
Titiriteros e iniciativa política. O cómo se perderá el Ayuntamiento de Madrid
Por Emmanuel Rodríguez
Multitud de niños se arremolinan ante un espectáculo de cahiporras y bolas de trapo. Son títeres y según la tradición medieval hay buenos, malos, golpes y parodias de todo tipo. Es Carnaval ese momento donde hasta hace unos años el orden, y con ello nuestra particular y ramplona versión de lo “polítcamente correcto”, quedaba en suspenso.
Los niños son vigilados atentamente por unas decenas de padres. La obra toma un curso que a algunos disgusta. En vez de una bruja o un ogro, quien resulta ahorcado es una autoridad, y en vez de restituir no se sabe bien que armonía medieval se invita a ocupar y a pinchar suministros cuando no se tiene vivienda. Un poco más al Sur, se escuchan estos días chirigotas bastante más ofensivas, y por cierto también para “todos los públicos”.
Lo que para algunos papis colma el vaso es que al final de la obra aparece una pancarta con el rótulo “Gora Alka-Eta”. La pancarta era puesta por una bola de trapo que representaba a un policía, al lado de otra bola de trapo que representaba a un activista. Con ello los actores del teatrillo querían a hacer una denuncia explícita de una práctica policial no tan inhabitual: la incriminación de todo lo que huela a radical poniéndole el sanbenito de terrorista. Véanse los largos años de gobierno-oposición del PP, o las operaciones Piñata y Pandora.
Para algunos papis y mamis, la palabra ETA traspasa la frontera de lo tolerable. Pero en lugar de coger a su nene y marcharse a comprar unos churros o unas castañas para pasar el disgusto, deciden afirmarse como ciudadanos vigilantes. Llaman a la policía. Aparecen las fuerza de orden y recogen la denuncia de los padres: “enaltecimiento del terrorismo”, con todas las letras (nivelón). Quizás sea la primera vez, desde los tiempos del Generalísimo, que se llevan a alguien por representar unos títeres de cachiporra. Algún día habrá que preguntarse que significa ser papi-mami en los comienzos del siglo XXI. Seguramente nada bueno para la psicología y la personalidad de sus vástagos.
Lo mejor sucede a partir de ese momento. El periódico prototipo de seriedad informativa e imparcialidad, El País recoge la noticia sin contexto alguno. Simplemente escribe que en la obra aparece la pancarta “Gora Alka-Eta”. Le sigue ABC que añade que el “alka” no tiene significado en euskera pero que podría ser una referencia a Al-Qaeda. El “círculo del mal” se cierra. Después, El Español en su primer titular escribe sobre la detención de dos “títeres”, metáfora no querida de una astracanada: los detenidos (nótese bien) serían dos bolas de trapo. Las apuestas se elevan. El lobby neocon, la ahora llamada “caverna”, se pone en marcha. Y consigue que “Gora ETA” sea Trending Topic en twitter. Paradojas del momento presente.
No se pierdan el final. El Ayuntamiento, por su parte, en lugar de defender que se trata de una obra de ficción y denunciar el abuso de las detenciones (algo inaceptable en todo caso), se asusta. Estamos demasiado aburridos de los sustos de este Ayuntamiento. Y emite una nota de “retratacción” en la que aparte de pedir perdón, se suma a no se sabe bien que acusación: ¿daño moral a menores por una obra de mayores? Afortunadamente retira después la nota, parece que va a primar el sentido común, y todo va a quedar en una rescisión de contrato.
En apenas unas horas, hemos asistido a una típica guerra cultural saldada con notable daño para el Ayuntamiento y poco esfuerzo para los media neocon. Hoy por hoy, para aguirristas y losantianos nada resulta más fácil que aprovechar los nimios motivos de las “cultural wars” (unos tweets, unas tetas, una placa, unas bolas de trapo) para poner contra las cuerdas a un consistorio achantado y sin iniciativa. Sobra decir, que su contraparte, Carmena al frente, piensa que basta con cuatro pildoritas y ocurrencias progres para contentar a la audiencia.
Mientras, el tiempo pasa. La auditoría de la deuda se realiza a cuentagotas. Los avances en materia de vivienda apenas pasan de lo cosmético. Las remunicipalizaciones se esfuman de la agenda. Se aceptan las operaciones Mahou-Calderón, Canalejas, y a buen seguro tramos del macro proyecto Chamartín. En definitiva, se cede progresivamente en todo lo que haya que ceder frente a los chantajes más evidentes de la oligarquía política y económica.
Conclusión: hegemonía cultural no es gustar a todo el mundo. No es tirar, de nuevo, de imaginario progre y esperar a que la atmósfera cambie para realizar las reformas prometidas por el “Ayuntamiento del cambio”. Hegemonía es crear condiciones materiales capaces de sostener y apoyar transformaciones reales. Consiste en crear adhesiones a través de la remunicipalización de servicios, la democratización efectiva de la institución y la apertura de la discusión pública de todo aquello que tenga relevancia en la vida del ayuntamiento. Y consiste también en poner en la picota por corrupción, prevaricación y nepotismo a la clase política madrileña y sus empresarios aliados que han gobernado el ayuntamiento durante 25 años.
Caso de no asumir estas reformas y la confrontación que ello conlleva, ese mismo enfrentamiento tomará los ropajes “culturales” que hoy conocemos. Es una batalla perdida. Estamos ante verdaderos especialistas de la guerra cultural: una nueva derecha (neocon) que ha practicado y teorizado activamente las fórmulas y los resultados de este tipo de conflicto. Y así tras una larga secuencia de escándalos artificiales y un largo rosario de cadáveres políticos, a la postre lo que se perderá es la oportunidad de cambiar el gobierno (real) de Madrid.
Fuente: http://info.nodo50.org/Titiriteros-e-iniciativa-politica.html
Función de títeres desde abajo: no apta para adultos.
Acratosaurio rex
Ya metieron en prisión a dos titiriteros por apología del terrorismo. Sin fianza. A esperar juicio. Comenté que si el juez tenía dos dedos de luces mandaría el expediente al triturador de documentos. Pero no. Ha resultado estar de guardia un juez que no ha respondido a mi perfil. Un reiteración en la gravedad del hecho y que los destinatarios eran niños, o algo así menciona para mandar a la trena a dos artistas de relieve.
Vamos a analizar. La acusación es apología del terrorismo. Se insiste por un lado, en que los niños no están capacitados para recibir mensajes políticos complejos. Si no los entienden, ¿qué problema hay? Y si los entienden, es de imbéciles pensar que porque vean una pancarta que pone ¡Viva Alkaeta!, vayan a sentir el irrefrenable deseo de coger una bomba e inmolarse en un autobús lleno de ancianos.
Por otro lado, insisten otros que la obra no puede ser dirigida al público infantil. A ver, ¿cuántos de los presentes se han entretenido con sus hijos y nietos en ver, por mencionar series de dibus, Hora de Aventuras, Historias Corrientes, Shin Chan, Los Simpsons, South Park (1)… Los niños se desviven por ver esas series, las entienden tan bien como la alineación del Atletic de Bilbao. Los niños no son tontos, hay que decirlo bien claro.
La obra –que dicen que es apología del terrorismo–, es una obra de títeres, con su violencia simbólica, que denuncia el Poder. El Poder del empresario, que viola a la bruja dejándola embarazada. El propietario muere en la lucha. El poder de la Iglesia, pues tras el parto una monja intenta robar al bebé. La monja muere en el intento. El poder de la policía, que golpea a la bruja, y le ponen una pancarta ultracutre que pone Gora Alkaeta para incriminarla. Y el Poder judicial, porque la bruja va a juicio, el juez la condena a muerte, pero la bruja convence al juez para que se ahorque él mismo.
Le he contado el cuento a mis nietas de entre cinco y nueve años), y a todas les ha parecido bien. Elenita me ha preguntado inocentemente si el policía no muere también, y le he tenido que responder que no lo sé, ya que todo es ficción y solo podemos imaginarlo. Les he contado lo que ha hecho el juez con los titiriteros, y les ha parecido fatal. A todas. Después han merendado y no he percibido en ningún modo malas vibraciones, ahora están las niñas con sus amiguitas bailando coreografías al ritmo de Sweet California y Kate Perry. Así que mi pregunta es… ¿No debería alguien haberles preguntado a los niños que vieron los títeres, qué les pareció el espectáculo?
Pero claro, los niños no tienen problema. El problema es de los adultos que se horrorizan cuando sin vaselina les meten por delante los horrores del día a día, y que se pondrían histéricos viendo cómo sus hijos e hijas aplaudían la muerte del propietario. Así que pienso que sí, que esta obra debería ser preferentemente emitida en horario infantil.
No apta para mayores. Lo que es de uno es de todos, los que es de todos es de nadie, los que es de nadie es de uno.
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NOTAS
(1) Una de las penas más grandes que me da el castellano a diario, es que los peores insultos que maneja sean tan injustamente machistas. Por ejemplo, los de South Park: ¡Eres un cabrón hijo putaaaa!, ¡un mamón, un perrodetas, hijo putaaaa!. ¡Tú eres un capullo, un cabrón, te jodes por ser tan mamón! ¡Tú eres el cabrón hijo putaaaaa!, ¡el mamón y el perrodetas, hijo putaaaa!. ¡Tú eres un mamón y un capullón, que le polla un peta al muy cabrón! (Coro de pedos) ¡Eres cabrón hijo putaaaaa!, ¡un mamón un perrodetas, hijo putaaaaa!. ¡Un cara pedo y hueles mal, tu si que estas podrido chaval! ¡Hijo puta, cabrón, mamón, y algo más!, ¡hijo puta!… ¡Chúpamela!
Fuente: http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/35707
Ver también: https://spanishrevolution.wordpress.com/2016/02/05/como-descontextualizar-una-obra-de-titeres-para-que-se-convierta-en-eta/
Titiriteros encarcelados: ¿No entienden la sátira carnavalera y el contexto o se hacen los tontos?
De verdad que hipócritas que sois.
Dais vergüenza ajena, menos mal que sois del lado del buenismo
Titiriteros encarcelados: ¿No entienden la sátira carnavalera y el contexto o se hacen los tontos?
Y tú, neoinquisidor que acusas a los demás de ‘hipócritas’, en realidad eres un cínico nazifalanjeta cómplice del totalitarismo clericalfranquista que padecemos.
Titiriteros encarcelados: ¿No entienden la sátira carnavalera y el contexto o se hacen los tontos?
Es increible lo que está pasando en este pais,estamos en el estado policial y judicial ya de lleno y apenas si se puede decir nada,ni de viva voz ni por medios digitales.A otra mujer la han condenado por enaltecimiento del terrorismo por escribir unos twitts de lo más tontos.Hemos superado la dictadura de 1984.
Para Amalia,¿a quién llamas hipócrita y por qué?Tendrías que explicar más,por qué te parece hipócrita que encierren a dos personas por tener «mal gusto»(puesto que se trata de una obra de ficción)en el caso de que sea de mal gusto.Los guiñoles suelen ser violentos,pues siempre se acaban golpeando,lo que cambia es que cuelgan a un juez,dentro de un contexto de carnaval,en cualquier caso,si esta sociedad fuera democrática(cosa que no lo es, y esto lo demuestra)que cuelguen a un juez debe sorprender lo mismo que cuelguen a un ciudadano,pues los dos deberían ser lo mismo,¿verdad?¿O vale más la vida de un juez,un funcionario del Estado o un dirigente?Pues eso es lo que parece que vienen a decir las autoridades.En muchas obras ahorcan a ciudadanos y no hay ningún enaltecimiento del terrorismo y en muchos paises van soldados de Europa y Norteamerica,violan y masacran a la población civil y no se les acusa de terrorismo ni de nada parecido,solo del crimen cometido(y esto muy pocas veces)cuando ellos representan algo muy claro,el poder y con ello todo la miseria que trae consigo y significa.
Titiriteros encarcelados: ¿No entienden la sátira carnavalera y el contexto o se hacen los tontos?
Por otra parte,¿son obras para niños los dibujos que ponen en Disney Channel o en otros canales «para niños»?Podrían analizar el nivel de violencia,de competitividad y de mala baba que rezuman.Intentan amaestrar a los niños en una conducta muy específica y me parece increible que una sociedad que muestra tanto la violencia en la TV, ¡a diario! se escandalice por una bobada como la de los títeres.Esta sociedad es la que tenemos….