
El Vaivén de Rafael Cid
“Combatíamos comunistas y nazis juntos”. “Todos queremos lo mismo: la justicia social y la liberación de Rusia de la invasión ucrania”. Las frases citadas corresponden a las manifestaciones efectuadas ante la policía por dos de los ocho españoles arrestados en Madrid a su regreso de luchar en el este de Ucrania. Todos ellos enrolados junto a cientos de voluntarios prorrusos llegados de otros países entre los que, aseguran, “la mitad son comunistas y la otra mitad nazis”.
Con lo que ahora acaban de revelar estos auténticos testigos de cargo (http://politica.elpais.com/politica…), lo que era un secreto a voces adquiere carta de naturaleza. Milicianos de ideología nazi junto a Putin para ayudarle a implantar Novorrusia, su proyecto imperialista. Aunque la izquierda nostálgica de la antigua URSS se haya obstinado en lo contrario. Mimetizada al compás de la propaganda de los halcones del Kremlin, su lectura del conflicto versaba monolíticamente sobre un contencioso originado por un golpe de Estado inspirado por la UE y EEUU, la toma del poder en Kiev por una Junta fascista y otros trampantojos de similar calibre. Hazañas bélicas de buenos y malvados.
La flagrante contradicción entre lo que cuentan los medios de comunicación disciplinados a la voz de Moscú y lo que ahora sostienen sus propios combatientes, demanda una explicación razonada. Porque evidencia algo más que una contradicción del tipo de alistarse en la Brigada Internacional Carlos Palomino, en honor del activista antifascista asesinado en Madrid en 2007 por un paracaidista ultra, y compartir trinchera con tres ex militares españoles y nazis. Resulta obvio que la anexión de Crimea y la escalada militar a favor de los secesionistas de la región de Dombás emprendida por Putin incita a que comunistas y nazis compartan armas porque ambos buscan la “justicia social y la liberación de Rusia de la invasión ucrania”.
Pero admitamos como hipótesis que “comunistas y nazis “quieren lo mismo: justicia social”. Algo que está en la retórica de todos los movimientos sociales que buscan captar el fervor de las masas. Esa convergencia, de cimentarse en el tiempo y en la camaradería que insufla el ardor guerrero, podría llevar a una cohabitación futura dentro de la sociedad civil. Quizás su estela asome ya en la imitación de ciertas prácticas que, como la okupación urbana, comienza a ser frecuente entre los grupos de extrema derecha españoles. Porque por encima de las categorías tradicionales parece estar emergiendo un frentismo indiscriminado. Que “comunistas y nazis” estén de acuerdo en jugarse la vida por un Estado oligárquico, nuclear e hipercapitalista, que depreda a las naciones de su “patio trasero” como los peores tiempos de Estados Unidos con Latinoamérica, merece una profunda reflexión.
Ya no vale tirar balones fuera y echar mano del falsos victimismos. Son demasiadas las pruebas que indican que alrededor de la crisis humanitaria desatada en Ucrania se están reactivando algunos de nuestros peores demonios familiares. Se pasó por alto la presencia de observadores de los principales partidos xenófobos europeos (desde el partido Amanecer Dorado a la formación Plataforma per Catalunya) como avalistas de las posiciones rusas en la anexión de Crimea. Se hizo el silencio al divulgarse que el Kremlin es el principal financiador del Frente Nacional (FN) francés de Marine Le Pen. Se minimizó el hecho de que uno de los principales ideólogos de Putin, Alexander Duguin, apóstol del ultranacionalismo, la homofobia y el tradicionalismo religioso, sea el teórico de cabecera de muchos grupos neonazis europeos (aquí es un conferenciante de plantilla del ultra Movimiento Social Republicano). Pero las aportaciones de primera mano de los brigadistas españoles han confirmado las peores sospechas: Putin ha logrado que comunistas y nazis estén en la misma trinchera.
Y no estamos en 1939. Cuando Hitler y Stalin se aliaron para repartirse por la fuerza media Europa incendiando con ello la Segunda Guerra Mundial. Sino un siglo después de que el mundo sufriera las consecuencias de las políticas represivas llevadas a cabo por los dos estados totalitarios más homicidas de la historia. Por eso no se comprende que con esas trágicas experiencias sobre nuestras conciencias la sociedad civil democrática permanezca pasiva. Al menos el actual movimiento anarquista, que padeció en sus carnes como ningún otro la barbarie nazi-estalinista y la combatió desde sus inicios sin ningún tipo de componendas ni subterfugios, debería denunciarlo para que poder seguir reconociéndose libertario. Reclamar la paz como valor supremo de la humanidad es absolutamente de izquierdas.
(Nota. El título de este artículo va entre interrogaciones adrede, rectificando el tenor literal de la cita que lo sustenta. Por respeto a las personas de buena voluntad que pueden sentirse injustamente ofendidas por una afirmación genérica de “comunistas” donde en realidad debería decir “estalinistas”).
Font: http://www.radioklara.org/radioklara/?p=4804
Ver en Tortuga: La policía detiene a ocho soldados españoles por hacer su trabajo y los acusa de asesinato
Ucrania Oriental: ¿Comunistas y nazis en la misma trinchera?
¿Desde cuando El País es una fuente fiable de información? Que yo sepa es un panfleto de propaganda de guerra del sionismo y del imperialismo yanqui. Hace ya mucho tiempo que sus mentiras son tan descaradas que no hay dios que se las trague. Leed la noticia original. Tiene una pinta de cuento que te cagas. Lo que sí está clarísimo (y ni siquiera ellos mismos lo niegan) es que hubo una revolución de colorines contra un gobierno que ganó unas elecciones, que fue muy sangrienta y que estuvo organizada por los eeuu y sus mamporreros en alianza con los NAZIS. Ahora resulta que los NAZIS son los rusos. ¿De verdad? Hay que tener mucho cuidado con los movimientos «libertarios» organizados por Israel. Están proliferando como las moscas con el lío mental y la falta de profundidad de ideas de muchas personas. Intentan organizar paranoias conspirativas (una «internacional parda») en las que rusia, siria, irán y venezuela, están aliados con le pen y otros muchos malos malísimos (creo que solo falta la ETA -por ahora-). Ya me he leido varias bazofias muy antifascistas y libertarias que andan por ahí contando todas estas chorradas, pero creo que son para otro público aún mas subnormalizado que nosotros (o eso espero). Un saludo.
Ucrania Oriental: ¿Comunistas y nazis en la misma trinchera?
Gracias por borrar mis lecciones de historia. Yo también creo que estaban de más. De todas formas es bueno poner de manifiesto que TODOS los supuestos hechos históricos que enumera el artículo son falsificaciones, tergiversaciones y mentiras, diseñadas para gente inculta que «ha oido cosas», pero que no tiene ni puta idea de nada. Un saludo. Stalin pudo ser un malo malísimo, pero desde luego no fue responsable de la segunda guerra mundial y fue el único lider mundial (junto con Cárdenas en Méjico) que ayudó a la república. Todos los demás, incluidos los putos yanquis, ayudaron a Franco y no creo que fuesen más apreciados que stalin por los anarquistas de la época.
Ucrania Oriental: ¿Comunistas y nazis en la misma trinchera?
«políticas represivas llevadas a cabo por los dos estados totalitarios más homicidas de la historia»
Comparando el comunismo con el nazismo y olvidando que EEUU es el régimen totalitario más homicida de toda la historia con gran diferencia. De israel mejor ni hablar.
Ucrania Oriental: ¿Comunistas y nazis en la misma trinchera?
Aquí pongo como comentario un artículo de febrero. Tal vez merecería la publicación en las mismas condiciones que el de Rafael Cid, siquiera por dar voz a los implicados sin la mediación de «El País».
«Hay algunos que ahora parecen haber descubierto que en las filas de la resistencia novorrusa hay fuerzas conservadoras y fuerzas de izquierda, y que incluso entre las llamadas conservadoras hay algunos grupos que no dudaríamos en considerar como de extrema derecha, pues son antisistema-liberal, conservadores religiosos y monárquicos. Esto no es ninguna novedad.
Lo que no debe perderse de vista en ningún caso es que en las filas de Kiev existen unidades específicamente nazi-fascistas, que se reclaman deudores de esa tradición y se sienten identificados con la herencia de los ultranacionalistas ucranianos 39-45. El anticomunismo y antisovietismo es el principal lazo de unión entre las filas de Kiev, aunque la falta de enemigo vivo y organizado no les impide ser menos extremistas, volcando además esos rechazos contra Rusia, es decir, la Rusia real, capitalista y conservadora, es asimilada al enemigo tradicional. En el Donbás podrá haber una pluralidad sorprendente, pero desde luego lo que no hay es nostálgicos de la Ucrania colaboracionista con los nazis, no hay antirrusos y el anticomunismo no está presente de la misma forma, pues toda la identidad colectiva de Novorrosia se basa en el respeto a la tradición soviética y a su integración en un discurso nacional panruso.
No debemos estar soprendidos, la lucha de clases se da a ambos lados del frente. Lo que debe estar meridianamente claro es que Kiev representa un modelo capitalista al gusto occidental que no duda en acudir a los neonazis como fuerza de choque y que cuenta con un brutal discurso antirruso y anticomunista, además de considerar políticas de limpieza étnica y matanzas de todos los disidentes. Ante ese desafío, los antifascistas se deben unir, el problema es que la derrota de la izquierda y de los comunistas y sus partidos es tan descomunal desde la caída de la URSS, que pese a haber cientos o miles de militantes comunistas sobre el terreno, ni el PC de Ucrania, ni el PCFR, ni el recientemente formado PC de Novorrusia se han atrevido a formar batallones de voluntarios. Los batallones de voluntarios existentes (básicamente el batallón 404 de la Brig. Mozgovoi, y algunas unidades menores, incluyendo el destacamento de la secta «esencia del tiempo» en el batallón Bostok, no ha sido fruto de convocatorias de esos partidos, sino de la autoorganización de los militantes comunistas. Además de estas unidades, más ideológicas, hay un notable número de combatientes y unidades milicianas de clara extracción popular que se sienten identificados con la herencia soviética, pero sobre todo con el rechazo a los oligarcas, frente a los cuales propugnan gobiernos populares, al servicio de los intereses del pueblo, es decir, que predomina un ambiente en ese sentido, antiologárquico, cosa imposible en el otro bando. Incluso los conservadores ortodoxos pan rusos y los nacionalistas rechazan el capitalismo occidental por entender que destruye los valores de la sociedad tradicional. Por esta senda es por entra el discurso más derechista ente las filas novorrusas.
Es la influencia del Kremlin la más peligrosa en este sentido, pues prefieren estimular el sentimiento nacional pan ruso y los valores tradicionales ante el ataque del fascismo ucraniano, en beneficio de una reacción popular y antioligárquica que en última instancia les inquieta a ellos tanto como en Kiev.
En una posición intermedia se encuentran conservadores antioligarquicos como I.Girkin Strelkov que se han comportado en todo momento como combatientes sinceros al lado del pueblo, contra todo tipo de abusos y capaces de integrar respeto a la herencia soviética —hasta cierto punto— con la tradición rusa. Esta postura le ha granjeado el odio de los fascistas de Kiev, pero también el de ciertas posturas oportunistas que estimulan el rechazo a Kiev pero no desean transformación social alguna en Donbás y apoyan a los antiguos oligarcas locales. En medio de este complejo sistema de relaciones, tenemos el muy extraño caso de la secta «esencia del tiempo», que combina nostalgia soviética con un discurso de síntesis que excluye el marxismo y el internacionalismo solidario como elementos definitorios de un proyecto de izquierda. Los comunistas rusos han considerado el fenómeno de esencia del tiempo como un grupo sectario estimulado desde el poder para arrebatar base social a los grupos de izquierda; la pinza izquierda que maneja nostalgias soviéticas, simétrica a la pinza derechista que maneja nostalgias imperiales pasadas, sacrificando ambas cualquier pensamiento crítico e internacionalista.
La contradicción de clase principal es oligarcas/resistencia popular, ¿donde está la izquierda? Enfrente de los oligarcas, siempre». – Fuente: https://dedona.wordpress.com/2015/02/27/izquierda-y-derecha-en-el-donbas-comite-e-lister/
Ucrania Oriental: ¿Comunistas y nazis en la misma trinchera?
Mucho mas informativo y verosimil que la otra diarrea mental de buenos y malos. ¿Cómo van a ser nazis los rusos, si su mayor orgullo como pueblo fue derrotar a Hitler en su guerra de exterminio? Los nazis son los herederos de los nacionalistas ucranianos que colaboraron con Hitler. Gracias.