
PETRÓLEO-IRAQ: Todo listo para el saqueo.
Por Emad Mekay
http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=35891
WASHINGTON, nov (IPS) – Los acuerdos de exploración de crudo que negocia
el gobierno iraquí con empresas multinacionales podrían representar
pérdidas por 194.000 millones de dólares para ese país, y la
transferencia de más de dos tercios de sus reservas a manos de firmas
extranjeras.
«En síntesis, quienes obtendrán el control del petróleo iraquí serán
Estados Unidos, Gran Bretaña y sus empresas petroleras», dijo Steve
Kretzmann, de la organización Oil Change International y coautor del
estudio «Diseños crudos: la estafa de la riqueza petrolera de Iraq»,
divulgado el 22 de este mes.
El informe afirma que, atando al gobierno interino de Iraq a un tipo de
contrato que da ventajas a los ejecutivos de las petroleras
transnacionales, éstas se asegurarán márgenes de ganancia de 42 a 162
por ciento, muchísimo más que las metas usuales de la industria,
establecidas en el entorno de 12 por ciento.
Las petroleras de Estados Unidos y Gran Bretaña presionaron por
semejantes márgenes para invertir en Iraq, citando la inseguridad y la
inestabilidad política que vive el país, ocupado militarmente por ambas
naciones desde marzo de 2003.
«El formato de los contratos es el más costoso y antidemocrático
posible», dijo Greg Muttitt, de Platform, una organización de vigilancia
de la industria petrolera con sede en Londres. «El petróleo de Iraq
debería beneficiar al pueblo iraquí, no a las empresas extranjeras».
Los contratos de reparto de producción (PSA, por sus siglas en inglés),
suelen tener una vigencia estimada de entre 25 y 40 años y están fuera
de cualquier control público.
Esta modalidad de acuerdos es defendida por algunos funcionarios
iraquíes, según los cuales darán vía rápida al desarrollo de la
industria, muy deteriorada por los embargos internacionales de los años
90 y por la guerra.
«Para obtener aumentos considerables en la producción de petróleo,
necesitamos contratos de reparto de producción», dijo el viceprimer
ministro iraquí Ahmad Chalabi.
Pero los críticos señalan que los términos de esos contratos, que
promueven con entusiasmo Estados Unidos y Gran Bretaña, prohíben a las
autoridades locales enmendarlos en el futuro y están sujetos a
disposiciones de confidencialidad.
Desarrollado en los años de 1960, este formato de contrato mantiene la
propiedad legal de las reservas en manos del Estado, evitando
acusaciones de que la riqueza nacional es transferida a manos
extranjeras. Pero en la práctica, dan a las compañías petroleras los
mismos resultados que los acuerdos de concesión que reemplazaron. Los
PSA aseguran a los inversores impuestos fijos durante la vida del
proyecto. Los iraquíes no podrán impugnar los contratos en sus propios
tribunales, porque se requiere que todas las disputas sean ante
tribunales internacionales privados. Estos organismos suelen fallar con
base sobre los intereses comerciales, en lugar del interés de las
naciones, el derecho internacional o los derechos humanos.
«Este informe exige un debate completo y abierto en Iraq sobre la manera
en que van a desarrollarse los recursos petroleros, no acuerdos de 30
años negociados a puertas cerradas», dijeron los autores en un
comunicado. Las empresas petroleras, respaldadas por el poderío de
Estados Unidos y Gran Bretaña, pueden aprovecharse más de la fragilidad
institucional de Iraq, añadieron.
Los autores del informe afirman que sus hallazgos confirman lo que
muchos iraquíes creen desde hace tiempo: que una de las razones de la
invasión liderada por Estados Unidos fue el botín de guerra de Iraq: las
terceras mayores reservas petroleras del mundo. «Muchos iraquíes creen
que la guerra fue por el petróleo, y la opinión pública está
abrumadoramente en contra de la ocupación estadounidense, de modo que
los arreglos secretos con petroleras extranjeras sólo abonarán las
causas de la inestabilidad política», dijo el coautor del informe, Erik
Leaver, investigador del Instituto de Estudios Políticos, con sede en
Washington, una de las organizaciones que los auspiciaron.
Los PSA no son las únicas opciones disponibles, afirma el informe
citando cifras de la Agencia Internacional de Energía Atómica según las
cuales, este tipo de contratos se utilizan para explotar apenas 12 por
ciento de las reservas petroleras mundiales, la mayor parte en países
con elevados costos de producción y resultados de exploración
inciertos. El informe sugiere como alternativa que Iraq financie su
producción firmando con las empresas contratos con plazos más cortos y
condiciones menos restrictivas. Éstas podrían inclusive financiar la
exploración con sus propios recursos o apelar a préstamos
internacionales, que pagarían con los futuros flujos de crudo.
Si el país árabe, cuyos ocupantes se declaran promotores de la libertad,
sigue adelante con los PSA, «podría terminar entregando su democracia
tan pronto como la consiga», advierte el documento.