Textos tomados de este artículo:

Reportaje sobre el movimiento 15-M

La buena

Colectivo Kaosenlared

http://www.kaosenlared.net

15-M: Confluencia de luchas sociales para un proyecto anticapitalista en construcción

El movimiento 15-M ha servido como punto de confluencia entre las diversas sensibilidades de la izquierda anticapitalista. Ecologistas, marxistas, anarquistas, defensores de los derechos animales, feministas, tienen su espacio en este movimiento tan dinámico como heterogéneo. El 15-M es ahora una aglutinación de luchas sociales, un espacio de convergencia donde toda lucha por los derechos humanos tiene cabida.

Todo proceso revolucionario es una creación histórica; es hijo de su tiempo. En un tiempo donde se educa a los ciudadanos y ciudadanas para que abracen la fe capitalista, ¿cómo esperar una mayoría social anticapitalista de la noche a la mañana?. Eso es pedir peras al olmo.
Debemos ser los y las militantes anticapitalistas quienes luchemos desde el interior de estos movimientos para dotarlos del necesario contenido revolucionario. Es necesario un trabajo lento y paciente.
Negar que el movimiento 15-M es una ola de esperanza para quienes nos consideramos anticapitalistas, sería no entender nada de lo que nos ha enseñado la historia. La historia se mueve al ritmo que marcan sus propios tiempos, y ahora, en los países capitalistas desarrollados, es tiempo de cambios políticos. Si la izquierda no sabe utilizarlo a su favor, será el fascismo quien lo haga. Ya se está viendo.

La extrema derecha juega con las emociones negativas de las masas para inocular a la sociedad con su veneno criminal. Juegan con el miedo, con la rabia y con la frustración acumulada para hacerse fuertes y expandir su mensaje. Solo si la izquierda es capaz de movilizar emociones positivas en la ciudadanía será posible hacer frente a la amenaza fascista. Esto es, si la gente se siente parte de un movimiento que lucha por el respeto a los derechos humanos, por la justicia social, no tendrá espacio en su corazón para abrazar el discurso del fascismo.
Viendo que cada vez más gente se emociona al formar parte de las múltiples luchas sociales que está desarrollando el movimiento 15-M ¿qué más razones necesitamos para alabarlo?

La mala

Pedro García Olivo

http://www.pedrogarciaolivoliteratura.com

Indignarse es cosa de señoritos

No me gusta escribir contra la praxis de mis amigos, contra la acción de las personas que más estimo. Pero, si hablamos del 15-M, he de hacerlo…

Creo, de corazón, que ese movimiento, en su conjunto, en su componente dominante, está del lado del Poder y contribuye a la “reparación” de la Democracia. Lo valoro como una estrategia del Capital para aplacar protestas “menos educadas”, como las que se han dado recientemente en Reino Unido y habrán de repetirse a lo largo del viejo, y moribundo, Continente.

El 15-M sostiene un discurso central que cabe perfectamente en la inmensa mentira del Estado de Derecho. Habla, sin rubor, valga el ejemplo, de una “reforma de la ley electoral”… Quiero decir que estamos ante el “reformismo” de siempre, pero un poco más perverso, pues pretende “representar” la contestación social y, ciertamente, no la representa. Representa, eso sí, a los indignados de la clase media deprimida, de la clase media amenazada en su tan sucio “bienestar”, de las capas privilegiadas de los trabajadores, de los estudiantes semi-acomodados, de la pequeña burguesía que aspira a más y se encuentra con menos,… No es trivial que acepte un título de origen infame (“la indignación”), derivado de una obra en absoluto subversiva y de ningún modo revolucionaria.

Contra los indignados, cabe apostar por los los desesperados; contra los “niños buenos pacifistas”, por los “diablos del robo y de la violencia”; contra los que quieren “mejorar” la Democracia, por los que pretenden abolirla.

No, compañeros, no estoy del lado del 15-M, aunque sí me siento cerca de las personas que siguen luchando “desde dentro” de ese movimiento para darle otro aire. Pero creo que su esfuerzo es vano: así como jamás se le conseguirá conferir “rostro humano” al Capitalismo, nunca veremos a la gente del 15-M tentar las vías de la transformación social. El 15-M simboliza hoy la Desobediencia Inducida, el Ilegalismo Útil, la Falsa Lucha. Cosa de señoritos.

La «buena, pero…»

Carlos Taibo

http://www.carlostaibo.com

Nada será como antes

Hace unas semanas un colega me dijo que lo que estaba sucediendo al calor del movimiento del 15-M nada tenía de nuevo: habíamos vivido –agregó– muchas situaciones similares. Tengo la firme convicción de que no es así: habría que remontarse muchos decenios atrás para encontrar, entre nosotros, algo que pueda homologarse con lo sucedido las últimas semanas.

Y ello es así en, al menos, dos sentidos diferentes. Si el primero nos habla del vigor inusitado de la asamblea, el segundo refiere, pese al relato de los hechos que han asumido los medios de incomunicación, una más que razonable radicalidad en muchas de las demandas, que en modo alguno se contentan con reclamar medidas contra la corrupción y reformas del sistema electoral.

Aunque a buen seguro no es oro todo lo que reluce al amparo del movimiento del 15-M –faltan, por ejemplo, su ensamblaje con el mundo del trabajo, su imbricación expresa en la lucha de clases y su instalación en el medio rural–, no hay por qué desdeñar que se convierta, orgullosamente, en lo que muchos añoramos: una ambiciosa red de asambleas y autogestión que, en todos los ámbitos, blanda un proyecto anticapitalista y autogestionario, antiproductivista y antipatriarcal, internacionalista y solidario. Que algo ha empezado a cambiar en la cabeza de las gentes lo testimonia el hecho de que una apuesta de esa naturaleza –unos meses atrás habría sido unánimemente tildada de radical y desaforada– hoy nos parece mucho más cercana.