
Un informe del Ministerio de Medio Ambiente sobre los impactos que tendrá el cambio climático en España advierte de que el sector turístico del sur y la franja mediterránea será uno de los más castigados porque el aumento de las temperaturas puede provocar, incluso, un cambio en los hábitos de los turistas. El principal impacto afectará al propio espacio geográfico-turístico español provocando, incluso, alteraciones en los ecosistemas -muy frágiles ya por la masificación urbanística- «dejando de reportar los beneficios sociales, económicos y ambientales disfrutados hasta el momento».
El trabajo alerta en sus conclusiones de que la escasez de agua irá a más por la reducción de las precipitaciones. Esto, unido al incremento del nivel del mar y, sobre todo, de las temperaturas, podrían modificar los calendarios de actividad turística, aumentando los viajes fuera de temporada. Actualmente, el 50% de los españoles que salen de sus ciudades de origen para disfrutar de las vacaciones lo hacen en el tercer trimestre del año -julio, julio y agosto-. Porcentaje un poco menor entre el turismo extranjero -37%-.
El trabajo relaciona, por otro lado, el cambio climático con los cambios de hábitos que ya se están observando entre los visitantes de la Costa Blanca. «Los turistas pueden disminuir la estancia media en cada destino, retrasar el momento en el que deciden su viaje y -lo más importante- cambiar de lugar de vacaciones. sí, los extranjeros optarían por quedarse en sus propios países y los españoles con desplazamientos a las costas más al norte y el interior. Zonas menos castigadas incluso beneficiadas por el ascenso térmico», según apuntan los autores del informe.
Como medidas para amortiguar los efectos del futuro escenario, el trabajo plantea la concesión de ayudas económicas públicas de tipo financiero y fiscal, así como la realización de infraestructuras. No se descarta que haya que modificar el calendario escolar. En el aspecto privado, los técnicos apuntan que si se cumplen las previsiones, algunos destinos turísticos deberían reconvertirse.
España será uno de los países más vulnerables al cambio climático, y según las previsiones más pesimistas, en el último tercio del siglo la temperatura media podría subir hasta siete grados en verano y el nivel del mar un metro, lo que haría desaparecer playas e inundar zonas construida.
En la provincia de Alicante, si se cumplen estas previsiones, las consecuencias serían catastróficas con una disminución drástica del régimen de lluvias -en torno al 17% en las cuencas del Segura y Júcar- y la desaparición de buena parte de las playas de la Costa Blanca debido al aumento del nivel del mar, lo que tendría un efecto demoledor para el medio ambiente y el turismo.
Las previsiones catastrofistas de los informes oficiales contrastan las impresiones del responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, quien sostiene que durante todo el siglo XX no se observaron ascensos tan significativos del nivel del mar en los mareógrafos de la provincia, «pero no cabe duda de que si se cumple todo lo que señalan los informes, el resultado será demoledor, pero tengo mis dudas».
El cambio climático provocará en España una disminución de las precipitaciones y de la disponibilidad de agua, una reducción de la productividad de las aguas pesqueras, desajustes entre animales predadores y sus presas, pérdida de biodiversidad, aumento de catástrofes naturales e importantes afecciones sobre la salud humana.
Estas son algunas de las conclusiones del estudio en el que colaboró el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Macha y en el que trabajaron también 400 investigadores de toda España.