
Sacado de Guerra Eterna
Tropas norteamericanas detuvieron en dos ocasiones
en Irak a las mujeres de dos presuntos insurgentes para ‘convencer’ a
sus maridos de que se entregaran. Como era de temer, los malos no
estaban en casa cuando fueron a detenerlos, así que los soldados
prefirieron llevarse a unos… ¿rehenes es la palabra?
La información aparece en unos documentos oficiales obtenidos por la ACLU gracias
a la Ley de Libertad de Información. Incluye el testimonio de un agente
de la DIA (el servicio de inteligencia dependiente del Pentágono):
«The 28-year-old woman had three young children at
the house, one being as young as six months and still nursing. Her
husband was the primary target of the raid, with other suspect
personnel subject to detainment as well,» the memo stated.
«During the pre-operational brief, it was
recommended by TF (task force) personnel that if the wife were present,
she be detained and held in order to leverage the primary target’s
surrender,» the memo stated.
Supongo que a estas alturas ya no llamará la atención si digo que las Convenciones de Ginebra prohíben la toma de rehenes.
No hace excepciones. La prohibición rige también para todas aquellas
fuerzas militares que tienen como misión extender la democracia por el
mundo.
La táctica se ha repetido en varias ocasiones, sobre todo con los
hijos de los sospechosos. Llevarse a una madre de tres hijos, uno de
ellos de seis meses, es algo duro para la gente con escrúpulos, así que
muchas veces se conforman con los hijos varones.
Eso es lo que ocurrió en el caso del general Abed Hamed Mowhoush. Tampoco estaba en su domicilio. Los soldados detuvieron a sus cuatro hijos, de los que uno tenía entonces 15 años.
El general se entregó, aunque ya debía de suponer lo que le
esperaba. Murió mientras era torturado. Se ahogó cuando le introdujeron
al revés por un saco de dormir para convencerle de que cantara sobre
sus tratos con la insurgencia, que él siempre negó. Estaba bastante
debilitado por las palizas que había sufrido a manos de unos iraquíes a
sueldo de la CIA.
Un militar norteamericano acaba de ser condenado por esa muerte. Homicidio, no asesinato. ¿La pena? Una reprimenda y 6.000 dólares de multa. Ah, y no puede salir del cuartel en 60 días.
Hay cosas peores que tomar rehenes. Matar a un prisionero es una de ellas.