A finales del año pasado, Elx fue la primera ciudad de España elegida por la fundación Inocente Inocente (fundación nacida como gala televisiva de A3 hace 12 años en la que se gasta una broma a famosos y se recaudan fondos
para ayudar a niños con problemas de salud), seleccionada por la Asociaciónde Comerciantes y el Ayuntamiento de la ciudad.

De este modo, se instalaron grandes estatuas simulando el famoso muñequito de papel en las entradas de la ciudad.

El concejal de Fomento, Federico Buyolo, ya calificó la campaña de novedosa y atrevida, que suponía un salto cuantitativo y cualitativo, y destacó su carácter solidario, «que redundaría en los valores que Elche ya
defiende como Ciudad Solidaria que persigue la igualdad, la solidaridad y la integración.»

Así mismo, se manifestó muy feliz de que la experiencia hubiera servido
«para ayudar a tantos niños que lo necesitan».

No consideramos que esta acción por parte del ayuntamiento hubiera sido
totalmente negativa (habrá buena voluntad en todo ésto, pero desconocemos la
gestión y resultados de este acontecimiento… habrá que pensar bien, no?),
ni mucho menos, aunque recelamos de este tipo de galas, ya que el servicio
social debe ser una OBLIGACION por parte de las instituciones, el hecho de
GARANTIZAR asistencia sanitaria y de calidad a todos sus ciudadanos, niños
inclusive, y no una excusa televisiva para en fechas navideñas hacer shows
solidarios para copar de audencia a ciertas cadenas.

Lo irónico y goyesco de todo ésto es el planteamiento y desarrollo de la
campaña de márketing, «Elx ciudad inocente inocente»; analizando la
situación económica-política y social de la ciudad, la ficción se torna en
realidad y vemos que dicha designación se corresponde a la realildad
cotidiana que nos toca sufrir a lxs trabajadorxs.

La UE sitúa a España como el país europeo con un mayor nivel de economía
sumergida (con un ratio del 23%, después de Grecia (31%). En este sentido,
Elx es un fiel reflejo de una realidad económica que por desgracia roza el
esperpento, una ciudad con unos niveles altísimos de economía sumergida y
precariedad laboral donde la gravedad de la situación es simplemente obviada
por los cargos políticos, que, «incapaces» (el capital manda señores)en
buscar enérgicamente soluciones al cumplimiento de una legalidad firmada
bajo mínimos por los sindicatos mayoritarios y la patronal (qué menos!!!!),
se dedica a echar pelotas fuera y limpiar la imagen de la ciudad a base de
fuegos de artificio con campañas que llenan ese vacío «solidario» de la
gestión de la Administración, lo que comúnmente se suele decir, «esconder
la mierda bajo la alfombra», pero con una amplia sonrisa en la cara,
alegría!

Realmente, muy bien en declarar a Elx como «ciudad inocente inocente», le
viene a la ciudad como anillo al dedo.

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