Los trabajadores y trabajadoras de AFEMA () agrupados en la Plataforma de Trabajadores (organización única y mayoritaria de trabajadores en la institución) queremos a través de este comunicado, hacer pública nuestra preocupación por la situación a nivel técnico, laboral y de gestión que atraviesa esta entidad y que consideramos muy grave.
Responsabilizamos de esta situación a la Junta Directiva, y muy especialmente a la Gerencia y el “administrador” a los cuales agruparemos de ahora en adelante bajo el termino de Dirección.
Asimismo queremos hacer constar que a fecha de hoy han sido adoptadas por nuestra parte, todas las medidas legales a nuestro alcance, así como que estamos dispuestos a adoptar las medidas de presión que sean necesarias. Hace tiempo que intentamos abordar estas cuestiones con la dirección pero nuestros intentos de dialogo jamás fueron atendidos de forma seria.
Lo primero que manifestamos es que nuestro trabajo en
AFEMA ha sido correcto y que durante años hemos
mantenido voluntariamente una actitud de compromiso
que va más allá de lo profesional:
Hemos trabajado horas extras aceptando compensarlas en
lugar de cobrarlas para aliviar económicamente a la
asociación.
Hemos aportado mobiliario y medios técnicos de nuestra
propiedad para que algunas actividades pudieran
desarrollarse.
Hemos modificado nuestro horario para adaptarlo a las
necesidades de los programas cuando ha sido necesario.
Hemos aceptado el retraso en el cobro de nóminas (que
hemos firmado como liquidadas cuando así se nos ha
pedido), comprendiendo la falta de liquidez de ésta
como de otras entidades con escaso apoyo
institucional.
Frente la situación de conflicto entre los miembros de
la anterior Junta Directiva y aquellos familiares y
profesionales que defendían un modelo de intervención
comunitario y participativo nos pronunciamos y
movilizamos abiertamente en apoyo a dicho modelo y a
los intereses de los usuarios y familiares de la salud
mental, llegando a poner en peligro nuestros puestos
de trabajo y facilitando el cambio de dirección a la
que actualmente gestiona la entidad. En la actualidad
esta dirección (que en su momento apoyamos) ha
degenerado trasformándose en todo aquello que en su
día dijo combatir, desde unas actuaciones negligentes,
caciquiles y de manifiesto maltrato hacia los
trabajadores y la calidad de los servicios.
De dos años a esta parte hemos detectado importantes
negligencias en el funcionamiento de AFEMA, bajo la
responsabilidad económica, técnica y de gestión de la
misma persona. Ésta persona es la Gerente de la
entidad y su “equipo directivo”, que ha asumido todas
las competencias actuando en base a un modelo tan
totalitarista como ineficaz. Algunas de las
irregularidades que detectamos en un primer momento,
se las comunicamos a la Junta Directiva y también a la
propia Gerente, que las negó y en cualquier caso han
hecho caso omiso de las mismas.
A NIVEL DE GESTIÓN ECONÓMICA-LABORAL
Irregularidades en la contratación del personal. Se
formalizan contratos en fraude de ley.
Se producen despidos cuya improcedencia ha sido
dictaminada por el juzgado correspondiente. AFEMA ha
recurrido al Tribunal Supremo, para lo que ha tenido
que depositar 7.000 euros. Mientras tanto, descartan
la creación de un Centro Especial de Empleo que les
proponemos para personas con diagnóstico de Enfermedad
Mental y la realización de talleres de formación, por
“falta de dinero”.
Paradójicamente hasta la fecha de esta carta no se han
pagado las nóminas correspondientes al mes de mayo ni
se ha dado explicación formal a los trabajadores, y
además se han negado a anticipar cantidades concretas
que han sido solicitadas por trabajadores que las
requerían con urgencia.
Se destituye de su cargo como coordinadora de programa
a una trabajadora a su vuelta de una excedencia por
maternidad.
Nos engañaron durante años respecto a nuestros
derechos (nos obligaban a firmar la renuncia a cobrar
el finiquito cuando finalizaban nuestros contratos
“por obra y servicio”, con el pretexto de que esta
modalidad contractual no entrañaba el pago de ningún
finiquito).
Nos preguntamos por qué, desde que comenzamos a
informarles de las negligencias que detectamos, son
cerrados con llave los despachos de admón. y Gerencia,
teniendo en cuenta que siempre antes habían
permanecido abiertos.
Violación de la privacidad. Se revisan “a escondidas”
las agendas personales de algunos trabajadores.
No se respeta la labor de los delegados sindicales,
negándoles reiteradamente y retrasando la entrega de
documentos que éstos les solicitan. No les comunican
lo que por ley vienen obligados a comunicar.
Se premia a quienes “apoyan incondicionalmente” la
gestión, y se castiga (tal como se está evidenciando)
a quienes mantenemos una postura crítica que redunde
en una mejora de los procedimientos y la prestación de
los servicios.
Las medidas represivas y de control se hacen
asfixiantes para la mayoría de los trabajadores,
llegando al acoso en el caso de trabajadores
especialmente significados.
Apertura de expedientes a trabajadores, en base a
difamaciones. Este hecho tan grave se ha producido
recientemente, como parte de una campaña de acoso a
una compañera a la que se ha tratado de despedir para
colocar en su puesto a “un amigo de la empresa”. La
coacción por parte de la dirección ha llegado al punto
de inventar una serie de faltas falsas para
expedientar y despedir procedentemente a esta
compañera. Este hecho lo consideramos intolerable y
fuera de toda excusa y colma todos los limites de una
situación ya de por sí insoportable.
A NIVEL TÉCNICO
Nos obligan a realizar funciones que no son de nuestra
competencia.
Se crean puestos que a medida y sin justificación
técnica, mientras se dejan de cubrir otros qe son
necesarios por falta de presupuesto.
Se ha puesto de manifiesto en reiteradas ocasiones y
cada vez más, la falta de habilidades personales y
profesionales de la Gerente y su “equipo directivo”,
para ocuparse de la coordinación de los equipos de
trabajo, manejar el conflicto e integrar las
diferencias de forma enriquecedora y sobretodo
operativo. Su trato hacia los trabajadores es
prepotente e irrespetuoso.
No existe ningún tipo de reflexión teórico-técnica
acerca del trabajo que realizamos, no se fomenta la
formación y cualquier intento en este sentido es
boicoteado aunque su coste (en términos económicos),
sea “cero”.
Intrusismo profesional. La selección de personal ha
quedado en manos de miembros de la Dirección sin
cualificación y en base a criterios personalistas y
poco técnicos.
No existe ningún tipo de planificación de servicios a
medio-largo plazo por su parte ni se apoyan las
iniciativas por la nuestra.
En consecuencia;
Sabemos que nuestros intentos por favorecer el rigor
en los procedimientos y por defender nuestros derechos
como trabajadores han sido interpretados por la
Dirección de la entidad y especialmente la gerencia
como una amenaza para su funcionamiento arbitrario e
interesado.
Somos conscientes de que la posible desaparición de
AFEMA (como antes la de otras O.N.G.s por motivos muy
parecidos), implica que nosotros perdamos un trabajo
que nos gusta y satisface profundamente.
Por este motivo además de denunciar públicamente la
negligente gestión técnica, laboral y financiera de
AFEMA, que como poco preocupa, pedimos el apoyo de
instituciones socio-sanitarias y compañeros de otros
servicios.
Solicitamos que los poderes públicos (en función de
las competencias que tengan asumidas), adopten cuantas
medidas de supervisión estimen oportunas de cara a
garantizar el correcto uso de los fondos públicos y el
ajuste de las actividades a los fines de la entidad, y
nos ponemos a su disposición para ampliar y concretar
las informaciones que en este escrito se recogen, así
como para comunicar nuestra alternativa y evitar el
cierre de los servicios.
En Alicante a 18 de junio de 2007.
Colectivo de trabajadores de AFEMA. Plataforma de
Trabajadores.
ptssproleta@yahoo.es
PLATAFORMA DE TRABAJADORES DE SERVICIOS SOCIO –
SANITARIOS, UNA EXPERIENCIA DE UNIÓN Y
AUTOORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES
Unas primeras y necesarias palabras.
No somos nada, nada en el terreno de la ideología.
Hemos surgido de una necesidad real, la de
defendernos, la de defender nuestras condiciones de
vida, poniendo en común nuestras necesidades, uniendo
nuestras fuerzas.
Estos papeles son un intento de contar nuestra
inconclusa historia colectiva desde lo que entendemos
como un momento más de la lucha de la clase
trabajadora.
Nuestra intención es triple:
Que nos sirvan para la propia reflexión, nombrándonos
en voz alta, diciéndonos a nosotros mismos: quienes
somos y lo que somos.
Decírselo a los demás, a nuestra gente, a nuestra
Clase, para que le puede servir para hacer o dejar de
hacer, como a nosotros nos han servido otras
experiencias.
Ser un medio de contacto, con compañeros, con
trabajadores de otros lugares, que también se
organizan y luchan y de los que necesitamos para poder
ir avanzando.
Nada más y nada menos queremos.
En el tintero se quedan todo aquello que no es posible
contar si no se está presente, todas las anécdotas que
dan la forma concreta a la realidad no literaria, todo
aquello que hace que un grupo humano tenga una memoria
colectiva e íntima, en fin eso que va más allá de los
hechos medidos como acciones y entra en la desmedida
de las emociones: las discusiones, las cervecitas, los
miedos compartidos, las fiestas desmadradas, las
ansiedades, el darle sentido a una palabra tan
ahuecada como “la dignidad”, los buenos y malos
rollos, el mensaje de ánimo del compañero antes de un
juicio, algunas lágrimas y muchas risas, el apoyo
incondicional, la amistad más allá del compañerismo,
el saberse, más que en compañía, acompañado, … aquello
que conforma la pequeña épica de un avanzar colectivo,
el cemento que traba las relaciones humanas
verdaderas.
De donde venimos:
Nuestra experiencia surge en un tipo de empresa
peculiar, se trata de una asociación (Asociación de
Familiares y Enfermos Mentales de Alicante) que
gestiona centros y programas en la ciudad de Alicante.
Esta asociación, sin ánimo de lucro, actúa como
intermediaria de la administración en ese proceso
mixto de privatización que se viene desarrollando
desde los inicios de los 80’s. Para esta asociación,
que ha venido creciendo paulatinamente con el flujo (y
reflujo) de subvenciones, trabajamos entre los 40-50
trabajadores (el número varia dependiendo de la
situación económica) La gestión directa que la
asociación hace de los centros la convierte en una
seudo-empresa, ya que se comporta formalmente (y de
cara a los trabajadores) como tal pero es incapaz de
generar beneficios y de poseer capital propio. La
dirección está formada por una Junta Directiva
compuesta por socios – familiares de personas con
enfermedad mental, si bien existen cargos directivos
(asalariados) con funciones técnicas que actúan como
verdaderos jefes técnicos y gerenciales.
Nuestro sector es la monda:
La situación laboral de los trabajadores de los
servicios socio-sanitarios “privados” es francamente
lamentable. La tendencia económica hacia la
privatización, que no deja de ser otra cara de la
pauperización y empeoramiento de las condiciones de
vida de la clase trabajadora, empeora y empobrece
nuestras condiciones de subsistencia, convirtiéndonos
en técnicos proletarizados sujetos a la precariedad
más absoluta. Todos/as los que trabajamos en centros o
programas pseudoprivados / pseudoconveniados lo
sabemos:
Por un lado nuestros jefes más directos (en muchos
casos familiares de afectados y/o asalariados con
funciones directivas) nos demandan profesionalidad al
más bajo coste (el de las subvenciones que ellos
reciben) y se nos somete a un casi voluntariado, con
contratos precarios, en muchos casos sin convenio
regulador, y bajo la necesaria aceptación de toda
clase de arbitrariedades o de la presión del jefe de
turno. A muchos nos sonara el consabido «ya sabes
donde trabajas, esto es una asociación» o «los
problemas económicos son problema de todos y este mes
no cobraras en la fecha». Amén de los comportamientos
caciquiles de muchos jefes que consideran que la
empresa, incluidos los que trabajamos en ella, es suya
y olvidan que los trabajadores tenemos derechos.
Cierto que los familiares y usuarios de los servicios
no son los culpables de los desmanes económicos y la
falta de recursos pero desde luego nosotros tampoco.
Por otro, la administración, que a cambio de unas
miserables subvenciones a asociaciones o con sus
conchabemos con empresas privadas, abarata el coste de
unos servicios que debieran ser públicos (no hacemos
aquí ninguna apología del sector público, todos
sabemos lo pésimo que es) y que si lo fueran les
saldría más caros (para empezar nuestros sueldos
distan mucho del de los funcionarios, aun haciendo las
mismas funciones).
Por último los sindicatos, que sin ser representativos
en el sector y siempre interesados en conseguir
delegados sindicales, emprenden sus negociaciones
despaldas a los trabajadores/as y dividiendo estas por
convenios (colectivos), lo que equivale a dividir a
los trabajadores/as dejando fuera a los que ni tan
siquiera tienen un convenio en el que refugiarse y
negociando hacia un pequeño grupo de compañeros del
sector, lo que desune, fracciona y debilita.
En nuestro caso concreto, se da una situación algo
mejor que la de otros compañeros de otras empresas, ya
que estamos vinculados a un convenio, y aunque no
implique gran cosa en nuestro sector es importante.
Imagínense la situación de otros compañeros para los
que sólo existe como base legal el Estatuto de los
Trabajadores y hasta este artefacto es un objeto
desconocido para sus jefes. Estos compañeros se
encuentran en situaciones totalmente desregularizadas:
realización de horas extras no pagadas (a esto le
llaman voluntariado), festivos no remunerados ni
recuperados, vacaciones adjudicadas por el empresario
cuando le viene bien, salarios apalabrados, contratos
inexistentes o irregulares,…
No obstante nuestra empresa presenta algunas
características, que sin ser excepcionales, si han
incidido en la necesidad de organizarnos como lo hemos
hecho:
Constante chantaje emocional de la empresa hacia los
trabajadores, por la función social de esta y sus
características de asociación.
Trabajo inestable y precario.
Ausencia de estructuras concretas y fronteras entre lo
laboral (trabajo), lo profesional (desempeño,
profesión de ayuda) y lo personal (sobreimplicación),
lo que implica que el colectivo de trabajadores tiene
más dificultades para verse como un todo con intereses
comunes.
Aptitudes altamente autoritarias por parte de
directores mesiánicos que por lo general abundan en
estas instituciones y que suelen considerar la empresa
como una prolongación de si mismos (a falta de una
vida propia, las más de las veces). Estos personajes,
entre paternales y amedrentadores, se oponen
radicalmente a cualquier forma de organización de los
trabajadores, si bien en nuestro caso, se muestran
como los más progres (actitud estética-ideológica)
del mundo mundial.
Además de las mismas divisiones que el capital (y sus
órganos sindicales de gestión) ya nos mete a todos los
curritos (saláriales, categorías, etc)
Con todo esto, y a pesar de ello, los trabajadores de
AFEMA hemos seguido un proceso organizativo que nos
conduce hasta donde estamos ahora: (auto)organización
de los trabajadores, única en la empresa y con la
afiliación y / o el apoyo de la mayoría mas absoluta
de los trabajadores. Aquí quisiéramos reseñar, que
esta organización no responde a un esquema ideológico
prediseñado, si no que ha surgido de la necesidad y a
ella debe su funcionamiento, así como que la
plataforma no es un grupo de militantes altamente
politizados, si no de trabajadores luchando por sus
intereses, con todas nuestras contradicciones y
debilidades.
Empezamos a organizarnos: por necesidad.
En un principio, desde hace unos 5 años, comenzamos a
organizarnos reuniéndonos en asambleas abiertas en la
misma empresa, para tratar problemas laborales que nos
afectaban a todos (retraso en el cobro de la nómina,
contrataciones y despidos, …) La característica de
estas reuniones era su falta de estructura, siendo más
un espacio de encuentro desde donde poner en común
problemas pero sobre los que rara vez se intervenía
colectivamente, también su frecuencia era inconstante
(se realizaban cuando había problemas y alguien las
convocaba) y su asistencia era irregular. Estas
primeras asambleas respondían al crecimiento
cuantitativo del volumen de la empresa (con la gestión
de nuevos centros) así como su paralelo comportamiento
empresarial, en lo relativo a necesidades de
“producción”, canales de control, gestión económica,
etc, siendo antes de tipo más informal o familiar.
A principios de 2004 desde estas asambleas y vista su
poca operatividad (más allá de ser un espacio de
encuentro y de queja) comenzamos a debatir sobre
formas de organización más acabada planteándonos temas
como las elecciones sindicales o sumarnos a algún
sindicato o constituirnos nosotros mismos como
“organización sindical”. En noviembre de ese año
optamos por esta última alternativa principalmente
debido a los siguientes motivos:
El rechazo y la desconfianza por parte de la mayoría
de los trabajadores hacia los sindicatos (el
“mayoritario” en el sector es CC.OO.) por verlos como
ajenos a nuestros problemas y necesidades y
principalmente interesados en suministrarles delegados
de personal que les acredite como negociantes ante la
patronal y la administración (de la que por ser buenos
chicos obtienen sus curso, subvenciones y demás)
La creciente presión de la empresa (desde sus órganos
de dirección) hacia los trabajadores, tanto en el
control (represión, sanciones, aumento de volumen de
trabajo,…) como en lo económico (peores condiciones,
despidos encubiertos,…)
La constatación por parte de todos de que sólo
nosotros mismos podemos defender nuestros intereses y
de que estos intereses están enfrentados a los de la
empresa.
Este enfrentamiento es especialmente difícil en
nuestro sector a la par que contradictorio. Difícil
porque se trata de asociaciones de afectados donde
esta muy latente la conciencia victimista por su parte
y por parte de los trabajadores una correspondida
conciencia paternalista que favorece situaciones de
chantaje emocional y seudovoluntariado altruista.
Contradictorio, porque objetivamente los afectados
como los trabajadores compartimos frente a la
administración intereses comunes, como es la mejora de
los servicios. Dicha mejora sería un beneficio para
ambas partes, ya que supondría un mejor servicio para
el usuario y unas mejoras laborales para el
trabajador. Nosotros hemos sido conscientes de este
hecho y hemos planteado en más de una ocasión (y
seguiremos planteando) la necesidad de actuar
conjuntamente (familiares y usuarios de los servicios
y trabajadores) contra la administración y su
miserable política económica que pone por encima de
las necesidades humanas las necesidades del mercado.
En este contexto y en una situación especialmente
difícil (ya que varios compañeros estaban siendo
“disciplinados” por no aceptar un incremento en el
volumen de su trabajo) se crea en noviembre de 2004 la
Plataforma de Trabajadores de Servicios
Socio-sanitarios.
Se crea la plataforma.
La plataforma es una organización que esta legalizada
como un sindicato (en este país toda organización
legal de trabajadores esta considerada como sindicato)
y dirigida al sector socio-sanitario y con ámbito
provincial. Su estructura es muy sencilla y poco tiene
que ver con la estructura sindical:
Se organiza por colectivos de trabajadores por empresa
o centro.
Cada colectivo se organiza de la forma que mejor le
conviene y tiene autonomía funcional respecto al
resto.
Los trabajadores nos agrupamos de forma unitaria (no
por ramos u oficios) por centro y en asambleas donde
las tareas se reparten (se intenta rotar) y donde los
encargados de cada función están a disposición de la
asamblea y pueden ser revocados en todo momento por
esta.
Las decisiones se toman igualmente en asamblea por
consenso y en caso de no existir por mayoría (esto
rara vez sucede)
No existe requisito alguno teórico-ideológico para
adherirse a la plataforma si bien no aceptamos ni a
jefes, ni a chivatos, ni a esquiroles (por razones
obvias), tampoco a quien viva de explotar el trabajo
ajeno o ejerza funciones represivas.
Nos definimos como organización de clase que lucha por
la defensa de los intereses de la clase trabajadora en
su conjunto.
Señalar nuevamente que no nos adherimos a ninguna
ideología: somos simplemente trabajadores que se
reconocen en sus propias necesidades y las de sus
iguales.
Por otro lado contamos con el soporte legal de un
abogado, compañero de una organización de
ferroviarios, que nos ha llevado asuntos legales y nos
asesora.
Desde un principio el tema de elecciones sindicales
fue rechazado, ya que consideramos que anteponíamos
una forma de organización basada en la unidad y la
participación mayoritaria, así mismo temiamos:
Que pudiera romper la unidad de acción de los
trabajadores y su protagonismo al dotarnos de
especialistas y cargos unipersonales.
Responder al deseo de la empresa, que veía en la
elección de delegados una forma de dividirnos y unos
representantes con los que podría congeniar.
En cualquier caso no rechazamos las elecciones
sindicales por principios ideológicos (de los que
carecemos) sino estratégicos, al considerarlas nocivas
para el desarrollo de una organización unitaria y
asamblearia de los trabajadores. No obstante se
coincidía que en caso de ser necesario recurriríamos a
ellas pero tomando las medidas necesarias (los
delegados estarían a disposición de la asamblea con
renuncia firmada sin fecha, para poder dimitirlos si
actuaran contra los intereses de los trabajadores)
Primeras Actividades:
Nuestra acción se centró en AFEMA, si bien teníamos
afiliados en otras empresas (pero no constituidos, en
aquel momento, como colectivos), ello es debido a
nuestras circunstancias (especialmente difíciles) y al
hecho de no ser un grupo militante ni un sindicato con
liberados con disponibilidad para dedicarse a estas
tareas.
Esta actividad se concretó:
Tratar de agrupar a la mayoría de trabajadores de la
empresa. Cosa que se ha llevado a cabo con éxito (pese
a los muchos cambios de personal). En este sentido
durante el primer año nos reforzamos la unidad entre
los trabajadores así como hemos aumentado nuestra
autonomía respecto a los representantes de la empresa.
Esto es, que los trabajadores nos vemos más como un
todo con intereses propios diferenciado de los
intereses de la empresa. Esto que puede parecer muy
teórico se ha dado desde el desarrollo práctico y
venciendo no pocas suspicacias personales y / o
profesionales (fruto de la división y competencia
entre categorías)
Plantear mejoras en las condiciones de nuestro
trabajo, tanto profesionales como económicas. Así se
ha presionado a la empresa para “corregir” o mejorar
ciertas cuestiones: pago de atrasos, actualización de
antigüedad, pago correcto de finiquitos, paso de la
mayoría de la plantilla a indefinidos, despidos
improcedentes, horarios, turnos, cumplimiento del
convenio al que estamos suscritos,… cosas que pueden
parecer obvias pero que se venían incumpliendo y de
las que hemos debido hacer seguimiento, presión,
reivindicación, denuncias, etc.
Tratar de forzar a la empresa a la negociación directa
con la plataforma (como negociación con
representaciones sindicales, según el Estatuto de los
Trabajadores) que hemos planteado con el apoyo
explicito de la Asamblea de Trabajadores (la de todos
los trabajadores, no sólo de afiliados a la
plataforma). Nuestra propuesta de negociación fue
rechazada reiteradamente, planteando la empresa que
sólo negociaría con representantes elegidos en
elecciones sindicales. Nuestro planteamiento de
negociación se centra en la mejora de las condiciones
del convenio, principalmente en lo relativo a “mejoras
sociales”.
Escalada de tensión y debates internos.
Durante los años 2005 – 2006, se acentúan y agravan
los conflictos internos con la empresa. Esta situación
se fundamenta por la lamentable situación económica
que atraviesa la empresa por los cada vez más escasos
ingresos fruto de subvenciones y la pésima gestión que
se hace de los mismos.
Paulatinamente esto va ha conllevar una serie de
hechos:
Recortes en los centros y sobretrabajo para los
trabajadores. Se pretende que entre menos se siga
haciendo lo mismo o más.
Aumento del control y la presión ante la resistencia
de los trabajadores. La dirección de la empresa
establece rígidos mecanismos de control del trabajo.
Aparición de una camarilla de infames alrededor de la
dirección, que le ayudaran en sus tareas represivas.
Dicha camarilla junto con la dirección gozará, pese a
su incompetencia profesional, de prebendas y
privilegios respecto al resto de la plantilla.
De forma natural la plataforma responderá a estas
agresiones incrementando así mismo la presión y la
denuncia e insistiendo en la necesaria organización y
unidad de todos los trabajadores, sobre la base de los
siguientes objetivos generales:
– Mantenimiento de la actual plantilla en sus puestos
de trabajo.
– La conversión de los contratados en indefinidos.
– El respeto escrupuloso de los aumentos salariales
por convenio.
– El respeto a la dignidad de los trabajadores.
– Imposición de criterios de equidad e igualdad para
toda la plantilla, fin de los privilegios y las
discriminaciones.
No obstante la tensión que se respira día a día en el
puesto de trabajo y el constante enfrentamiento con
dirección y afines, generaran disensiones y surgirán
temores en el seno del colectivo de trabajadores,
quedando algunas acciones contundentes en el tintero
por la retirada de compañeros a última hora, si bien
las acciones se habían decidido en asamblea. Se hace
pues necesario establecer un debate interno y poner
sobre la mesa y de forma colectiva las dificultades y
miedos a los que nos enfrentamos. Se dan aquí los
primeros debates que versan sobre: temores,
debilidades y fortalezas. Se concluye que nuestra
mayor fortaleza es la UNIDAD y nuestra mayor debilidad
la ausencia de ella, desde la contradicción de que
cuando más necesaria es esta (por que se dan más
conflictos y aparecen medidas represivas) más difícil
es alcanzarla (por que aparecen más miedos y en
consecuencia más actitudes personalistas)
Como consecuencia de los debates se clarifican
posiciones y se conforma un grupo más cohesionado
alrededor del compromiso unitario y la praxis
asamblearia.
En paralelo, se retoma el debate sobre la estrategia a
seguir, la organización de las actividades y la
necesidad de información sobre la situación de la
empresa (que se nos dice insistentemente por parte de
la dirección que es de quiebra). A este respecto se
valora como futuros objetivos de la Plataforma:
Hacer cumplir la legalidad a rajatabla en la empresa.
Mantener los puestos de trabajo de toda la plantilla
(no incluimos en esto a los puestos de confianza), se
mantenga la actual empresa o entre una nueva.
Fortalecer y mejorar los lazos de unidad con los
trabajadores de otros centros, avanzando actividades
conjuntas y un pacto de solidaridad entre las
diferentes organizaciones de trabajadores de los
centros.
Tomar contacto con trabajadores de otros sectores de
cara a compartir experiencias colectivas de lucha y
organización.
Dotarnos de una caja de resistencia (fondo económico).
En esos momentos y para cumplir los objetivos
propuestos decidimos dotamos de comisiones de trabajo
que lleven a la práctica las decisiones tomadas en las
asambleas y en las que participan todos los militantes
de la plataforma. De esta forma además de dotarnos de
herramientas útiles favorecíamos la participación
activa de todos los compañeros. Estas comisiones se
concretan y organizan de la siguiente manera:
La comisión interna (CI). Trata de dar forma a las
reivindicaciones dentro de AFEMA y organiza las
asambleas y actividades del colectivo de trabajadores
de la plataforma. Por otro lado se encarga de difundir
la información y las actividades (como el boletín
informativo a los trabajadores de la empresa) entre
los trabajadores de AFEMA y convoca las Asambleas
Generales de Trabajadores de la empresa. Esta es la
única comisión que sólo puede estar formada por
compañeros de AFEMA, ya que va ha centrarse en nuestra
actuación en la propia empresa.
Comisión externa (CE). Dada que nuestra problemática
no se ciñe sólo a AFEMA, se hace imprescindible
ampliar nuestro campo de actuación, extendiéndonos a
otras empresas, lo que nos daría la fuerza necesaria
para incidir en cuestiones más globales. Los recortes
económicos por parte de las administraciones, nos
muestran a la claras, que o conseguimos fuerzas para
presionar por nosotros mismos a la administración o
nuestra situación sólo puede empeorar.
Esta comisión se plantea dirigirse a dos ámbitos,
entendiendo dichas actuaciones como complementarias:
El de nuestro sector, por ser el más próximo y con el
que podemos tener más problemas concretos en común.
El de otros colectivos formados por trabajadores (sean
del sector que sean y del lugar que sea) y que como
nosotros defienden sus intereses y necesidades de
forma independiente y más allá de ideologías y corsés
sindicales.
Se debe reseñar en este punto, que como plataforma, es
decir, como colectivo autoorganizado de trabajadores,
no pretendemos hacer proselitismo, ni crecer como
“organización”. Lo que se pretende es que crezca la
organización entre los trabajadores, a través del
contacto entre nosotros, la puesta en común de
nuestras dificultades y problemas, la coordinación y
las actividades conjuntas.
Comisión de caja de resistencia (CR). Plantea vías
para el aprovisionamiento de fondos (donativos,
cuotas, fiestas, cenas,…) así como las actividades
necesarias para tal fin. Estas actividades suponen a
su vez una actividad de propaganda de la plataforma
en su conjunto.
Esta comisión se constituye en tesorería de la
plataforma.
Durante el segundo semestre de 2006, las comisiones se
encuentran en pleno funcionamiento. La CI ha mejorado
la organización interna de la plataforma y orientado
los debates entorno a las elecciones sindicales. La CE
ha retomado y profundizado en contactos que ya se
mantenían y les ha dado forma en reuniones de
coordinación con colectivos de trabajadores de otras
empresas tanto de Alicante como de fuera (por el
momento todas de nuestro sector). La CR comienza las
actividades de recogida de fondos.
En paralelo a este proceso de organización, desde la
plataforma vuelve a plantearse el asunto de las
elecciones sindicales. Si bien se sigue considerando
que son un instrumento que en poco o nada nos favorece
a los trabajadores y que tiende a separarnos y a dar
más fuerza a los jefes, se reconsidera que dada la
situación actual de la empresa el dotarnos de
delegados legales nos da acceso a una información de
la cual carecemos actualmente. Considerado de esta
manera y tomadas una serie de medidas al respecto, se
decide convocar elecciones unitarias en todos los
centros para tener acceso a tres delegados.
Como se ha dicho se toman ciertas medidas para que se
mantenga el poder de la asamblea sobre cualquier otro
órgano y hacer que los delegados sean meros mandatados
de aquella.
Condiciones de los delegados de personal de la
plataforma:
El delegado es mandatado por el colectivo y la
asamblea de trabajadores.
El delegado no tomará decisiones sin mandato. En caso
de no haberlo no actuará.
El delegado pone a disposición de la plataforma su
dimisión firmada y sin fecha.
El delegado no es reconocido por el colectivo de
trabajadores como “agente negociador”, si no como mero
instrumento de esta. El colectivo decide, en caso de
negociación, quien negocia y siempre lo hará
consultado a la asamblea del colectivo de trabajadores
y a la asamblea general de trabajadores.
De este modo se llega a la organización como sigue,
siendo la asamblea del colectivo de trabajadores
(plataforma en AFEMA) y la asamblea general de
trabajadores los órganos únicos de decisión y
preservándose el poder de los trabajadores.
Trabajador@s de la Asociación de Familiares y Enfermos Mentales de Alicante (AFEMA) denuncian a esta institución
Un problema frecuente, por desgracia, en el mundo de las asociaciones. Quizá es el precio que hay que pagar por ganar en eficiencia y profesionalización.
He aquí la frontera entre asociación y empresa de servicios…entre actitudes y valores asociativos y aptitudes técnicas, entre objetivos y actuaciones y actores subjetivos, entre profano y profanado.
Espero que nadie se olvide de la auténtica razón de su trabajo…¿los enfermados?.
Y de paso, que les pregunten a ellos.
Seguro que saben bien lo que significa la escisión, la esquizofrenia, la ambivalencia..y cómo intentar mantener la integridad cuando ésta se ve amenazada.
No hay pastillas para el consenso, pero sí patillas para caminar el sinuoso camino que nos lleva a él.
Antes hay que dejar atras una buena dosis de bloqueo efectivo y afectivo.
Y seguir explorando nuevos modos de subjetividad, dejando luchas de poder, nepotismos y otras escaseces de miras varias.
Lo cierto es que cuando las lentejas fallan, la escisión aparece. Si no que se lo pregunten, por ejemplo, a los palestinos. En la resolución de su conflicto hallemos respuesta para otros tantos. Pero para eso, hay que empezar a
reflexionar sobre nuestra pleitesía a la lenteja , y diversificar la dieta, si la deja.
Y sobre todo, no olvidar que precisamente este estado «desorganizado»
y dividido es la ventaja competitiva más grande de otros estados-stablishments monopolizadores de recursos, generadores de escasez. Pensar que convertirse en algo parecido a ellos es el camino para
salir, es cuanto menos, un estéril engaño. Hay que seguir inventando, pero
sobre todo, no mezclar churras con merinas.
¿Para cuando una asociación de Enfermos?.
Quizá el problema es verlos como clientes-objeto más que como partícipes-sujeto.
Quizá haya que cuestionarse posicionamientos básicos, sobre la salud y la enfermedad, y las etiquetas que operamos.
Más entre psiquiatría y antipsiquiatría, trabajo social y sociedad laboral, debe haber una síntesis..! a por ella!.