
Un magistrado de Instrucción de Benidorm ha abierto juicio oral contra un juez de Alicante -cuyas iniciales son J.R.G.P.- que está acusado de maltratar a su esposa. La mujer acudió el domingo por la noche a la comisaría de Benidorm con un parte de lesiones, aunque el día después de formalizar la denuncia se retractó ante el magistrado que ha instruido el caso y aseguró que se había autolesionado. El juicio se iba a celebrar ayer en un juzgado de lo Penal de Benidorm, pero a última hora se suspendió porque no estaba citado el médico forense que examinó a la mujer del juez tras la supuesta agresión. El magistrado de lo Penal ha vuelto a señalar la vista para dentro de unos días.
El juez instructor ha tomado la decisión de abrir juicio oral contra su compañero después de que el fiscal insistiera en formular la acusación a pesar de la rectificación de la mujer. El acusador público solicita que el magistrado sea condenado a 72 días de trabajos en beneficio de la comunidad y a que no se pueda acercar a su mujer.
La Fiscalía prevé informar al Consejo General del Poder Judicial del asunto sólo en el caso de que el magistrado sea finalmente condenado por malos tratos. Fuentes judiciales explicaron que, en principio, el juez sólo podría ser apartado de la carrera judicial si es sentenciado a más de seis meses de prisión.
El magistrado imputado indicó ayer a este periódico que «mi mujer puso la denuncia por celos, pero ella misma la retiró. Tiene problemas personales. No ha habido nada de nada. Ella ya ha pedido perdón a nuestros hijos. No existe prueba de cargo porque ha retirado la denuncia y ha reconocido que se ofuscó».
El juez aseguró que siempre ha defendido a los colectivos de mujeres maltratadas. J.R.G.P. incidió en que «incluso la asociación «La dona per la dona» de Sant Andreu de Llaveneres de Barcelona que es una colectivo de apoyo a las víctimas de malos tratos me dio un premio. Lo tengo en mi despacho».
El juez explicó que «me piden 72 días de trabajos en beneficio de la comunidad y creo que un año de alejamiento de mi esposa, pero no me preocupa porque desde el punto de vista penal no hay nada. Yo tengo la conciencia muy tranquila».
Fuentes próximas al caso explicaron que el fiscal ha decidido continuar con la acusación a pesar de que la mujer ha retirado la denuncia por la existencia del parte de lesiones que supuestamente acredita la agresión.
J.R.G.P. declaró que «el propio juez de Instrucción me ha dicho que se podría archivar perfectamente, pero no estaba en su mano. Queremos que esto se termine lo antes posible. Cuanto más se maree la perdiz peor para todos». El juez imputado señaló que «el fiscal ha mantenido la acusación por la sensibilidad social. Todo ha sido un malentendido, aunque el fiscal haya dicho que adelante con el asunto. Lo que más me preocupa es la repercusión social». En cualquier caso, la noticia ha corrido como la pólvora en los juzgados de Benalúa, donde está destinado el juez, y en el Palacio de Justicia de Benidorm.
Por su parte, la esposa del magistrado negó a este diario que la agresión llegara a producirse. La esposa del juez insistió en que fue ella quien se dio el golpe de manera accidental. La mujer aseguró que se presentó en comisaría a denunciar «en un momento de arrebato» porque había tenido una discusión con su marido. Según explicó, durante la citada disputa fue ella la que se golpeó por accidente. «Yo estaba tumbada en la cama leyendo la biografía de Bill Clinton cuando pasó todo y en un momento de la discusión me eché hacia atrás y me dí el golpe con el libro. A la hora de poner la denuncia, el policía interpretó que él me había propinado dos bofetadas, pero yo nunca utilicé esa palabra», dijo a este diario.
La mujer añadió que nunca ha sufrido malos tratos y que todo era un malentendido que jamás había debido tener más trascendencia. «Si deberían hacer algo a alguien tendría que ser a mi, porque él no tiene culpa de nada», manifestó.
El asunto ha sido tramitado como juicio rápido. Fuentes cercanas al caso explicaron que el juez está acusado de un delito de malos tratos del artículo 153 del Código Penal. Los fiscales tienen una instrucción interna que les obliga a continuar con la acusación siempre que la denuncia que presenta la víctima en comisaría vaya acompañada de un parte de lesiones, aunque después se retracte en el juzgado de guardia.