El F-18 cayó fuera del Polígono de Tiro y a menos de 10 km de Arguedas y de Valtierra

EL TENIENTE ANTONIO LUIS GALÁN RESULTÓ HERIDO LEVE TRAS SALTAR EN PARACAÍDAS

Senda Viva o la ermita del Yugo están a tan solo 5.000 metros del accidente .

NIEVES ARIGITA

TUDELA. El accidente del F-18 del Ala 12 de Torrejón de Ardoz, ocurrido en la noche del jueves, tuvo lugar a menos de diez kilómetros de un núcleo urbano, concretamente de las localidades de Arguedas y Valtierra, y se produjo en un paraje de regadío de Bardenas Reales (término de Landazuría) fuera del perímetro del Polígono de Tiro. La zona de impacto, además, se sitúa a poco más de cinco kilómetros del parque Senda Viva y de la ermita del Yugo. Teniendo en cuenta la velocidad que alcanza un avión de estas características (en la Ribera son habituales estruendos cuando las aeronaves rompen la barrera del sonido), el incidente pudo haber ocurrido en alguno de los dos municipios o en una de las vías que, a pocos kilómetros, comunican la comarca. De hecho, el suceso se sitúa a unos cinco kilómetros del embalse del Ferial, donde la Comunidad de Bardenas construyó un complejo turístico y de ocio en el que se celebran numerosos actos de la Junta que rige esta entidad.

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POSIBLE FALLO MECÁNICO

Al parecer, el aparato se estrelló mientras el piloto, el teniente Antonio Luis Galán González, realizaba una maniobra de aproximación al área militar y, según las primeras hipótesis que maneja Defensa, pudo deberse «a un fallo mecánico», una circunstancia que tendrá que aclararse tras las investigaciones que la Comisión Técnica de Investigación de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM) y la Policía Judicial están llevando a cabo en el lugar desde la noche del accidente.
La teoría del fallo técnico se sostendría en el hecho de que el único testigo del siniestro vio cómo se producía una explosión en vuelo y una caída en picado. Lo cierto es que los restos del F-18, todavía visibles ayer, quedaron calcinados y esparcidos en una reducida área de alrededor de 200 metros, lo que parece indicar, según fuentes del Ejército, que el impacto fue directo, siguiendo una línea vertical. El F-18, procedente de Canarias, no llevaba explosivos y en su interior sólo viajaba el teniente Galán González que, antes de que la aeronave se estrellara, salió de la misma en paracaídas, gracias al mecanismo de eyección. El piloto sufrió un traumatismo craneal y, como desveló el agricultor que lo encontró minutos después del impacto, «una rodilla herida». Precisamente, este testigo (José María Samanes) confirmó ayer que, tras declarar ante la Policía Judicial, tuvo noticias de que el militar se encontraba bien y no sufría heridas de gravedad.

FRAGMENTOS ESPARCIDOS

Durante toda la jornada de ayer, miembros de la investigación trabajaron en la zona del accidente que, desde la noche del jueves, se encuentra fuertemente custodiada y cerrada al paso por efectivos de la Guardia Civil. Además, durante la mañana, un helicóptero del mismo cuerpo sobrevoló el área. Pese a ello, desde el perímetro establecido por los agentes podían divisarse los restos del aparato, completamente calcinados, y un fragmento del ala. La escena se sitúa en un paraje de regadío de Bardenas de fácil acceso desde la ermita del Yugo y por el que transitan a diario numerosos agricultores. Se da la circunstancia de que la zona es una de las menos abruptas del Parque Natural con amplias extensiones de terreno plano. Sin embargo, el F-18 colisionó justo en una pequeña elevación en la que se produjo, posteriormente, un incendio. Cabe recordar que el F-18 (que procedía de Canarias, curiosamente el mismo lugar a donde viajaron los miembros de la Comunidad de Bardenas la pasada semana) se estrelló bien entrada la noche y que junto a él volaban otros aparatos similares. Ayer, a pesar del incidente, siguieron las maniobras aéreas sobre la Ribera.

José María Samanes, agricultor y testigo del accidente:
«El piloto estaba aturdido y me pidió que lo llevara a un hospital»

Natural de Arguedas (42 años) y agricultor, fue el único testigo de la caída del F-18 en Bardenas. A través del 112 se comunicó con el piloto, que le fue dando instrucciones de dónde se encontraba, y dio con él. Luego, lo montó en la parte trasera de su coche para trasladarlo.

N. ARIGITA

TUDELA. «Pensé que era un cometa o una estrella fugaz, pero tardaba demasiado en desaparecer. La luz fue dando bandazos de izquierda a derecha, hubo un fogonazo más fuerte y cayó en vertical a toda velocidad». Así relata el arguedano José María Samanes la aventura que vivió el pasado jueves cuando, hacia las 22.20 horas, se dirigía a la cabaña de las Bardenas Reales en la que reside con su compañera. Se encontraba en el alto de la Virgen del Yugo, a unos siete kilómetros del lugar del accidente aéreo, cuando una luz en el cielo le llamó la atención. Paró el motor del coche y oyó el ruido, ya conocido por habitual, de los F-18 sobrevolando la zona. «Otras veces los he visto hacer maniobras con bengalas y creí que era algo así, me dio tiempo de sacar el móvil, la cámara de fotos… Pero era imposible sacar imágenes.
Cogí los prismáticos y lo vi caer en picado y explotar», recuerda.

De inmediato, se puso en comunicación con el 112 para avisarles de lo que acababa de ver, aunque no estaba muy seguro. Ayer explicó que cuando comunicó con este teléfono les indicó que «algo se ha caído y está en llamas, pero no sé si se trata de un avión o es que se les ha caído una bomba».

Tras recoger a su compañera, se dirigieron juntos al lugar del siniestro. «Me acerqué a las llamas y entonces me volvieron a llamar de los servicios de urgencia para indicarme que les tenía que ubicar concretamente el lugar del accidente», dice. Al mismo tiempo, el teniente Antonio Luis Galán González (piloto del F-18) hacía lo mismo. «Desde emergencias, nos pusieron en comunicación y él me fue guiando (porque veía los faros de mi coche) hasta donde se encontraba. Me costó un rato encontrarlo, pero cuando lo hice me dijo que estaba bien, que le dolía la rodilla y la espalda, y que lo lleváramos al hospital».
José María Samanes afirma que el militar estaba «desorientado, aturdido» y que ni siquiera recordaba si viajaba solo o acompañado en el F-18. «Cuando le conté que había visto una explosión en el aire, se tranquilizó porque pensó que el error del accidente no había sido suyo sino mecánico», afirma el arguedano.

Ya en el asiento trasero de su coche, el piloto llamó a su novia y a un superior. «De camino al hospital me crucé con la ambulancia y lo cambiamos de vehículo», relata. Pese a la vorágine vivida ayer (declaraciones a la Policía Judicial, medios de comunicación…) Samanes destaca con humor que «estaba preocupado por si mi perro, que iba en el coche, podía morderle».

Diario de Noticias


El avión se estrelló a pocos segundos de vuelo de los pueblos de la Ribera

El F-18 que se estrelló en las Bardenas cayó a escasos segundos de vuelo de las poblaciones cercanas a este Parque Natural. José Antonio Gayarre y el consejero Javier Caballero, ambos de UPN, minimizaron el accidente.

IRUÑEA-. El violento choque del F-18 en el paraje de Landazuria, a escasos kilómetros del embalse de El Ferial, provocó una explosión cuyas llamas pudieron verse en algunas localidades cercanas. Eran las 22.00 de anteayer y a esas horas la zona del accidente se encontraba casi desierta. José Mari Samanes, agricultor de Arguedas de 41 años que se dirigía en esos momentos hacia la cabaña que posee en unos terrenos cercanos a Landazuria, fue uno de los pocos testigos del accidente. «Se apreció en el cielo algo parecido a una estrella fugaz que descendía lentamente, hasta que se ha incendiado contra la ladera que se conoce como los visos de Landazuria», declaró. La enorme bola de fuego y la gran humareda negra hizo temer que el piloto hubiera fallecido, pero logró activar a tiempo el sistema de eyección y saltar en paracaídas.

Pocos minutos después de la explosión se desplazaron hasta el lugar cinco vehículos de bomberos y varias ambulancias movilizadas por la Agencia Navarra de Emergencias (ANE), mientras que varias dotaciones de la Guardia Civil acordonaban un perímetro de un kilómetro en torno al lugar del accidente. El propio agricultor localizó al piloto del caza, que se encontraba medio conmocionado, y poco después era trasladado en ambulancia al Hospital Reina Sofía, de Tutera. Ayer continuaba ingresado en este centro, pero a la espera de recibir el alta médica.
El caza que pilotaba pertenecía al Ala 12 del Ejército español del Aire, con sede en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), y procedía de las islas Canarias. Vecinos de la zona ya habían detectado que el miércoles por la noche había un intenso tráfico de aviones en los alrededores de las Bardenas. Ningún organismo oficial facilitó detalles de este vuelo, pero parece ser que el aparato realizaba maniobras de entrenamiento sobre el polígono en compañía de otro F-18 que también iba ocupado por un solo piloto. La investigación de los hechos ha sido encargada a un equipo de la Comisión Técnica de Investigación de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM).

Este accidente se produce sólo tres meses y medio después de que el Ministerio de Defensa y la Junta de Bardenas renovasen el contrato para el uso del polígono de tiro por otros veinte años. La decisión de ratificar este convenio fue adoptada con el voto a favor de 21 pueblos y entidades congozantes, y la única oposición del Ayuntamiento de Azkoien (Peralta).

El presidente de la Junta de Bardenas, José Antonio Gayarre, reaccionó ayer ante este accidente diciendo que «no hay ningún motivo de alarma». Tras visitar por la mañana al piloto del F-18 en el Hospital de Tutera e informar de que se encuentra «perfectamente», Gayarre expresó su malestar porque la Guardia Civil le impidió el paso a la zona del accidente.

«La pericia de los pilotos»

Cabe recordar que el pasado mes de diciembre, con motivo de la renovación del contrato de uso del polígono de tiro, Gayarre repitió en varias ocasiones que en las Bardenas no mandan ni el Gobierno ni el Parlamento, sino la Junta. Pero ayer se tuvo que dar media vuelta ante la presencia de los agentes de la Guardia Civil. Eso sí, anunció una «protesta verbal» ante el capitán del cuerpo armado, por entender que «ese terreno es competencia de la Comunidad de Bardenas».
Tras reconocer que «siempre hay quienes cuestionan la seguridad del polígono de tiro», Gayarre quiso lanzar un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos diciendo que este accidente refleja la «pericia de los pilotos», el «alto grado de entrenamiento del Ejército del Aire» y la «seguridad» de la zona en la que realizan sus ejercicios.

No menos llamativas resultaron las declaraciones realizadas por el consejero de Interior del Gobierno de Nafarroa, Javier Caballero. «Los accidentes son accidentes -afirmó-. Pasan cuando uno menos se lo espera. Pueden ocurrir en cualquier momento, y no necesariamente porque se esté utilizando el polígono se genera una situación mayor de riesgo».

«Hay que entender que tiene que haber actividades de este tipo -agregó-, y por eso la propia demostración de que no ha pasado nada no quiere decir que no vaya a pasar, pero las posibilidades de riesgo son las mismas hoy que ayer».

Muy distinta fue la valoración de colectivos y organizaciones que vienen advirtiendo sobre los riesgos que entraña este campo de tiro. Así, el Manifiesto Popular por Bardenas exigió su desmantelamiento «inmediato» y la dimisión de José Antonio Gayarre, al tiempo que exigió responsabilidades a UPN y PSN. En este sentido, recordó a sus líderes, Miguel Sanz y Roberto Jiménez, que «los intereses y razones de Estado que tanto de- fienden son ajenas a la ciudadanía navarra». También responsabilizó de este accidente a los ediles que votaron a favor de renovar el convenio con el Ministerio de Defensa y a los frailes del Monasterio de la Oliva.

Por todo ello, ha convocado una concentración para mañana a las 13.00 en la Plaza de los Fueros de Tutera. La izquierda abertzale ha dado su apoyo a este acto. «Nafarroa y Euskal Herria -afirma en una nota- no pueden ni deben tolerar que máquinas de guerra se ejerciten en su territorio con la intención de extender terror, sufrimiento y destrucción en cualquier parte del mundo».

Por su parte, la Asamblea Antipolígono ha convocado una concentración en la Plaza Nueva de Tutera para hoy a las 13.00, en la que se denunciará el «riesgo» que sufren los habitantes de la zona. Este acto ha sido apoyado por NaBai.

Ecologistas en Acción ha recordado que el avión cayó en un espacio natural declarado LIC, Parque Natural y Reserva de la Biosfera, «que se está promocionando para que cada vez lo visiten más turistas». El movimiento pro-amnistía ha exigido que las Bardenas dejen de tener uso militar, y Uxue Barkos y Gaspar Llamazares han presentado sendas preguntas en el Congreso español sobre este accidente.

Diario Gara