El equipo de fútbol al que fusilaron durante la disputa de un partido

Rubén Rodríguez

Nadie se explica qué ocurrió exactamente en la tarde del 11 de octubre en Táchira, localidad de Venezuela fronteriza con Colombia. Veinticinco personas fuertemente armadas se presentaron sobre el césped en el que se disputaba el encuentro entre los equipo de El Salvador y Los Maniceros para secuestrar a doce integrantes del conjunto visitante. De ellos, diez fueron asesinados a sangre fría: sólo uno de ellos consiguió salir con vida. Del jugador restante no se han tenido noticias hasta el momento.

El Salvador y Los Maniceros se encontraban en mitad del partido que enfrentaba a ambos conjuntos cuando, de manera repentina, una banda armada se presentó en el terreno de juego. Tras detener el partido, el jefe de los secuestradores ‘robó’ al árbitro la relación de jugadores que estaban disputando el partido, para nombrar, uno a uno, a todo el equipo de Los Maniceros.

Tras ‘pasar revista’, esta banda secuestró a doce de los integrantes de la plantilla visitante, para maniatarles y sacarles del campo de juego a la fuerza. Los captores no hacían más que preguntar a los secuestrados por los jefes ‘paracos’ (paramilitares), ante la incredulidad de los deportistas. Tras un largo trayecto a bordo de un camión, los jugadores fueron llevados bajo un puente, donde estuvieron retenidos hasta el fatídico momento.

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Sólo uno de ellos se salvó: José Luis Arenas Sánchez quien, con una herida de bala en el cuello, consiguió sobrevivir a la masacre. Aún no se explica por qué él ha salido con vida y el resto de sus compañeros no lo ha conseguido. Dicho testigo relató que sus secuestradores se encontraban ataviados con camisas negras con imágenes del ‘Ché’ Guevara, pantalones de camuflaje y botas militares. Al mando, un tal ‘Payaso’, alias con el que el resto se dirigían a su jefe.

Según aseguran fuentes del gobierno de Táchira, municipio donde se llevó a cabo esta matanza, los jugadores fueron atados con cadenas bajo un puente de esta localidad, aunque se les comunicó que serían liberados. Quién sabe si este secuestro y posterior asesinato se produjo por un error o un ajuste de cuentas, pero el caso es que diez jugadores fueron ajusticiados sin aparente explicación.

Un error de cálculo de sus secuestradores a la hora de disparar a Arenas Sánchez es lo único que le hace seguir con vida. Aún se desconoce el paradero del duodécimo integrante secuestrado, aunque todo hace apuntar que también fue asesinado a sangre fría. Las autoridades venezolanas barajan la hipótesis de que estos secuestradores formen parte del Ejército de Liberación Nacional colombiano.

El fútbol se ha teñido de luto después de tal tremendo suceso. Diez jugadores de fútbol perdieron la vida en extrañas circunstancias a manos de un grupo paramilitar. Uno más fue herido y otro ha desaparecido. «Quien nada debe, nada debe temer», escuchó el superviviente de boca de sus secuestradores. La masacre de Los Maniceros pasará a formar parte de la historia negra del fútbol.

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Hallan 10 cuerpos en Venezuela que podrían ser de colombianos secuestrados

Efe | Caracas

Los cuerpos de diez personas, todos con impactos de bala, fueron hallados en una zona de la frontera de Venezuela con Colombia próxima al lugar donde el pasado 11 de octubre fueron secuestrados doce vendedores ambulantes colombianos.

Según medios informáticos venezolanos, el secretario de gobierno del Táchira de Leomagno Flores, responsabilizó por los hechos al brazo armado del ELN en territorio venezolano dirigido por el comandante Payaso.

También anunció que hay un sobreviviente de nacionalidad colombiana llamado Manuel Junior Cortéz, de 18 años quien está siendo atendido en el Hospital de Pregoneros, bajo la custodia del Cuerpo de Investigaciones Penales Científicas y Criminalísticas (CICPC) y la Guardia Nacional.

El hallazgo de los cuerpos fue revelado por medios de prensa del estado venezolano del Táchira, tras lo cual el director del CICPC, Wilmer Flores, informó de que investigadores han viajado al lugar.
«Se investiga si cuerpos hallados al sur del Táchira están relacionados con el secuestro múltiple», sostuvo Flores en declaraciones a los periodistas y en alusión a los integrantes colombianos del equipo de fútbol ‘Los Maniceros’.

Flores recordó que el secuestro se produjo durante un partido de fútbol en una cancha improvisada en la localidad de Chururú, a unos 850 kilómetros al oeste de Caracas, cuando unas 25 personas armadas llegó al lugar en varios vehículos.

«Pidieron (al árbitro) la lista específicamente del equipo de fútbol de ‘Los Maniceros'», llamados así porque vendían cacahuetes (maní) en vehículos de transporte público, y tras reunirles se los llevaron hacía un lugar desconocido, recordó Flores.

La emisora caraqueña Unión Radio manifestó que «de acuerdo con las informaciones preliminares, los cuerpos de los secuestrados fueron abandonados en varios sectores del Municipio Uribante, en la zona de Montaña, en los límites (de Táchira) con el estado Mérida».

Según el diario tachirense La Nación, los jóvenes plagiados fueron identificados como Rubiani Hernández, de 30 años, colombiano; Gerardo Vega, de 34, venezolano; José Luis Arenas, de 17, colombiano; Ángel Aldemar León, de 18, colombiano; Eduardo Ricardo Gamboa, 18 años, colombiano; Miguel Bello, 17 años, colombiano; Manuel Cortez, de 18, colombiano; Julián Anaya, de 17, colombiano; Carlos Adolfo Amador, de 25 años, colombiano; Pompeyo Miguel Rodríguez, 27 años, peruano; Mauricio Ospina, colombiano de 27 años, y Diego Alexis Poblador, de 25 años, venezolano.

El Diario Los Andes del Táchira indica que no se descarta que los autores sean grupos ilegales que intentan reclutar a la fuerza nuevos miembros.

Diversas organizaciones irregulares, entre ellas de guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes, actúan en la zona fronteriza de Venezuela y Colombia, donde son frecuentes los secuestros y la violencia.

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