Lamento la tardanza en volver a aparecer (estuve más ocupado que el proctólogo de Fidel Castro). Anteriormente me fue concedido el privilegio de poder compartir con vosotros las razones por las que se supone que soy requetefascista sin ser consciente de ello. Como sigo conservando la amistad de la persona anónima que me invitó a participar (David, mimosón) no queda más opción que reincidir. Sigamos:

Otra de las razones por las que algunos me llaman fascista es por la manifiesta repugnancia que me produce la hipocresía de determinados izquierdistas “de toda la vida” al presumir de pacifismo militante. Para esa gente una guerra es una intervención armada de Estados Unidos, Israel y del ejército español en caso de gobernar la derecha; y cuando se organiza una degollina en la que no están implicados ninguno de los “malos oficiales” se le quita hierro al asunto con sarcasmos estúpidos como: “pero si ese país nadie sabe dónde está” o “allí siempre han estado matándose entre ellos, estos morenos/moros/chinos son así”.

¿Y si un gobierno de izquierdas envía tropas a la guerra? Todo cambia, la familia Bardem y compañía dejan de aullar “no a la guerra”, nadie llama asesino al Presidente, nadie habla de genocidio. Alguna protesta simbólica sin molestar al jefe y poco más. Silencio, resignación y a otra cosa, mariposa. Por eso me dan asco: antes su tribu que el sentido común.

Hasta el lenguaje es distinto e iguales desatinos se llaman de diferente manera dependiendo quien los cometa. Por si leyera estas líneas el Presidente del Gobierno le explicaré la diferencia entre eufemismo y disfemismo porque, aunque los emplea constantemente, dudo mucho que conozca su significado. Eufemismo es la expresión utilizada para evitar la dureza de una palabra o idea. Ejemplo: la guerra en la que nos mete el gobierno socialista pasa a denominarse “misión de paz”, los soldados españoles muertos en esa guerra pasan a ser “accidentes” o “víctimas de un ataque terrorista” Para nada se utiliza el término “guerra” que un gobierno progre es pacifista por definición. Esto último es lo más sangrante, porque según sean consideradas las bajas varía la cuantía de la pensión otorgada a la familia del fallecido, pero no passssa nada, que se joroben las viudas y los huérfanos, que no se trata de una guerra y hay que guardar las apariencias. Disfemismo sería justo lo contrario, utilizar una expresión peyorativa para que una idea o expresión resulte malsonante. Ejemplo: la guerra en la que nos mete el gobierno del PP tras una resolución de la ONU (sí, en Irak también hubo una ridícula resolución de Naciones Unidas) se llama “crimen contra la humanidad” y “genocidio”. Pero claro, el motivo subyacente de la segunda guerra del Golfo era el control del petróleo, mientras que en la del año 91, en la que nos metió un gobierno de izquierdas era por la liberación de Kuwait (a Felipe González y le quitaba el sueño pensar lo que sufrían esos pobres millonarios) y para nada pensaba nadie en el petróleo, que somos de izquierdas ¿verdad?

Cierto día me entretuve pinchando a un progresista de salón recordándole que el Papa es el primero en decir “no a la guerra” independientemente de quien la comience. La respuesta del personaje demostró la hondura intelectual de la progresía: “…pero el Papa lo dice con la boca pequeña y además odia a los homosexuales”. Desde entonces el progre piensa que uno es facha ultracatólico y yo pienso que él es un idiota.

Cuidaros mucho, hermanos.

P.D. ¡Che Guevara, feo!

Soy un fascista I

One thought on “Soy un fascista! II”
  1. Soy un fascista! II
    Por fín he podido leer algo que merece la pena. Algo que te anima a pensar que aún ahi gente con cabeza y llama a las cosas por su nombre, se denota que eres un tipo que estas informado. No como estos mamarracho que hablan sin informarse de lo que ocurre. Creen que el ejercito Español no tiene sentido y que aún estamos en epocas pasadas….
    ¡Joder antimilitaristas espabilar un poco y ser coherentes! ha quien ahi que protestar es al Gobierno.

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