientes del peso excesivo que pagan por sostenerla, quieren acceder a una maneras más tradicionalmente femeninas, como implicarse en la crianza de los hijos, no desempeñar el triste y agotador papel de ser el proveedor económico de la familia y poco más, y piden que se les respete ese derecho. Ésta, por supuesto, es una aspiración justa si nace de un deseo sincero de ejercer una paternidad, pero en esos casos es difícil pensar que un padre así exponga a sus hijos al maltrato psicológico que supone el hacerlos pasar por los procesos usuales cuando se invoca el SAP, o cuando los hijos se desgarran de dolor por verse obligados a tener que irse con su padre contra su voluntad y en algunos casos con prohibición expresa de ver a su madre durante largos periodos de tiempo (que se suponen necesarios para ‘desprogramar’ a esos hijos de la supuesta alienación que les ha provocado su malévola madre con lavado de cerebro incluido). Recordemos a Salomón cuando se vio en grado de tener que decidir a quien dejar un niño al que dos mujeres diferentes reclamaban como suyo. Él decidió cortar al niño en dos y la verdadera madre del niño prefirió renunciar a él antes que someterlo a la muerte. Extrapolando el personaje podríamos pensar que un padre amoroso no querría infligir ese sufrimiento a sus hijos, que más que obligarlos a estar con él querría convencerlos, ganarse su afecto.

En cambio, una madre que se opone a la custodia compartida muchas veces lo hace para proteger a sus hijos de los excesos tanto violentos como sexuales del padre o de su negligencia. Por eso es llamativo y hace pensar más en la mala fe de aquellos padres que libran batallas que resultan cruentas para los hijos cuando reclaman su custodia. No olvidemos las ventajas que procura la custodia compartida a los padres que la reclaman. Además de seguir controlando a su mujer y sus hijos, evitan el pago de pensiones alimenticias y pueden seguir disfrutando del hogar conyugal.

El hombre que es dejado, cuanto más machista es, más desarrolla un afán de venganza hacia su mujer, y ¿qué manera más eficaz de hacerle daño que apropiándose de lo que tradicionalmente no sólo más quiere sino que más afecta a su identidad femenina en esta cultura?

El amor hay que ganarlo. El amor hay que ganarlo, no se puede imponer. Sin embargo, el patriarcado, fiel a sus consignas, prefiere creer que tiene una misión que cumplir u que el daño que puede producir en esas circunstancias es por el bien del hijo/a. Estos son los supuestos más íntimos del patriarcado, por eso el SAP triunfa, porque ya no importan los casos particulares, ni si es justo o no que el niño sea respetado. Se trata de imponer al padre cuando en su estela desfalleciente no encuentra un lugar donde sostenerse en estos tiempos postmodernos.

Fuente: http://mys.matriz.net/mys2728/2728_sumario.htm

Más información: http://www.edesclee.com/products.php/ISBN9788433023315

También en Tortuga: http://www.grupotortuga.com/Legislar-contra-el-amor-la-Ley-de

21 thoughts on “«Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo”
  1. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
    Tu relato no es muy objetivo y se nota que hablas desde tu propia experiencia. Ni los hombres son siempre los abusadores y los maltratadores y ni las mujeres son tan buenas. Nosotras también empleamos otro tipo de violencia, pero en definitiva violencia. Yo soy mujer y para mi desgracia tengo que ver cada día como algunas madres superponen sus relaciones intimas a las que tienen con sus hijos, como arrojan todo su odio y rencor contra ellos, porque no superan sus rupturas y porque son excesivamente dependientes emocionalmente. Yo no creo que haya que separar a los hijos de sus padres y que las madres por si solas sean capaces de darles la mejor de las educaciones. Para ser padre o madre hay que tener o desarrollar un amor extraordinariamente generoso y ponerte en último lugar. La prioridad son los hijos, sobretodo cuando son tan dependientes. Lo más importante es una educación, el padre no es mejor que la madre ni viceversa. Hay etapas donde los padres tienen que estar porque sino la personalidad del niño no se desarrollará con normalidad y en equilibrio.

    1. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
      Definitivamente hay casos distintos, pero en la sociedad machista un hombre no soporta ser dejado por una mujer e intenta vengarse a como dé lugar: privándola de sustento económico y si esto no da resultados intentando quitarle a los niños o incluso maltratandolos para herir a la madre. Incluso es un método muy eficaz para dejar de pagar alimentos y solicitarlos a su vez a la mujer.
      Vivo esta pesadilla durante los últimos tres años y estoy agotada emocionalmente pero no puedo abandonar mi lucha por mi hija.

      1. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
        Y realmente te creerás lo que dices… se nota que eres una Feminazi que quiere vivir eternamente a costa de quien un día fue su pareja y amargarlo y destrozarlo lo máximo posible, aunque sea a costa de la salud mental de tu hijo/a.
        MUY TRISTE que seais así y prejuzguéis las capacidades, deseos y el amor por los hijos que puede sentir alguien en función de su sexo.
        Poneros a trabajar y a vivir según vuestras posibilidades, como hacemos los demás, SINVERGÜENZAS, QUE SOIS UNAS SINVERGÜENZAS. Dejad de chupar del bote y de aprovecharos de haber tenido hijos y dejad que los padres podamos pasar, al menos, la mitad de su vida con ellos.

        1. «Sndrome de alienacin parental»: el amor hay que ganarlo
          No me gusta tu articulo. Mi pareja lo ha tenido difcil para ver a su hija porque su madre siempre le ha puesto infinidad de problemas Hay mucha resentida, como parece tu caso. Pero hay hombres maravillosos padres estupendos viviendo un autentico calvario por culpa de malas madres, que encima van de madre coraje, causando un dao irreversible a sus hijos

          1. «Sndrome de alienacin parental»: el amor hay que ganarlo
            Otra persona que sin conocerme se atribuye llamarme resentida. Te remito a leer mi respuesta al comentario anterior a éste. No me gusta repetir tantas veces lo mismo.
            Nunca he negado que existan buenos padres, que puedan verse afectados por madres maliciosas, pero lo que también he visto es que hay de todo. Y mi insistencia en que hay que analizar profundamente el CASO POR CASO, parece que no se oye ni se lee ni se escucha.

        2. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
          Es curioso…. conozco algunos casos de «padres» que han demandado a sus ex parejas para rebajar la pensión de alimentos en favor de sus hijos pero nunca lo han hecho para ver más tiempo a sus hijos….. y a eso se les llama padres???? Lo único que os preocupa es el dinero!! Impresentables!!

          1. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
            EH AHI…TU PREOCUPACION Y TU PROPIO INTERES,,,,EL DINERO…

        3. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
          ASI ES… TODO EL DIA CHUPANDO DEL BOTE MARINERO

        4. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
          No sé que quieres decir cuando dices que soy una Feminazi. Yo he enviudado muy joven y mi marido murió en un accidente de tráfico. Siempre tuve que mantenerme a mi misma y a mi hija, con lo que no sé lo que es «chupar del bote» . Dediqué mi vida a cuidar a mis seres queridos y a desarrollar una profesión que tiene como objeto cuidar a los demás. Siempre permití que mi hija disfrutara de su padre y aún después de muerto, sigo manteniendo el recuerdo de quien fue para que mi hija tenga una buena imagen suya. De modo, que puedes ser muy injusto ofendiendo e insultando gratuitamente a quien no conoces. Generalizando de esa manera caes en lo mismo que pretendes criticar.

        5. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
          Por fin un poco de cordura en este tema! Soy mujer, soy madre y me avergüenzo de todas aquellas que hacen llamárselo sólo por haber parido! Ser madre es mucho más, es entender que nuestros hijos necesitan a sus padres.No son de nuestra propiedad y que ellos pidan la custodia compartida no es una venganza sino un DERECHO! Vosotras las féminas sois incoherentes y os contradecís continuamente. Pedid igualdad cuando sepáis lo que significa.

      2. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
        Yo tambien llevo 4 años metida en esto. Mi ex me hace la vida imposible con el dinero y cuando ha visto que la ley, gracias a Dios, nos protege, va a amargarme a traves de los niños. Si esto es amar a unos hijos prefiero que no los ame.
        No aceptar las decisiones de los otros hace mucho daño.
        Maria

      3. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
        Ni todas las mujeres son buenas, ni todos hombres serán malos. Tiene que haber de todo. Pero por propia experiencia. Hay mujeres que ni viven ni dejan vivir. Y por hacer daño a su ex pareja, son capazes de todo. Y no pensamos realmente, en lo que verdad importa, que es el menor. Los complicamos la vida, con odios, reproches y tonterías. Porfabor hay que ser más humano. Gracias

  2. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
    No estoy en nada de acuerdo con el enfoque de éste artículo. Por supuesto que existen casos como los que describes, pero también hay mujeres manipuladoras, rencorosas y hechas un nido de odio que hacen todo lo posible para alejar a sus hijos de su padre, aunque éste se comporte de forma adecuada y cumpla con todas las obligaciones.
    Y también hablo de desde la experiencia, que yo como mujer, vivo a través de mi pareja. Y soy partícipe de su sufrimiento e impotencia. Da lo mismo que intentes por todos los medios hacer las cosas más que perfectas. Parece que cuanto mejor te portas, más opciones das a que se te ningunee, se te humille y se aprovechen de tu buena voluntad.
    Da igual que seas hombre o mujer, cuando a tu ex le da por amargarte la vida y se vale de los hijos para ello, el dolor es el mismo seas del sexo que seas.

    1. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
      Psicologa feminista o mujer resentida?? No me ha gustado para nada tu exposicion e idea de lo que es alineacion parental. Soy mujer y separada,y reconozco que hay muchisimas mujeres que utilizan a sus hijos para vengarse de sus ex.

      1. «Síndrome de alienación parental»: el amor hay que ganarlo
        Ser psicóloga feminista no es lo mismo que ser mujer resentida. No tienes ni idea de lo que es el feminismo, una teoría que pretende la equiparación de derechos para hombres y mujeres y que beneficia a los dos sexos. Tampoco tienes experiencia de otros casos donde hay hombres que utilizan a sus hijos para vengarse de sus ex mujeres. Cuando se habla de muchas mujeres o cuando se habla de muchos hombres para hacer caer la responsabilidad del mal en el otro o la otra, se está generalizando y dando una visión de la realidad totalmente influida por creencias propias, no por hechos. Por eso insisto, en que para hablar con seguridad y sin faltar a la verdad. tomemos Caso por Caso para decidir qué es lo que sucede en esas situaciones y miremos las estadísticas. Se puede hablar sin ofender, por otra parte, sobre todo a quien no conoces.

  3. Rechazo
    Este tipo de lo que podría denominarse intento de comunicación sin mayor fundamentación que la ideología ciega, solo puede obedecer a una mente enferma y dilatada (consumo de estupefacientes o tratamiento psiquiátrico).

    Posiblemente estemos ante una persona con algún tipo de trastorno o demencia.

    Es evidente y, más que evidente, que si tienes esta posición en el índice de google es porque el índice se «toca» para favorecer el dictado del poder.

    ¡Operaté!

    1. Rechazo
      Texto totalmente parcial y feminista. Conste que soy mujer y madre de dos hijos.
      No estoy de acuerdo.

      1. Rechazo
        Toda la razon que lastima que este tipo de gentuza tenga alguna carrera para poder engañar a las personas con estos argumentos tan estupidos yo nunca le pegue a mi ex no le grite no nada y en cambio ella si me llego a pegar mi unico pecado fue decirle que preferia la amistad de mi hermana de la cual ella siempre se quejaba porque somos muy buenos amigos asi que ell se puso loca y no me dejo ver a mi bebe durante 8 meses ovbiamente yo la tuve que demandar para que alguien la obligara porque yo siempre le he dado dinero para mi bebe (tengo pruebas aunque ella siempre dixe que no le doy) pero ahora veo siempre en su fb como empieza su trbajo de alienacion empezando con sus amistdes que ya me odian y ni soquiera me conocen pero he leido que es ina de las cosas que hacen los alienadores y de hecho yo la vi hablandole mal a mi bebe de mi

        1. Rechazo
          Lamento muchísimo tu situación personal. Es muy nefasto que un progenitor o progenitora hable mal a sus hijos de su pareja, porque olvida que está haciendo daño a los hijos. Cuando se trata de un padre amoroso como parece ser tu caso, es lamentable que la madre de tus hijos no sepa diferenciar sus problemas contigo y separarlos de la relación que tiene con vuestros hijos. Es lamentable que una dificultad de poder llegar a situaciones de acuerdo hablando se tenga que llegar a demandas judiciales que a los niños les hacen bastante daño. Tienes toda mi solidaridad si las cosas son como las relatas. Un saludo

    2. Rechazo
      Un sabio dijo una vez que no te rebajes a hablar con un necio porque en ese terreno tiene más experiencia que tú.
      Ni estoy en tratamiento psiquiátrico ni tomo estupefacientes. Mis afirmaciones no responden a una ideología ciega sino a conocimientos de los que veo que tú no tienes ni idea.

  4. «Sndrome de alienacin parental»: el amor hay que ganarlo
    Enhorabuena por el artculo. Es tal cual. Por desgracia para muchos hijos.

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