
El planeta cada vez se recalienta más, parece ser que unos de los motivos más importantes para que se produzca este suceso, es la emisión de los tubos de escape de los automóviles.
Donde más se utilizan los coches es en las ciudades, precisamente donde menos faltan hacen. Pues andando y en transporte público se pueden hacer muchas cosas, también nos podemos organizar para ir varios en el mismo auto en caso de necesidad. Pero lo más eficaz a mi entender es el uso de la bicicleta, que promueve el ahorro de energía, nos libra de atascos estresantes y hacemos ejercicio para aliviar nuestra obesidad, hipertensión, colesterol…
Adaptando a la bicicleta un buen portaequipajes podemos hacer pequeñas compras. El moviendo de las piernas fortalece nuestro debilitado corazón a causa del sedentarismo.
El andar y el usar bicicleta, nos da otro talante, más alegre y menos agresivo, en los recorridos podemos aprovechar para pensar, orar y reflexionar sobre lo que hacemos, esto seguro que nos libera de muchos errores futuros.
Sin duda montados en nuestro velocípedo, veremos a personas rellenitas y engreídas, mirándonos de reojo, presumiendo de su coche último modelo; observando con la cabeza alta, nuestra pobre bici. Es aquí donde descubriremos nuestra talla humana, y nos daremos cuenta si valemos por lo que somos o por lo que tenemos.
Evaristo Torregrosa Rodríguez