DANIEL BORASTEROS – Madrid

Nuria tenía problemas burocráticos. Unos asuntos administrativos que no cesaban desde hacía cinco años. Expedientes abiertos en la Junta de Distrito de Salamanca por el cerramiento de una terraza. El pasado miércoles consiguió cita con un funcionario para intentar zanjar el asunto. Regresó a su casa nueve horas después con todo el cuerpo magullado, sin su carné de identidad, con el móvil roto y las llaves del coche extraviadas. Según su denuncia, hasta cinco policías municipales la agredieron con brutalidad. Un extremo que el Ayuntamiento puntualiza: «Ella pegó antes a una funcionaria y a un agente. Es verdad que fue un suceso desagradable».

«El agente se abalanzó sobre mí y me lanzó contra una estantería»
Nuria tiene 53 años y es médico. Tiene la voz pausada y algo afónica. Eso es porque, dice, estuvo gritando durante dos horas. Pidiendo auxilio. Su historia comienza con una discusión sobre unas carpetas. Ella solicitó poder bajar los legajos al registro del edificio. El funcionario reaccionó acusándola de intentar robar «documentos públicos». A partir de ahí, el relato se acelera.

«Se levantó y cerró la puerta con llave mientras llamaba al agente municipal que vigila el lugar», relata Nuria, que pasa al siguiente capítulo: «Llegó el policía y también dejó la puerta cerrada, aunque yo entonces no le di importancia». Pero según la narración de Nuria, la tiene. Le quitaron su DNI y la empezaron a amenazar. Ella dijo que iba a grabar lo que allí sucediera con su móvil. «Grabar una conversación en un lugar público, sobre un asunto público e informando a quien se va a grabar es perfectamente legal», precisa.

Entonces, el agente «se abalanzó y me retorció el brazo en la espalda, después me empujó contra una estantería, más tarde me zarandeó, me empujó de nuevo y se sentó sobre mí». Ella intentó zafarse y lo consiguió, cruzando el umbral de una puerta inutilizada y topándose con un perchero.

La pesadilla prosiguió, dice, con una inmovilización consistente en usar una suerte de tablilla metálica para presionarle la muñeca que ya tenía engrilletada. «¡Socorro, me van a matar!», gritaba la mujer. Más tarde, siempre según su relato, llegaron otros cuatro policías. Uno de ellos le pegó una patada en la espalda.

Pasado el mediodía llegaron los efectivos del SAMUR, que la atendieron en la cuarta planta de la Junta de Distrito de Salamanca. Constataron que la mujer padecía «agresión y crisis de ansiedad», aunque tras trasladarla al hospital consignan el incidente como «una crisis de nervios». La atendieron y la llevaron al hospital de La Princesa. La explicación policial es que era una individua agresiva, que les había atacado y que se había autolesionado. Allí no pasó demasiado tiempo, aunque recuerda que la obligaron a ir al servicio, «dejando la puerta abierta mientras pasaba gente por los pasillos».

La jornada prosiguió en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía. En un calabozo. A la tarde -«sin que me dejaran tomar ni un caramelo ni un vaso de agua»- salió con una denuncia por «atentado contra la autoridad».

Nuria ya ha puesto una demanda por las agresiones. «Creo que es una historia que nunca hubiese pensado que podría suceder de verdad», es su colofón final antes de pedir con suavidad que se elimine su apellido.

El País


Ver en Tortuga: ¿Por qué hay tan pocos policías españoles cumpliendo condena por torturas?

14 thoughts on “«¡Socorro, me van a matar!»”
  1. «¡Socorro, me van a matar!»
    Y digo yo, ¿por qué hay tan poco rigor en la información? El artículo, de lejos, apesta por tendencioso y parcial. ¿Dónde están las declaraciones del resto de afectados y testigos? En un caso así debe de haber bastantes. No sé si ocurrió algo, pero si ocurrió, seguro que no fue así…

    1. «¡Socorro, me van a matar!»
      ¿tendencioso? Deberías leer de vez en cuando algún atestado policial…

      1. «¡Socorro, me van a matar!»
        Pues yo estoy de acuerdo. Estoy harto de leer noticias sin contrastar, declaraciones de una persona relatando historias inverosímiles sin la versión completa del resto de afectados y testigos. Vamos, que no se lo cree nadie: 5 policías pegando y dando patadas a una señora de 50 años por un problema administrativo… Han visto muchos videos de polis americanos, me temo… Pero lo de siempre, sin contrastar es mejor noticia… Me juego la cabeza a que nunca sabremos el final de la historia.

        1. «¡Socorro, me van a matar!»
          Tú no te lo crees. Vale. Pues yo sí. Mis experiencias personales con policías hacen que me resulte perfectamente verosímil que cinco policías se ensañen con una señora de 50 años y que luego le pongan una denuncia falsa por desobediencia, por atentado a la autoridad o por lo que se les ocurra. Por desgracia la honorabilidad y la ética no abundan entre los cuerpos de represión del estado.

        2. «¡Socorro, me van a matar!»
          Desde luego falta información. Dice «Le quitaron su DNI y la empezaron a amenazar». Pero, ¿por qué? ¿Qué tipo de amenazas y a cuento de qué? «Entonces el agente se abalanzó y le retorció el brazo? Pero, ¿por qué? ¿Un agente loco delante de otro funcionario loco, rodeados de funcionarios locos con sed de maltratar a una señora que no ha hecho nada? Y qué pasa, que llama a los polis colegas para divertirse pegando a una inocente señora???

          1. «¡Socorro, me van a matar!»
            Todas esas cosas se las puedes preguntar a los policías. Ellos sabrán porqué actúan como actúan.

          2. «¡Socorro, me van a matar!»
            A mí no me parece cosa de risa y me da mucha lástima la señora. Seguro que no se reía mientras se hacía esas marcas. Pero estoy de acuerdo con que se nota que falta información y, leyendo entre líneas, parece que lo más probable es que la señora perdiera los papeles, que sufriera una crisis nerviosa y que no hubiese quién la controlara. No me extrañaría que se la hubiesen tenido que llevar atada al hospital, y de ahí las marcas. Por desgracia, no sería la primera vez que lo veo.

    2. «¡Socorro, me van a matar!»
      El artículo narra lo que cuenta en primera persona la agredida. También se nombra cual es la explicación policial. Incluso el diagnóstico de los médicos que la atendieron. Ahora tú créete lo que te quieras creer, nadie te obliga a hacer tuya ninguna versión y estás en tu derecho a dudar de lo que quieras.

      Pero ya me gustaría a mí que en otro tipo de artículos sobre declaraciones de policías, guardias civiles, ministros del interior etc. se pidieran también este tipo de datos complementarios. Porque si hablamos por ejemplo de «antisistemas» o de gente acusada de ser de ETA, lo normal es que ni haya presunción de inocencia ni nada de nada y que los medios solo cuenten una de las versiones.

  2. «¡Socorro, me van a matar!»
    Otro más, de hoy mismo. ¿Qué le pasa a la policía local de madrid?

    Dos policías municipales agredieron brutalmente a dos jóvenes en Madrid

    Los hechos sucedieron el pasado fin de semana en la capital del Estados Español, en el barrio de Malasaña
    España | Gonzalo Sánchez – Tercera Información

    «Yo a ti lo que te voy a dar es una ostia que te voy a arrancar la cabeza, jipi de mierda, que os tenían que matar a todos», así se dirigió un policía municipal a un ciudadano la pasada noche del sábado en Madrid, según la denuncia presentada por las supuestas víctimas de la agresión policial.

    Casi una hora antes de la medianoche del sábado, cuatro amigos regresaban a sus casas después de pasar la tarde en un local de conciertos. José y Adolfo esperaron a sus dos amigas -una de ellas tiene una discapacidad y debe andar despacio- frente a un parquímetro, el cual miraron para saber qué hora era. En ese mismo momento un coche de la Policía Municipal se paró junto a ellos para decirles que los parquímetros no funcionaban por la noche.

    Adolfo y José respondieron que no lo estaban usando, ya que ni siquiera tenían un vehículo propio y que solo estaban esperando a unas amigas. Los agentes se bajaron inmediatamente del coche y les pidieron la identificación. Según los amigos, mostraton los DNI con total naturalidad, pero uno de los agentes se dirigió a José de la siguiente manera, «no serás tú uno de esos gilipollas que piensan que tienen derecho a no entregar el DNI», acto seguido lo empujó tan fuerte que lo tiró al suelo.

    José al levantarse, le dijo al policía, encargado de la seguridad de los ciudadanos que viven en Madrid, que no son maneras de tratarlo a lo que el policía le respondió «te vas a poner chulo encima», lo empujó de manera más violenta, tirándolo al suelo otra vez. En ese momento Adolfo señala que la situación es denunciable y pide los números de las placas de los agentes para ello. En ese instante el agente que empujó al suelo dos veces a José, empieza a patearlo.

    Fue entonces, cuando Adolfo pidió los números de las placas de los policías, en el que el policía municipal que se mantenía impasible hasta ese momento le dijo que «yo a ti lo que te voy a dar es una ostia que te voy a arrancar la cabeza, jipi de mierda, que os tenían que matar a todos». Después de expresar semejante frase, el agente responsable de la seguridad ciudadana empujó a Adolfo, tirándole al suelo, poniéndole su bota en la cabeza y pateándole la espalda.

    Carmen y Pilar, las amigas de José y Adolfo, intentan mediar en la situación, pero recibieron empujones que las tiraron al suelo, con malas consecuencias para Pilar, quien «presenta una discapacidad en uno de sus miembros inferiores» según la denuncia de los maltratados.

    Después de los supuestos hechos, llegaron más patrullas de la Policía Municipal siendo «detenidos José y Adolfo, trasladados a las dependencias forenses para practicarles un chequeo médico. A continuación son llevados a la comisaría de la C/ Leganitos donde se les practicaron las diligencias propias de una detención», según expresa el texto de la denuncia.

    El médico forense no quiso atender a uno de los dos muchachos porque «estaba actuando con chulería». Lo único que hizo uno de los maltratados fue expresar que «creo que salta a la vista» cuando el médico le preguntó si le habían pegado. Los dos amigos pasaron la noche en los calabozos, donde sufrieron, según el hermano de uno de ellos, «nuevas rondas de insultos y amenazas, en el mismo tono, y con las mismas fobias que se alegan en las denuncias».

    El familiar expresa que «hay una denuncia puesta en los Juzgados de Plaza de Castilla, por abuso de autoridad, amenazas, ensañamiento, falta de respeto, extralimitación en el cumplimiento de sus deberes, vejaciones, violación de derechos constitucionales, corporativismo, xenofobia, maltrato y lesiones. Debemos añadir que mi hermano es un trabajador por cuenta propia, que tiene escayoladas las dos manos y que no va a poder trabajar, es decir, facturar, hasta dentro de como mínimo, quince días, si tiene suerte».

    Además ha denunciado las dificultades para interponer la denuncia, ya que «las dos chicas intentaron poner una denuncia en la misma comisaría en la que estaban detenidos, pero se negaron a cursarla. El siguiente lunes, los agredidos intentaron hacer una nueva denuncia en una comisaría de la Policía Nacional de la calle Rey Francisco, en el distrito de Moncloa/Aravaca y tampoco fueron atendidos. No se les negó la posibilidad, pero se les hizo esperar y fueron ignorados por los agentes».

    Las víctimas de la agresión se han preguntado «¿Qué Cuerpos de Seguridad tenemos? ¿Qué sucede en la policía? ¿Por qué los ciudadanos están indefensos frente a la actitud de algunos agentes? ¿Cómo podemos solucionarlo?».

    http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article23017

    1. «¡Socorro, me van a matar!»
      Historias para no dormir. Por favor, no publiquen denuncias. Deberían publicar sentencias. Es lo más parecido a «los hechos». Lo demás no son más que presunciones…

      1. «¡Socorro, me van a matar!»
        Todos los medios de comunicación del mundo entero están llenos de artículos sobre hechos delictivos que aún no han sido juzgados. De hecho la noticia periodística se da en el momento en que sucede, no tres años después.

        Tú puedes leer y creer lo que te dé la gana, como se te ha dicho arriba. Pero tendrás que respetar que quienes sufren abusos policiales puedan contar su experiencia en lugares como este, por mucho que te pese, tú sabrás porqué.

  3. «¡Socorro, me van a matar!»
    [Madrid] Denuncian brutal agresión de la Policía Municipal a un ciudadano

    Publicamos, por su interés, la denuncia que nos ha sido remitida por el hermano de un ciudadano salvajemente agredido por la Policía Municipal de Madrid. En el interior pueden leer el relato de los hechos, así como fotos del parte de lesiones, y de las marcas en el cuerpo a causa de la paliza.

    Kaos. Madrid | Para Kaos en la Red |
    http://www.kaosenlared.net/noticia/madrid-denuncian-brutal-agresion-policia-municipal-ciudadano

    Pasadas las once de la noche del sábado 26 de febrero en la calle San Vicente Ferrer, esquina con Acuerdo (en el barrio madrileño de Malasaña) mi hermano regresaba a su casa después de pasar la tarde en un local de conciertos, acompañado de tres amigos. Se detuvieron a esperar a dos de ellas, que andaban rezagadas (una tiene una discapacidad y no puede andar deprisa) y mi hermano consultó la hora en un parquímetro. Un coche de la Policía Municipal se detiene frente a ellos. Reproduzco a partir de aquí el texto de la denuncia presentada:

    “Una patrulla de policía municipal en vehículo, cuya matrícula pudiera ser 0090-FBN o 0099-FBN, se detiene a nuestra altura para comunicarnos que los parquímetros no funcionan por la noche. Nosotros les respondemos que no estamos haciendo uso del parquímetro, que carecemos de vehículo, y que solamente esperamos a unas amigas. Acto seguido los agentes salen del vehículo y nos exigen identificarnos, primero a nosotros e inmediatamente después a nuestras amigas que llegan en ese momento a nuestro encuentro. Los cuatro actuamos con naturalidad y exhibimos nuestros DNI´s. El policía municipal que esta enfrente de Adolfo es un varón de complexión fuerte, estatura media-alta, tez blanca, cabello corto de color castaño oscuro. El que está enfrente de José es otro varón de complexión fuerte, estatura media, tez morena, cabello corto de color moreno, ambos con edad aproximada de 30 años. El agente que está enfrente de José le quita a éste su DNI con un gesto rápido y le dice “no serás tú uno de esos gilipollas que piensan que tienen derecho a no entregar el DNI” e inmediatamente después le empuja con vehemencia y José cae al suelo. Al levantarse del suelo le expone al agente que esas no son maneras de tratarle. El policía increpa a José “Te vas a poner chulo encima” y le vuelve a tirar al suelo, esta vez con mucha más violencia, ante lo cual Adolfo indica al otro agente que tiene delante que la actitud de su compañero no es lógica y que es denunciable, y pide el número de placa a ambos para realizar una posterior denuncia por las maneras utilizadas en la identificación.

    Mientras tanto el agente agresor se abalanza encima de José, que aún esta tirado en el suelo, golpeándole de manera reiterada y ante lo cual el agredido intenta zafarse de los golpes. El otro agente al escuchar varias veces la petición del número de placa por parte de Adolfo le dice “Yo a ti lo que te voy a dar es una ostia que te voy a arrancar la cabeza, jipi de mierda, que os tenían que matar a todos” propinándole un violento empujón a Adolfo que le hace desplazarse varios metros y caer al suelo. Acto seguido se abalanza sobre él y le inmoviliza en el suelo pisándole la cabeza con su bota y pateándole varias veces la espalda, ante lo cual Adolfo se cubre como puede recibiendo los golpes. Paralelamente Carmen y Pilar piden a los agentes que dejen de golpearles reiterando una y otra vez que no había habido motivo alguno que propiciara tan excesivo maltrato. Intentando mediar en la situación, Carmen y Pilar reciben empujones dando como resultado la caída al suelo de Pilar que presenta una discapacidad en uno de sus miembros inferiores. Esta caída provoca lesiones que se adjuntan como informe medico.

    Después acuden varias patrullas al lugar y son detenidos José y Adolfo, siendo trasladados a las dependencias forenses para practicarles un chequeo médico. A continuación son llevados a la comisaría de la C/ Leganitos donde se les practicaron las diligencias propias de una detención”.

    Los condujeron en primer lugar a recibir atención médica. El médico forense se negó a atender a mi hermano porque, según el, “estaba actuando con chulería”, es decir, alegó falta de colaboración. El motivo, él preguntó si “le habían pegado” y mi hermano respondió “creo que salta a la vista”. Eso es una falta de colaboración. Parece ser.

    De allí, los trasladaron a la comisaría de la calle Leganitos, y pasaron la noche en los calabozos. Tuvieron que soportar nuevas rondas de insultos y amenazas, en el mismo tono, y con las mismas fobias que se alegan en las denuncias. No obstante, el agente agresor, en determinado momento, quiso hablar con mi hermano, a lo que él se negó, dadas las circunstancias. Tal vez había recapacitado, tal vez quería continuar divirtiéndose. Eso, no podemos saberlo.

    En definitiva, hay una denuncia puesta en los Juzgados de Plaza de Castilla, por abuso de autoridad, amenazas, ensañamiento, falta de respeto, extralimitación en el cumplimiento de sus deberes, vejaciones, violación de derechos constitucionales, corporativismo, xenofobia, maltrato y lesiones. Debemos añadir que mi hermano es un trabajador por cuenta propia, que tiene escayoladas las dos manos y que no va a poder trabajar, es decir, facturar, hasta dentro de como mínimo, quince días, si tiene suerte.

    Las dos chicas intentaron poner una denuncia en la misma comisaría en la que estaban detenidos, pero se negaron a cursarla. El siguiente lunes, los agredidos intentaron hacer una nueva denuncia en una comisaría de la Policía Nacional de la calle Rey Francisco, en el distrito de Moncloa/Aravaca y tampoco fueron atendidos. No se les negó la posibilidad, pero se les hizo esperar y fueron ignorados por los agentes.

    A la vista de todos estos hechos, la pregunta es evidente: ¿Qué Cuerpos de Seguridad tenemos? ¿Qué sucede en la policía? ¿Por qué los ciudadanos están indefensos frente a la actitud de algunos agentes? ¿Cómo podemos solucionarlo?

    En fotos adjuntas pueden ver escaneado el parte médico que acompaña a la denuncia, así como unas fotos del estado en qué quedó el cuerpo del ciudadano atacado tras la paliza de los cuerpos policiales.

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