
PAPELILLOS DE LIAR
En un bar leo la prensa: “España aumentó más del 150% las ventas de armas en el primer trimestre de 2006”. Mientras el café me amarga intento echarle azúcar y mi amigo Luis, que es un pitagorín y malabarista de causas perdidas, me invita a soñar dulcemente y me truca: “¿Imaginas lo que se podían haber hecho en Albacete con los 1353,5 millones de euros que valen los 24 Tigres del primer contrato entre Defensa y Eurocopter?”. Yo le retruco: “¿y si se lo gastaran en Educación?”. Servilleta de papel y boli de camarero para que el genuino pacifista de el resultado: “500 bibliotecas de 5000 metros cada una, equivalente a que 500 municipios tengan una gran biblioteca”. Se queda corto y añade: “o si quieres 27 millones de libros para las universidades del país, sin contar la alegría de imprenteros, escritores, libreros…”. Y la última carta del mago: “dotar con 2002 millones de ordenadores para colegios e institutos”.
Sigo soñando que se gasta más en Educación que en Defensa, (invertir euros invirtiendo términos), esa Educación que produce democracia, crítica, participación y cultura de paz. Sueño que la cultura de guerra se extingue porque en legítima defensa se aprende a no invertir en la defensa armada, en la industria militar.
En pleno trance, llega el camarero gregario que le manda el amo, y con voz potente nos despierta al grito de: “¡A soñar a la calle!”. Como somos pacifistas viejos invitamos a toda la clientela de la barra, soñando que el café y el Tigre también les amargan. En la calle, Luis me sonríe sabiendo que la alegría, la utopía contagiosa y los sueños son nuestros.
Julián García Olivares