R.G. Gómez e I. Gallo

« «El despertar digital es un hecho comparable a la aparición de la televisión en 1956», señalaba el 30 de marzo de 2010 el ministro de Industria, Miguel Sebastián, al dar la bienvenida a la televisión digital terrestre. «Es cantidad y calidad», añadía. Ha pasado un año desde el apagón analógico y la implantación de la TDT tiene muchas luces y abundantes sombras. La multiplicación de canales es uno de los efectos más evidentes. Sin embargo, pese al esfuerzo de algunos operadores (Nova, Neox, Clan TVE, La Siete, Boing, Canal 24 Horas, Teledeporte o la ya desaparecida CNN+), el aluvión de contenidos no ha corrido parejo a la calidad y la diversidad.

Las repeticiones de películas, series, realities, telenovelas y programas clónicos están a la orden del día. Una cadena incluso ha rescatado a Daniel Boone, una ficción de hace medio siglo (1964) con el legendario explorador y trampero de Kentucky como protagonista. En las pantallas se acumulan tertulias y mesas redondas de bajo presupuesto y alto contenido ideológico y espacios de teletienda y paraciencias que cobijan a un ejército de videntes, brujos y echadores de cartas a todas las horas del día, saltándose el horario infantil e infringiendo la ley.

«La TDT parecía la panacea, pero es un modelo inviable», opina José María Álvarez Monzoncillo, catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Rey Juan Carlos y autor del libro La televisión etiquetada: nuevas audiencias, nuevos negocios. No ha incrementado la diversidad y ha empobrecido los contenidos. «La inversión se ha reducido y con el mismo dinero que antes se destinaba a seis televisiones ahora se deben alimentar alrededor de 50, cerca de 80 si contamos las regionales. No hay recursos para todos; así que económicamente es insostenible», dice.

A Ricardo Vaca Berdayes, presidente de Barlovento Comunicación, tampoco se le escapa que la TDT está «muy denostada», pero señala que las nuevas ofertas suponen «una notable aportación de programas de carácter infantil, deportivo e informativo», además de emisoras complementarias de los canales principales. ¿Se podría mejorar? «Por supuesto, pero producir televisión cuesta mucho dinero y en un momento de crisis como este, las ofertas son menos arriesgadas e innovadoras», contesta.

Hay daños colaterales: a más canales más fragmentación de las audiencias. Pese a que TVE ha dejado de emitir publicidad, la tarta publicitaria que ahora se reparten las autonómicas públicas y las docenas de canales comerciales (nacionales, autonómicos o locales) no da para todos. El año pasado, la inversión publicitaria en televisión fue de 2.470 millones de euros, de los que más de la mitad los acapararon dos operadores: Telecinco y Antena 3.

Antes este panorama, el catedrático de la Rey Juan Carlos apunta que la estrategia actual de las televisiones es «abaratar costes» e «intentar controlar más canales para que haya menos competencia». La sobreabundancia de ofertas ha traído contenidos que no están a la altura de lo que se esperaba. Aún así, la televisión sigue enganchando al público. En el último año el consumo ha aumentado, pese a las múltiples pantallas de las que dispone el usuario: Internet, vídeo, consolas, teléfono móvil… En febrero pasado los espectadores pasaron de media más de cuatro horas diarias (254 minutos) frente al televisor. Y aunque la atomización es la norma, Ricardo Vaca destaca «la sobresaliente» cuota lograda por los canales creados expresamente para la TDT. «En lo que va de mes ya suman el 23,4%; lo que supone un 60% más que hace un año, antes del encendido digital».

De los nuevos canales, el que más éxito ha cosechado es el infantil Clan TVE, que accede a la séptima plaza en la lista de los más vistos. Canal 24 Horas, también de TVE, está al alza. El terremoto de Japón, las revueltas en los países árabes y la intervención en Libia le va a reportar buenos dividendos.

Por delante, la TDT tiene retos de envergadura, como la creación de productos propios y la disminución del peso de las multidifusiones, objetivos que no se presentan fáciles. «Los grandes operadores prefieren ganar en lugar de invertir y los pequeños, que llevan menos tiempo, tienen la obligación de crecer para poder ser rentables», explica Ricardo Vaca. «Conseguir en estos tiempos una décima es un tesoro».

La TDT ha traído fusiones (Telecinco y Cuatro han integrado sus actividades), pero no ha cumplido otras promesas que anunciaban los políticos. El salto del mundo analógico al digital acarrearía, decían, un deslumbrante universo de interactividad. La sociedad de la información estaría, al fin, al alcance de la mano. «La apuesta por los servicios interactivos, no ha funcionado», reconoció Eladio Gutiérrez, ex presidente de Impulsa TDT, la entidad constituida para dar el salto tecnológico. Aunque sí se ha avanzado en la emisión de programas accesibles para las personas con discapacidad visual y auditiva. Algunos canales, como el infantil de TVE, subtitulan toda la parrilla.

Más frustrante ha sido el acceso a la televisión de alta definición. La venta de televisores y descodificadores de bajo precio impide a muchos espectadores recibir a estas señales, que suponen una notable mejora en la calidad de la imagen y el sonido. El Gobierno se ha visto obligado a dictar un decreto sobre el estándar mínimo que deben tener las señales de alta definición para evitar así fraudes y frustraciones.
Muchos usuarios han llegado a definir la TDT como «la gran estafa» por no poder captar las imágenes en condiciones. No es extraño que el sonido se entrecorte y las imágenes se pixelen. Sobre todo en zonas costeras, donde una mala planificación de las frecuencias causó estragos el verano pasado por el efecto espejo que provoca el calor, el sol y el mar.

El apagón que hace ahora un año obligó a modificar las antenas de millones de hogares se repetirá antes de 2015. Las frecuencias que utiliza la televisión serán desalojadas para ser destinadas a la telefonía móvil. Será otra prueba de fuego para la TDT.»

«La TDT multiplica la mediocridad», R.G. Gómez e I. Gallo en El País 27/03/2011.

http://www.letra.org/spip/article.php?id_article=3962

2 thoughts on “TDT es igual a basura”
  1. TDT es igual a basura
    La gente ve cada vez mas television, porque cada vez tiene mas tiempo libre.

    Pero tambien, cada vez la gente usa mas internet, por el mismo motivo.

    internete
    1234567

    La sociedad esta dirigiendose lenta pero inexorablemente hacia el Homo Ociosus, y cualquier entretenimiento es valido para llenar el aburrimiento.

    Entertainment & Aburraiment

    En internet, tambien existen protocolos para que muchos vean a la vez lo mismo: Los protocolos multicast.

    Pero son experimentales, no cuajan. Si uno quiere ver una pelicula, no tiene porque verla a la vez que la estan viendo otros, y todos a la vez en el mismo punto temporal de la pelicula.

    De forma que el youtube, (que crece entreteniendo igual o incluso mas rapido que la television) es preferido por la masa antes que el Imagenio.

    Ciertamente el multicast ahorra ancho de banda (se transmite el flujo de datos solo una vez y este se subdivide para varios telespectadores que ven todos lo mismo y a la vez), pero insisto: NO CUAJA DE MOMENTO.

    Solo algunas pocas emisoras de radio y TV por internet usan este sistema, y sus audiencias son muy pequeñas.

    Por otro lado, en el ambito de television por ondas, se trata de canales de comunicacion de un solo sentido: Si el fotograma 14 no te llegó bien, no hay manera de que pidas que te lo repitan, porque tu no eres escuchado, solo escuchas.

    Yo creo que la television tiene algo que no tiene la internet y que curiosamente deseamos los humanos:

    La sensacion de estar en sintonia todos a la vez. Cuando mete un gol tu equipo tu quieres verlo en el mismo momento en que ocurre, aunque ahora lo estas viendo aproximadamente con 5 segundos de retraso, exactamente igual que todos los vecinos.

    Pero de ahí, y de la evidente limitacion de capacidad de comunicaciones simultaneas diferentes que las ondas permiten, llegar a la conclusion de que el estado central debe conceder licencias de television eternas, siempre a favor de capital, y que los demas no podamos okupar el espacio radioelectrico libremente cuando queramos, hay mucho trecho…

    Los espacios de derecho serán los que quiera la ley que sean. Pero el espacio radioelectrico es algo fisico y natural, como el campo, al que no se le pueden poner puertas sin usar la coaccion, el miedo, la represion o la violencia institucionalizada.

    Y todavia hay otra cosa curiosa mas:

    Mucha gente quiere tener una licencia para emitir TDT, pero luego se encuentran con que no tienen contenido para rellenar ese «derecho de uso particular de un espacio que deberia ser de todos». Si quieren contenido, tienen que pagar, o bajarselo de internet.

    De forma que cada vez mas tiempo de television se rellena con contenidos de internet, que «salen gratis».

    Y por otro lado, otros contenidos comprometidos de internet que pudieran causar un cataclismo en las conciencias de mucha gente, no se transmiten jamas via TV, ya que las licencias las junta el capital.

    De forma que tenemos el efecto curioso de: «Quiero dominar las ondas, pero no se como. Si emito aburrimiento, pierdo audiencia. Si emito lo que la gente quiere ver, o bien pago un pastizal por los derechos (ejemplo futbol) y puedo ganar o perder dinero, o bien emito algo interesante y gratuito (tipo documental interesante y comprometido cogido de internet), pero que va contra mis propios intereses de clase».

    En fin:

    El ser humano tiene la aparente necesidad de pertenecer a un grupo para sentirse bien. Que extraño…

    ¿Pero no queriamos ser libres e independientes?

  2. Monopolio de la TV es igual a basura
    Algunas veces he mirado esto de la TDT y, la verdad, la calidad de imagen es mucho peor que antes.

    Si hablamos de los contenidos, sólo ha cambiado en abundancia (de la porquería).

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