Carta a Mercedes Gallizo Directora General de Instituciones Penitenciarias.

Gilbert Ghislain

Estimada señora:

Soy un preso FIES que ha salido, recientemente, del aislamiento tras haberlo padecido durante los últimos 15 años.

El régimen FIES fue creado en verano de 1991 por miembros de su partido para hacer frente a los numerosos motines y otros actos perpetrados durante aquel verano. Y de paso permitió apartar a los presos más reivindicativos para poder dar un nuevo enfoque a la política carcelaria española y hacerla más acorde con las necesidades europeas.Mi intención no es dirigirme a la institución que usted representa, sino a la persona que ostenta el cargo de Directora General…Hace 3 ó 4 meses, usted visitó el C.P. de Albolote en Granada. Ahí tuvo la oportunidad de entrevistarse con varios internos. Uno de ellos, Claudio Lavazza, pasó largo tiempo sometido al régimen FIES.

Conozco muy bien a Claudio porque es un compañero y amigo con quien he compartido varios años de aislamiento y muchas vicisitudes. Claudio es un preso anarquista que padeció durante 8 años el régimen FIES por sus ideas políticas y su trayectoria delictiva. Salió del aislamiento en marzo del 2005 y usted tuvo la oportunidad de hablar con él porque fue elegido “presidente general” de los reclusos del C.P. de Albolote… Usted se presentó allí rodeada de una multitud de funcionarios y, de lo que parecían ser, sus guardaespaldas. Sin embargo juzgó más oportuno hacer salir a las personas que la acompañaban para poder hablar más libremente con los presos. Os escribo sin formalidad por esas mismas razones. Os voy a dar algunos datos por si esta carta os llega personalmente en mano.

Los demás datos constan en mi expediente. He salido del aislamiento el 6 de marzo, pero sigo en primer grado de tratamiento porque esta dirección ha juzgado que después de tantos años en aislamiento, yo necesitaba un programa específico para poder adaptarme al régimen ordinario.

La resolución adoptada por usted, o uno de sus colaboradores, estipula que: “por la Junta de Tratamiento se aprobará un programa para que el interno se vaya adaptando al régimen ordinario que deberá remitirse a ésta Dirección General” Me encuentro, pues, en primer grado /artículo 100.2 y la realidad del programa se refleja en la siguiente modalidad de vida: Por la mañana salgo al patio con los demás presos y como en el comedor, mientras que por la tarde no tengo derecho al patio y ceno en la celda. Disfruto de menos horas de patio que cuando me encontraba en aislamiento. No me quejo porque es muy agradable levantarse por la mañana y saber que uno va a poder salir al patio con los demás compañeros.

Sin embargo quiero resaltar que debido a la carencia de infraestructuras y al enfoque que, generalmente, IIPP da al “tratamiento”, el programa que usted juzgó necesario para mi adaptación se fundamenta en la restricción de mis horas de patio. Por el resto tengo que adaptarme solo.Debido al lamentable estado de las cárceles que os ha tocado gestionar, no existe la posibilidad de elaborar un programa apropiado para un preso que ha pasado tantos años sometido a un régimen tan destructivo como el FIES Un programa apropiado para una persona que ha pasado 15 años en aislamiento requeriría muchas cosas que la ley no contempla, entre otras razones, porque a los legisladores no se les ocurrió que se podía mantener un preso en aislamiento durante tanto tiempo. Para mi adaptación se ha elegido un módulo relativamente tranquilo que esta al cargo de un equipo de tratamiento, quizá, más profesional que otro que tiene más posibilidades de desempeñar sus funciones.Tuve la oportunidad de entrevistarme varias veces con el señor educador, dos veces con la señora psicóloga y una vez con la señora asistenta social.

A lo largo de 15 años no había tenido la oportunidad de hablar con tanta gente durante tanto tiempo. Voy ha dirigirme a usted como directora de IIPP, y pedirle durante unos pocos segundos obvie al preso para imaginar al hombre. Entré preso en Francia, por una serie de atracos y joyerías, cuando no había cumplido todavía los 21 años. Hoy tengo 43.El Estado francés me condenó a 18 años de reclusión. Me pareció muy excesivo, aunque para serle sincero, incluso 18 meses me habría parecido una condena excesiva, por lo que decidí fugarme.Pasé algún tiempo en los aislamientos franceses que, en materia de represión, no tienen nada que envidiar a los aislamientos españoles. Incluso se podría decir que si la legislación española fuera debidamente aplicada sería mucho más progresista que al del país vecino (desgraciadamente no suele ser aplicada).7 años después de mi detención me fugué de una cárcel francesa en helicóptero y aterricé en España. Pocas horas después fui detenido por la fuerzas de seguridad ye ingresado en una cárcel española.

Las IIPP juzgaron más prudente aplicarme el artículo 10 de la L.O.G.P y se me trasladó al C.P. de Puerto1. Este centro penitenciario es una cárcel para penados. Yo estaba todavía en una situación de preso preventivo en España, y según la legislación española, no hubiera tenido que encontrarme en una cárcel para penados. Allí maté a un preso. No estoy orgulloso de aquel crimen y es la única cosa de la que me puedo avergonzar. En aquella época se dijo, hasta la saciedad, que yo había asesinado a aquel preso para evitar la extradición a Francia. Yo dejé que se dijera porque el móvil verdadero era tan arbitrario como el que se me quería achacar.

Sin embargo, sólo los imbéciles pueden pensar que yo maté a aquella persona para evitar mi extradición, ya que estaba acusado por las autoridades españolas de delitos considerados más graves, como el de piratería aérea. No pude ni tan siquiera defenderme. Estaba totalmente en desacuerdo con la defensa del abogado de oficio que se me había designado, la sala se negó a suspender el juicio y decidí no participar en aquella pantomima ( el juicio no se celebró nunca). El 2 de agosto de 1991, las IIPP crearon ,mediante circulares internas, el régimen FIES y como era de esperar, fui uno de los primeros presos sometidos a dicho régimen.Aquello era terrorífico. Nos pasábamos las 24 horas del día bajo la violencia institucional. Y eso no son palabras, sino una realidad que yo viví. En 1999 algunos presos decidimos organizarnos para hacer público lo que estaba ocurriendo en los módulos de aislamiento. Llevábamos ya 8 años sometidos a todo tipo de abusos y pidiendo que se cumpliera la legalidad vigente. Pedíamos: – el cierre de los módulos FIES cuya existencia, el precedente gobierno, negó ante organismos tan importantes como la O.N.U.- el cese de las torturas y la excarcelación de los enfermos incurables- la excarcelación de los reclusos que ya habían cumplido 20 años.

En definitiva y obviando la última reivindicación, pedimos el cumplimiento de leyes que debieran ser aplicadas por un Estado que se auto define de Derecho.Varios paquetes bombas fueron enviados a los medios de comunicación que encubrían la existencia del régimen FIES y a otros organismos, inclusive, a IIPP, y Claudio Lavazza y yo nos vimos acusados por la Audiencia Nacional de ser los promotores del envío de dichos paquetes.Aquello ocurrió en el año 2000, al final la Audiencia Nacional, terminó por exculparnos, condenó a un inocente que pertenecía al movimiento anarquista, y concluyó que los paquetes habían sido enviados por desconocidos en solidaridad con los presos que en aquella época protagonizaban numerosas huelgas de hambre para reclamar sus derechos ( por supuesto la audiencia Nacional no empleó estos términos en su auto pero todxs sabemos que fue así).

Salí, pues, el 6 de marzo del aislamiento, y como le decía antes lamento una sola cosa en mi vida, y es la muerte de un preso. Si obviamos las pocas horas que duraron mis dos evasiones de Francia llevo más de 22 años preso, y he padecido los regímenes más duros de Francia y España. Los últimos 15 años los he pasado en aislamiento en régimen FIES. El Estado Español niega su existencia, pero yo que lo he vivido, y usted, que es Directora General de Instituciones Penitenciarias, sabemos que existen.

Es verdad que quedan muy pocos presos FIES. CD en aislamiento , pero esto es debido a que la mayoría han muerto, y los intentos de mejorar la calidad de vida en los aislamientos son absurdos ya que el aislamiento es de por sí una tortura.He pasado 22 años luchando contra la muerte. En un principio he luchado para conservar mi dignidad y mi identidad, porque para mi perderlas hubiera significado la muerte. He resistido en medio del dolor para seguir siendo lo que soy en lo esencial e incluso me he hecho más humano, con todo lo que ello conlleva… Los últimos dos años he tenido que luchar contra la muerte física. Cada día busqué los medios de poner fin a mi vida de un modo placentero (he sufrido toda mi vida y quería que al menos los últimos minutos fueran placenteros). Por desgracia o por suerte el tipo de aislamiento al que estuve sometido no me permitía encontrar metadona u otra sustancia que me hubiera permitido una muerte digna y agradable. Yo no la encontré ¿pero cuantos compañeros se han ido así? Sé de algunos…

He visto como la institución que usted dirige ha empujado al suicidio a algunos compañeros. No estoy haciendo una crítica personal porque no dudo un solo instante de su sensibilidad e incluso estoy dispuesto a creer que usted milita en su partido con la esperanza de construir un mundo mejor, pero yo no le estoy hablando de una abstracción sino de una realidad que he vivido y padecido.Mi vida, como la de muchos de mis compañeros, fue dolor y sufrimiento y en mi caso lo fue y lo es porque he decidido gestionar mi vida yo mismo. Sin embargo, en la actualidad, mi situación jurídica no me permite la esperanza de una excarcelación a corto plazo y ni tan siquiera a medio plazo. La única alternativa que tengo es adaptarme a un régimen de vida ordinario. ¡Esto no es una alternativa!¿Qué tengo que hacer? ¿Demostrar que puedo reinsertarme en la sociedad? Mi reinserción, si tiene que darse, pasa por la negación de la cárcel y la preservación de lo que soy. No digo que lo uno y lo otro no es conciliable, pero para poder intentarlo necesito una alternativa.Son ya 22 años, hay deudas que no se pueden pagar, pero incluso, aceptando un concepto tan abstracto como “la deuda a la sociedad”, esta le puedo asegurar que la he pagado con creces.

No necesito de programas para adaptarme al régimen ordinario, si la adaptación significa la convivencia con mis compañeros, lo estoy de sobra. No me interesa vivir en una cárcel porque eso no es vivir. Lo que necesito es una alternativa a la cárcel.Es a la institución que usted gestiona a la que corresponde darme una alternativa y, como las instituciones no saben de humanidad, es a la persona a la que me dirijo. Soy consciente que si incluso la persona ha podido imaginar por donde ha pasado el hombre, la institución no puede excarcelarme tan fácilmente, sin embargo también soy consciente que la aplicación correcta de la ley podría ofrecerme una alternativa que no pase por algunos años más encerrado.

Es una apuesta que puede funcionar o no pero al menos estaría acordes con los valores que el sistema vehicula sin nunca, o casi nunca, ponerlos en práctica. Aquí el equipo de tratamiento parece interesado por su trabajo y en mi opinión el módulo en que me encuentro puede favorecer una alternativa.Hay otra razón por la que desearía quedarme en Huelva, he pasado más de cinco años en el módulo de aislamiento de este centro. La dirección ha sabido gestionar una situación durante más de cinco años a partir de la represión y siento curiosidad por saber si puede gestionarla de otra manera…

En fin, mi carta es un poco confusa y algo panfletaria porque no se resumen 22 años y tantos sentimientos en un par de hojas, pero la he escrito porque tengo conciencia que si no tengo una alternativa real, tarde o temprano volveré al aislamiento y que ello significaría mi muerte.

Me despido atentamente.

Actualmente Gilbert se encuentra en la cárcel de Dueñas (Palencia) a donde fue trasladado al concederle el segundo grado antes del verano de 2006. La carta fue recibida por la Directora de Instituciones Penitenciarias quien, nos consta, contestó a la misma.La publicamos con este retraso debido a diversas complicaciones pero pensamos que, a pesar del tiempo, mantiene todo su interés. La actual dirección de Gilbert Ghislain es Centro Penitenciario La Moraleja, carretera local P-126 CP 34210 Dueñas Palencia.

One thought on “Un preso FIES escribe a la Directora General de Instituciones Penitenciarias de España”
  1. > Un preso FIES escribe a la Directora General de Instituciones Penitenciarias de España
    Es demasiado triste ver la dramática situación que se describe en la carta. Lo que me preocupa es que seamos incapaces como sociedad de plantear seriamente alternativas a las cárceles, de realizar propuestas que se basen en prácticas de lo que representan los valores que la democracia considera como suyos: Respeto a la dignidad e identidad de cada persona , solidaridad con las personas que por sus circunstancias estén en situación de discriminación vital con respecto a la media social. Apoyo desde la humanidad en el presente de las personas, para ayudar a construir su futuro, aunque su pasado quede condenado y penado.
    Saber mirar sin odio y eliminar de las vidas todo lo que se sabe que destruye: el aislamiento, los malos tratos, la incomprensión, la pobreza, etc…
    En el deseo de que la carta anterior tenga eco en esa Directora General y que su respuesta estuviera en la linea de situar a España en el primer país creador de «espacios alternativos a las cárceles» transmito esa utopía y ojalá que sea cierto que la dirección de instituciones penitenciarias sacará ese proyecto nuevo que elimine de una vez la desigualdad de trato que la sociedad ha establecido con los que no se ajustan a sus normas y leyes. La educación y la justicia como pilares para la creación de los presentes y futuros, una empatía social. «Crear alternativas a las cárceles». Encarna, psicopedagoga.

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