Agustín Velloso

Robert Jackson fue el fiscal jefe estadounidense que interrogó durante los juicios de Nuremberg (1945) a Albert Speer, miembro del Partido Nazi y ministro de armamento con Hitler, para determinar su responsabilidad en algunos de los crímenes del gobierno alemán en los años inmediatamente anteriores.

Quizás llegue el día en que otro fiscal pregunte al Secretario General del
PSOE, José Luís Rodríguez Zapatero, sobre su responsabilidad en algunos de los crímenes cometidos en Palestina, Afganistán, Libia y otros lugares habitados por árabes y musulmanes. Para estar a la altura de Speer, considerado un nazi arrepentido, debería contestar no menos que lo sigue.

– Jackson: Usted sabía cuál era la política del Partido Nazi y del gobierno
(alemán) hacia los judíos ¿es así?
– Speer: Sabía que esa política era antisemita.

– Fiscal: Usted sabía cuál era la política del Partido Likud y del Partido
Laborista hacia los palestinos ¿es así?
– Zapatero: ¿Cómo podría haberlo ignorado? Sabía lo que todo el mundo, se
llevaba a cabo ante las cámaras de Aljazeera y otros medios de
comunicación extranjeros, lo que el juez Richard Falk, el profesor israelí
Ilan Pappé y otros habían definido como política genocida o que era de
genocidio a cámara lenta.

Falk, el relator de Naciones Unidas para los derechos humanos en los
Territorios Palestinos Ocupados, publicó en 2007 un artículo titulado “En
camino hacia un holocausto palestino”
, en el que se preguntaba: ¿Es una
exageración irresponsable asociar el tratamiento de los palestinos con el
récord de atrocidades de los Nazis? Pienso que no. Los recientes
acontecimientos en Gaza son especialmente preocupantes porque expresan con
claridad una intención deliberada por parte de Israel y sus aliados de
someter a una comunidad entera a unas condiciones de la mayor crueldad que
amenazan su vida. La idea de que esta conducta equivale a un holocausto en
proceso es más bien una llamada desesperada a los gobiernos del mundo y la
opinión pública internacional para actuar urgentemente con el fin de
impedir que las actuales tendencias genocidas terminen en una tragedia
colectiva. Si alguna vez la ‘responsabilidad de proteger’ recientemente
adoptada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como base para una
‘intervención humanitaria’ ha sido aplicable, sería ahora el momento de
proteger a la gente de Gaza de más dolor y sufrimiento. Pero sería
ilusorio esperar de la ONU que haga algo en esta crisis dado el patrón de
apoyo de Estados Unidos a Israel y el concedido por la Unión Europea a los
recientes e ilegítimos esfuerzos para acabar con Hamas como fuerza
política en Palestina”.

Pappé, profesor universitario israelí exiliado en Inglaterra, escribió en
2006 un artículo en el que afirma que “un genocidio tiene lugar en Gaza…
Una media de 8 palestinos al día muere por los ataques israelíes sobre la
Franja. Cientos resultan mutilados, heridos y quedan paralíticos. Se ha
convertido en el pan de cada día del que sólo se informa en las páginas
interiores de la prensa local. Por qué no, sólo son musulmanes, nadie lo
notará o se preocupará.

Falk fue expulsado de Israel por el gobierno de este país en 2009 cuando
iba a realizar su trabajo como relator, o sea, investigar el respeto de
los derechos humanos en Cisjordania, Gaza y Jerusalén. Pappé se ha
exiliado en Inglaterra tras una campaña de acoso e intimidación en Israel
que incluía amenazas de muerte.

– Jackson: ¿Qué nos puede decir del uso de gases venenosos y sus efectos en
la guerra?
– Speer: Todo lo que se es que tienen unos efectos extraordinarios y que no
hay protección conocida contra ellos.

– Fiscal: ¿Qué piensa usted del uso de armas y munición prohibidas por parte
de Israel contra los palestinos y por otra parte la relación que guarda
este uso con la cooperación militar y de seguridad –lo que incluye
investigación militar- de España e Israel?
– Zapatero: Lo primero fue denunciado no sólo por organizaciones de derechos
humanos, sino por la propia ONU. Lo segundo se hizo con mi intervención
personal como presidente del gobierno.

“De acuerdo con indicios irrefutables encontrados por un equipo de
investigación de Amnistía Internacional que llegó a la zona el pasado
sábado, día 16 (de enero de 2009), el ejército israelí usó fósforo blanco
en áreas residenciales densamente pobladas de la ciudad de Gaza. El
fósforo blanco es un arma con un potente efecto incendiario.

Al entrar en contacto con la piel, el fósforo blanco produce quemaduras
profundas que llegan hasta el músculo e incluso el hueso, ya que no deja
de arder hasta que consume todo el oxígeno.
Su uso reiterado de esta forma, pese a las pruebas de sus efectos
indiscriminados y el número de víctimas que causa entre la población
civil, constituye un crimen de guerra”. (ver)

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU publicó en 2009 un informe de
casi 600 páginas conocido como informe Goldstone (por el juez que lo
encabezaba) titulado SITUACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN PALESTINA Y
OTROS TERRITORIOS ÁRABES OCUPADOS. Informe de la Misión de Investigación
de las Naciones Unidas sobre el Conflicto de Gaza. En él se dice:

“Los hospitales y las ambulancias fueron blanco de ataques israelíes. (…)
Sigue siendo inquietante el efecto a largo plazo en la salud de las
personas (alcanzadas por) armas que contenían sustancias como tungsteno y
fósforo blanco. Si bien aún no se conoce el número exacto de personas que
sufrirán incapacidades permanentes, la Misión entiende que muchas de ellas
que sufrieron daños traumáticos durante el conflicto siguen expuestas al
riesgo de discapacidad permanente debido a complicaciones y a un
seguimiento y rehabilitación físicos insuficientes.” (ver)

– Jackson: Tengo información sobre un experimento que se realizaba cerca de
Auschwitz, ¿lo conocía usted? El objetivo era encontrar un medio
definitivo de destruir personas sin los problemas de dispararlos,
gasearlos y quemarlos.
– Speer: No, y me parece harto improbable, no teníamos ese arma. Es claro
que en lo relativo a la guerra química los dos bandos realizaron
experimentos sobre todas las armas que uno pueda imaginar.

– Fiscal: ¿Sabía usted que Israel tenía armas nucleares y que estaba
dispuesto a usarlas en caso de que se viera amenazado?
– Zapatero: No fui informado al respecto por ningún gobierno israelí. Es
claro que Israel usaría toda su capacidad militar si lo hubiese creído
necesario.

En 2003 David Hirst, en su libro The gun and the olive branch, reprodujo
una frase pronunciada por el profesor de historia militar de la
Universidad Hebra, Martin van Creveld: “tenemos la capacidad de hundir al
mundo si nos hundimos nosotros
. Le puedo asegurar que eso ocurrirá antes
de que Israel se venga abajo.”

– Jackson: ¿Cuándo fue consciente de que la guerra estaba perdida? Se que
quería sacar al pueblo alemán de ésta con la menor destrucción posible.
– Speer: Sí, pero sabía perfectamente que uno debería evitar también la
destrucción que se infligía en los territorios ocupados. Me decía a mí
mismo que tras la guerra la responsabilidad de esa destrucción no caería
sobre nosotros sino sobre el siguiente gobierno alemán y las generaciones
venideras.

– Fiscal: ¿Pensó alguna vez que la guerra en Afganistán estaba perdida, al
menos estancada hacia 2009 si no antes? ¿Conocía las encuestas sobre la
opinión de los españoles ante la participación de España en Afganistán y
Libia?
– Zapatero: Tenía un compromiso con los aliados y no tenía manera de salir
de Afganistán sin exponerme a las consecuencias. Conocía la opinión
contraria, pero esas consecuencias era lo que me preocupaba, no ésta.

El diario The New York Times, en su edición del 20 de septiembre de 2009
informó de que el general McChrystal “advierte de que a menos que se le
proporcionen más fuerzas y una robusta estrategia contrainsurgente, lo más
probable es que se pierda la guerra en Afganistán”.

En la misma información cita a continuación unas declaraciones del
presidente Obama a la CNN: “Ahora mismo la primera pregunta es ¿estamos
haciendo lo correcto? ¿estamos siguiendo la estrategia adecuada?” (ver)

El ex jefe de la Unidad bin Laden de la CIA, Michael Scheuer, publicó el 3
de julio de 2010 un artículo con el título de Why West lost Afghan war. En
éste afirma que “tras nueve años es totalmente imposible recomenzar la
política occidental en Afganistán. Demasiados afganos han muerto,
demasiados musulmanes afganos y no afganos se han unido a la insurgencia
dirigida por los talibanes, demasiado dinero pro-talibán está llegando a
Afganistán de todas parte del mundo musulmán, demasiado dinero occidental
ha sido robado y enviado afuera por el entorno de Karzai, demasiado apoyo
popular occidental se ha malgastado; Occidente ha empujado demasiado a
Pakistán hacia el abismo al pedir que su ejército haga el trabajo sucio
por aquél”…

La opinión popular es contraria a la guerra en Afganistán y Libia a pesar
la propaganda gubernamental:

“Según una encuesta realizada por el diario El Mundo, tras el anuncio de
la ministra de la guerra Carme Chacón de enviar más tropas al país
invadido (el pasado 17 de diciembre de 2009), el 47,7% de los
entrevistados consideraron mal o muy mal tal decisión, mientras que el
porcentaje de los que la apoyaban y respondieron que les parecía bien o
muy bien se quedaba en un discreto 22%.”

“La Razón lleva hoy (20 de marzo de 2011) una encuesta destacada en
portada, según la cual, el 47,9% de los españoles se manifiesta en contra
de la intervención en Libia.”

– Jackson: ¿Las cosas que se producían en la empresa Krupp, sean armas u
otros objetos, eran esenciales para la economía o la guerra?
– Speer: En general se puede decir que a fin de cuentas cada cosa que
produce un país en tiempo de guerra, un par de zapatos, ropa, carbón, por
supuesto es a favor del esfuerzo bélico.

– Fiscal: ¿Exportaba su gobierno armas a países que violaban los derechos
humanos? ¿Tenía su gobierno relaciones económicas con esos gobiernos
cuando estaban en guerra contra otros países o violaban los derechos
humanos de su población?
– Zapatero: Por supuesto, durante mi gobierno España incrementó la
exportación de armas y las relaciones de todo tipo con Israel, Estados
Unidos y otros países que estaban en guerra contra otros y violaban los
derechos humanos.

El diario Público informa al respecto: “Israel fue durante el primer
semestre de 2008, seis meses antes de la invasión a Gaza, un buen cliente
de la industria armamentística española. Así lo reconoce el propio
Gobierno de Zapatero en su último informe sobre el control de comercio
exterior de material de defensa y de doble uso remitido recientemente al
Congreso de los Diputados por el Ministerio de Industria. (…) Estas cifras
revelan un aumento considerable en la exportación de material de defensa a
Israel por parte de España. (…el grueso lo forman cámaras, equipos de
formación de imágenes de infrarrojos y térmicas, y equipos sensores de
imagen por radar utilizados para la localización nocturna de objetivos”.

“España exportó a Libia material de defensa y militar por valor de más de
6,9 millones de euros en el primer semestre de 2010, según datos del
Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Para la Coalición Armas Bajo
Control, integrada por Amnistía Internacional, Intermón Oxfam, Fundació
per la Pau y Greenpeace, esas exportaciones no deberían haberse producido.

Y es que según estas ONG y el informe realizado para ellas por el
Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), estas
exportaciones incumplen el artículo 8 de la Ley 53/2007 de Comercio de
Armas.

También vendió material de defensa y militar durante el primer semestre de
2010 a otros países que denominan «preocupantes» como Arabia Saudí,
Argelia, Marruecos, Egipto y Túnez, entre otros”. (ver)

No hace falta ser fiscal para acusar a Zapatero y con él al PSOE de
involucrar a España en guerras y violaciones de derechos humanos. A
diferencia de Speer él añadiría a cada una de sus respuestas que actuaba
en conformidad con la ONU, la ley, etc. Así lo repiten los miembros del
gobierno día tras día, así serán sus sueños por la noche.

Es absurdo discutir la legalidad si no se es experto en derecho
internacional público. Es mejor no serlo, lo malo es ser un experto que
busca la forma de que esos crímenes mencionados ocurridos a la vista de
todos sean legales, allá cada cual.

Basta con el sentido común. No hay votación del Congreso de los Diputados,
ni de la ONU, ni del sursuncorda que pueda obligarme a aceptar que la
política de Zapatero, como la de Aznar, no es cómplice de todos y cada uno
de los crímenes que tienen lugar en Oriente Medio y otras zonas del mundo
gracias a nuestro apoyo, colaboración y justificación.


Tortuga: El ataque a Libia en seis actos y un epílogo