Las personas editoras del último número de la revista Ekintza Zuzena, el 39, tuvieron a bien incluir entre sus contenidos el documento de Tortuga “No nos parece bien la defensa del estado de bienestar”. La revista ha recibido un correo de una persona lectora la cual hace una crítica a nuestro documento que nos parece interesante y digna de ser aquí compartida. Por esa razón la publicamos a continuación con permiso tanto de Ekintza Zuzena como de la persona que la redactó. Nota de Tortuga.


En cuanto al artículo sobre el “Estado de bienestar” del grupo antimilitarista Tortuga… simpatizo con su motivación, pero discrepo de algunos de sus análisis. En especial cuando hablan de las causas de las crisis del Estado de bienestar. El apartado se titula “¿por qué ahora el Estado de bienestar está en crisis?” La evolución hacia la sociedad de “bienestar” es algo bastante más complejo de lo que aquí se dice (el Estado de bienestar no se reduce a las prestaciones). La sociedad o Estado de bienestar no es el resultado de una estrategia para “sobornar” a las clases trabajadoras. Eso es una lectura ideológica muy simplificadora. Al capitalismo le interesa siempre crear riqueza material y distribuirla, pero no siempre puede hacerlo. En sus planes generales no está recortar la capacidad de consumir de las clases bajas y medias, eso no le conviene. Lo que ocurre es que, ciertamente, hay vectores estructurales, materiales y culturales que no siempre pueden controlar.

El plan general del capitalismo no es hacer que los ricos sean más ricos y los pobres sean más pobres, como los antiglobalizadores nos machacan a diario los oídos, sino crear una sociedad fuertemente jerarquizada, dominada, privada de autonomía y de libertad, pero bien provista materialmente, que todo el mundo pueda tener móvil y tarjetas de crédito, en la que todo el mundo pueda comer la mierda que fabrican. Al capitalismo no le interesan los “recortes sociales”, lo que ocurre es que su proyecto choca a menudo con límites insalvables. Las crisis de crecimiento son inevitables porque la economía capitalista carece de toda racionalidad (un buen día todo un sector de actividad puede hundirse y crear una enorme “bolsa de desempleo”, otro día se descubre que tal o cual negocio era un castillo de naipes y se viene abajo, la especulación sobre el futuro pone a prueba la estabilidad de cualquier sistema económico).

El “Estado de bienestar” no es un paso provisional del capitalismo, es un objetivo final, su misma esencia. Los autores de este artículo añaden que, claro, la crisis económica es también causa de la crisis del Estado de bienestar, pero no explican porqué hay una crisis económica. Y eso es fundamental. Porque si el capitalismo global no encontrara obstáculos para su desarrollo podría llegar a establecer ese Estado de bienestar universal y permanente que, en realidad, es una pesadilla. Pero el capitalismo no puede hacer siempre lo que quiere. Por poner un ejemplo tonto: un barril de petróleo cuesta hoy muchísimo más que hace cuarenta años. Si la energía y las materias primas aumentan considerablemente de precio esto acabará repercutiendo en la tasa de beneficio y, en general, en la Economía. Si a esto le unimos la especulación y la inversión en múltiples servicios, en el sector terciario, nos encontramos con una situación que no puede mantenerse. El Estado interviene para frenar el dinamismo brutal del capitalismo moderno y así consigue que reine la paz en Occidente. Mientras todo el mundo tenga su pequeña parcela de consumo, todos contentos.

Por eso también discrepo cuando en el siguiente artículo [de la revista E.Z] “La guerra permanente”, en un apunte, se dice: “que el mercantilismo capitalista es simplemente la guerra contra los pobres”. Aquí se toma un efecto lateral por el verdadero motor del capitalismo. La economía capitalista no quiere destruir a los pobres, quiere convertirlos en consumidores obedientes, lo que es diferente. Para ello no necesita librar una guerra contra los pobres, sino contra las economías pobres. Desde hace doscientos años el industrialismo ha sido eso: una guerra contra las formas de vida ligadas a la tierra, contra la pequeña autonomía material de los pueblos. Por supuesto, en el camino se han cargado un montón de gente, campesinos, indígenas, etc. pero el objetivo no era el exterminio, sino su transformación forzosa en ciudadanos de la gran orbe global del consumo (una prueba de que el capitalismo industrial no busca exterminar a la gente es que en 1800 éramos mil millones y hoy más de siete mil millones).

Con todo esto no quiero decir que no esté de acuerdo con la mayoría de las cosas que dicen estos artículos, solo que prefiero explicar claramente los puntos en los que discrepo.

One thought on “Un apunte crítico al artículo de Tortuga “No nos parece bien la defensa del estado de bienestar””
  1. Un apunte crítico al artículo de Tortuga “No nos parece bien la defensa del estado de bienestar”
    A mi esto no me resulta una crítica al documento de tortuga sino más bien una profundización, un avance con respecto a las cosas que éste dice.

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