He estado mirando un rato las fotografías de los asesinados en la Casa de los Sindicatos de Odessa a manos de fascistas y neonazis. Las escenas que recreó el cineasta Eisenstein en la escalinata de Odessa, mostrando las tropas del zar disparando a una multitud, han quedado en pañales. Lo que hay suelto ahora mismo por Ucrania, es diabólico, una monstruosidad alimentada y engendrada por los gobiernos de la UE.

Tal vez un centenar de hombres y mujeres indefensos, han perecido a manos de fascistas. El fascismo, conviene que lo recordemos, es un producto muy europeo. Esa mezcla de nacionalismo y raza, obra efectos prodigiosos sobre las mentes obtusas. Si las personas sensatas quieren acabar con esa plaga, las poblaciones de las llamadas democracias y países “libres”, tienen que echarse a la calle a evitar que la OTAN, la UE, los EE.UU., Canadá y resto de aliados, financien más a esas milicias de ultraderecha que llevan los pintorescos nombres de “libertad”, “sector derecho”, etc. Esos son herederos de las Wafen SS y del malinchismo hitleriano, y no les debería de llegar ni agua.

Claro, Rusia también juega a su política exterior. No digo que Putin sea un santo ni muchísimo menos, ni que esté a favor del ejército ruso y esas cosas. Pero si se compara Rusia con EE.UU.,… Joder. Iraq, Afganistán, un ejército inmenso desplegándose por trincheras cada vez más alargadas…

Los llamados “líderes mundiales”, están locos, y pueden provocar una nueva guerra mundial en cualquier momento, que parece que ya toca. Tenemos que saber que las sociedades europeas han llegado en su dominio planetario hasta donde están, porque son las sociedades más militaristas, belicosas, asesinas e imperialistas del planeta. Los campos de concentración nacieron en España y en Inglaterra, en naciones civilizadas muy cercanas. Los nazis sólo perfeccionaron el sistema.

Uno no tiene mucha idea de política exterior, porque viendo las cosas que pasan, y lo que dicen los telediarios, y lo que repite la propaganda de guerra, pensaría que estamos en manos de extraterrestres o que el Diablo existe. Pero no, son solo especímenes humanos, muy cristianos seguramente, que están en el puesto equivocado, en lugar de picando piedra en alguna cantera.

Entonces, ¿con quién estoy yo? ¿con Rusia o con Occidente? Yo lo único que puedo decir, es que estoy con el pueblo, y en contra de la guerra. A cualquier ucraniano/a que se le pregunte fríamente si tiene ganas de una guerra que devaste y arruine el país, va a decir que “no” rotundamente. Pues con esa persona, estoy yo. Y la responsabilidad que tenemos en esta zona geográfica, es plantar resistencia, a la OTAN, a la UE, a los Estados aliados, para que no vaya ni un euro a financiar otra guerrita, que puede convertirse en la mundial.

Y ahora, que cada cual piense lo que le dé la gana.

Fuente: http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/29763